lunes, 21 de octubre de 2013

MIGRACIÓN y SOBERANÍA.

“Se considerara pasible del delito de tráfico ilícito de migrantes el que promueva, induzca, constriña, financie, transporte por vía terrestre, marítima o aérea o colabore de cualquier forma en la entrada o salida ilícita de personas al país, sea como destino u origen, o como transito a otro país, sin el cumplimiento de los requisitos legales, con el fin de obtener directa o indirectamente un beneficio financiero u otro beneficio, para sí u otros”. Artículo 2,  Ley No. 137-03 sobre Tráfico Ilícito de Migrantes y Trata de Personas.

La República Dominicana es un país libre, independiente y soberano en pleno uso de sus derechos y facultades para fijar y establecer las políticas que faciliten la organización y gobernanza de la sociedad. Renunciar a esa condición implicaría desconocer y menospreciar el sacrificio de quienes han dado su vida en la construcción de la institucionalidad democrática que hoy disfrutamos. Una democracia; débil, formal, siempre mejorable que ha permitido ir consolidando un sentido de pertenencia e identidad con valores que van más allá de la manipulación mediática y política.

Actualmente se debate en todos los ámbitos de la vida nacional la sentencia 168-2013 del Tribunal Constitucional, evacuada tomando como base una instancia que elevó una ciudadana de origen haitiano, quien había elevado un recurso de amparo hecha por Juliana Deguis Pierre para que la Junta Central Electoral, responsable del registro civil, expidiera el carnet de identidad que le había estado negando desde 2007. La sentencia ha destapado una olla de grillos y despertado a ángeles y demonios. Uno y otros deben entender que el Estado debe aplicar las políticas de regulación migratorias y defender la soberanía nacional.

El tema ha servido para que sectores pro y antihaitiano se atrincheren en sus respectivas posiciones. Unos alegan que atenta contra los derechos de nacionalidad adquiridos por nacimiento; otros la defienden y dicen que es necesaria, apropiada y oportuna para resolver los problemas de quienes viven o han adquirido la nacionalidad dominicana de forma irregular. No pocos insisten en reavivar discusiones pendientes sobre la cuestión migratoria, especialmente frente al tema haitiano y fronterizo. El resultado estas discusiones, no debe ser otro que el establecimiento e implantación de una política de regulación que evite problemas mayores en el futuro.

Desde hace un buen tiempo y por diversos casos, el país se ha visto acosado por sectores, que pretendiendo defender derecho adquiridos de ciudadanos nacidos en este territorio dominicano olvidan o ignoran la obligación constitucional de luchar y defender la soberanía del Estado dominicano. A éstos se han unido organizaciones de la sociedad civil y organismos internacionales. Estos últimos financian y patrocinan campañas de descréditos contra el país, cuando debieran premiarle por la hospitalidad que ofrece a nacionales de otros países y la solidaridad probada con nuestros vecinos.

Tan lejos ha llegado el asunto que en la XII Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y del Caribe organizado por la CEPAL, que se realizó en el país la semana pasada inaugurada  por el Presidente de la República, mujeres que participaban en el evento y que cuestionan la referida sentencia la emprendieron contra el mandatario. Se sabe que esta es una decisión del Tribunal Constitucional y que está fuera del ámbito del Poder Ejecutivo. Aunque la acción se enmarca en el derecho a disentir que le asiste a los grupos organizados y ciudadanos particulares, el escenario no era el más apropiado.

La República Dominicana ha sido, es y seguirá siendo un país altamente solidario, tolerante y hospitalario. Regatear estas cualidades y esgrimir caprichos con tendencias racistas o xenófobas supera el imaginario inteligente de los buenos y verdaderos dominicanos. Cada nación se constituye en Estado, compuesto por un territorio, una cultura común, un gobierno legítimo, una lengua, un sentido de pertenencia y una institucionalidad específica.

Según reseña del periódico el país el mundo de España el 17 de octubre, la Comunidad del Caribe (Caricom) emitió un comunicado en el que señala que la decisión adoptada por el Supremo dominicano “es contraria a los pronunciamientos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que ha llamado repetidamente a República Dominicana a tomar medidas que garanticen el derecho a la nacionalidad y adoptar leyes sobre inmigración y prácticas acordes con lo previsto en la Convención Americana de Derechos Humanos”.

Señala, la citada fuente que la primera ministra de Trinidad y Tobago y presidenta pro tempore del bloque, calificó la decisión del tribunal como un acto discriminatorio y llamó a los países que integran la comunidad a tomar parte activa en este debate, “dentro de un contexto en el que República Dominicana busca integrarse a la organización”. Al menos dos de los 15 países que hacen parte de la Caricom, Guyana y San Vicente y las Granadinas, ya han fijado una posición de rechazo a la sentencia que, no se descarta, podría afectar el ingreso de los dominicanos como miembros plenos del grupo.

Se cuestiona que la sentencia de la Corte Constitucional abarque un período tan amplio. Entre otras cosas se establece que se revisará el estatus legal de las personas que nacieron en el país desde 1929 hasta la fecha y cuyos progenitores eran indocumentados. Es evidente que en esta parte se violentó el principio de retroactividad de las leyes. Lo ideal y legal es que dicha revisión se haga a partir del 2010 cuando se incluye en el textos constitucional los postulados que han servido de base a la Sentencia del Tribunal Constitucional. Pero el Plan de Regulación que se propone debe dar respuesta a los problemas que se presente en cualquier período.

La intención de regular ha sido objeto de encendidos debates en el país tras la modificación de la Ley de Migración y sus reglamentos y el establecimiento del Consejo Nacional de Migración. La cuestión se ha centralizado en los nacionales de ascendencia haitiana que han nacido en el país, ya que la sentencia es sobre un caso específico de una joven. Se recuerda que la Junta Central Electoral sacó en el año 2007 una resolución que condicionaba la entrega de documentos de identidad y electoral a presentación de documentos que probaran su condición de inmigrante legal en el país.

Los alegatos giran en torno a los descendientes de los ciudadanos haitianos y de otras nacionalidades establecidos en el país a partir de 1929. Se dice que son dominicanos y dominicanas por haber nacido, crecido y vivido en suelo dominicano. Ahí está el nudo del asunto y es donde habrá que iniciar la búsqueda de una vía de solución al asunto sin renunciar al derecho del Estado y al mandato constitucional de regular la presencia de nacionales de otros países en el territorio nacional.

Unos hablan de una sentencia del mismo tribunal que revise y anule la parte conflictiva del problema, otros propugnan por una Ley de Amnistía Migratoria que resuelva el problema. No pocos, incluidos organismos internacionales propugnan por una salida extraterritorial y que una Corte obligue al Estado dominicano a reconocer la nacionalidad de quienes han nacido y vivido en el territorio de manera irregular. Otros se inclinan por la dotación de un carnet de extranjeros como establece la normativa de migración.

La Constitución dominicana recoge en el artículo 110, el principio de retroactividad y establece que “la ley sólo dispone y se aplica para lo porvenir". No tiene efecto retroactivo sino cuando sea favorable al que esté subjúdice o cumpliendo condena. En ningún caso los poderes públicos o la ley podrán afectar o alterar la seguridad jurídica derivada de situaciones establecidas conforme a una legislación”.

Falta sin embargo, que los grupos en pugnas y el Estado mismo facilite espacios de discusión para buscar solución concertada a la delicada cuestión. Esas soluciones deben servir para resolver las cuestiones que afectan a todos los que habiendo nacido y vivido en el país carecen de la documentación que los acredita como dominicanos, si es que le corresponde tal condición.

Un caso aislado ha levantado un torbellino que debe servir para barrer los prejuicios, mitos y caprichos que pesan sobre el tema, especialmente cuando se trata de las relaciones dominico-haitianas. Las discusiones sobre la sentencia debe servir para que las autoridades dominicanas para establecer políticas migratorias claras y efectivas.

Muchos estados y Haití se incluye, establecer en sus textos constitucionales que los descendientes conservan la nacionalidad de sus progenitores y no contemplan la doble nacionalidad. Ese es otra conflicto que debe ser zanjado entre los Estados involucrados a través de negociaciones diplomáticas donde se aclaren y se establezcan políticas migratorias que viabilicen soluciones y no que generen conflictos que den pie a manipulaciones de grupos que defienden intereses no confesos.

La República Dominicana y Haití son dos Estados que comparten una misma isla pero que tienen particularidades claramente diferenciadas. Haití invadido por fuerzas de la ONU y con una institucionalidad débil, elevadísimos niveles de pobreza y una clase política que dista mucho de la ideal. Resolver los problemas interestatales en la isla es una cuestión de los Estados que la comparten. Las intervenciones foráneas deben ser para aportar soluciones, no para imponer condiciones.

La fragilidad de la frontera dominico-haitiana es tal que se hace permeable como cedazo y por ella se cuelan muchas cosas. Hay mafias que trafican con personas, que contrabandean de todo; y hay también un pueblo que busca salir de esa penosa situación. Controlar el flujo de ciudadanos entre ambos países es fundamental y pasa por un diálogo de alto nivel donde se establezcan las responsabilidades de cada una de las partes. Igualmente se deben elaborar planes comunes para desarrollar la marginada línea fronteriza para facilitar la convivencia pacíficas entre los habitantes de uno y otro Estado.

Es importante que más allá de la Sentencia del Tribunal Constitucional se piense en el diseño e implementación de una política migratoria para el país que coloque a la República Dominicana a la altura de las expectativas del Siglo XXI. Las relaciones exteriores y la diplomacia debe contribuir a mejorar las relaciones del país con otras naciones y promover los valores sustentan los principios soberanía nacional.

El Consejo Nacional de Migración debe emplearse a fondo para resolver cualquier situación en ese ámbito. Los temas y cuestiones migratorias son espinosos y delicados pero hay que enfrentarlos con coraje, decisión y sin prejuicios, respetando siempre los derechos humanos y la tranquilidad de los migrantes. Las instituciones involucradas tienen que orientar sus esfuerzos hacia la solución del problema no ha debatir acusaciones y contraacusaciones racistas. La gente se mueve constantemente de un país a otro y esa movilidad debe estar regulada para evitar roces entre los estados.

La cuestionada decisión del Tribunal Constitucional establece una revisión de los casos de personas registradas irregularmente desde 1929 y un Plan de Regularización, sin importar si son asiáticos, europeos, africanos, americanos, caribeños, dominicanos o haitianos. Ese inventario encomendado a la Junta Central Electoral ha encontrado el rechazo, sin embargo evidencia un marcado descuido que por décadas ha primado sobre el tema que nos ocupa y plantea la necesidad de ordenar y regular el estatus de quienes conviven en el espacio territorial dominicano, respetando los derechos adquiridos por quienes resulten afectados con las acciones que se implanten.

Si se considera que hubo excesos que se corrijan, pero es impostergable que se establezcan y se implanten políticas claras en este tema para el bien y tranquilidad de quienes se interesan por compartir pacífica y ordenadamente con el pueblo dominicano. Eso evitaría ilícitos tan perverso como la trata de personas que sostenidamente ha ido creciendo.

La normativa migratoria facilita y abre posibilidades reales para el establecimiento de políticas de Estado claras, precisas y concisas que nos eviten casos como los que han provocado las discusiones recientes. En el caso específico de los haitianos, hay sectores que no solo trafican con ellos sino que los explotan inmisericordemente. Regular eso, implica que los sectores que traen al país y contratan a trabajadores de esa nación cumplan con la normativa vigente para el beneficio de ambas partes.

Los problemas de la índole que sean, se resuelven enfrentándolos y abriendo espacios de diálogos responsables que generen compromisos de las partes para solucionarlos. En cuestiones migratorias esto es fundamental. A medida que unos Estados se rezagan y otros se adelantan la gente busca vías de escape y eso genera presiones que obligan a regular y a establecer normas claras en materia. La normativa, los tratados y los diálogos son las únicas vías para superar cualquier situación que contravenga el interés de las partes en un conflicto.

El país no es ni puede ser ajeno a las tendencias migratorias de la sociedad moderna y tiene que prepararse para lidiar con cuestiones que parecían triviales antes pero que hoy son fundamentales. La gente sale del campo a la ciudad; y, de las ciudades, muchos parten a otros países buscando oportunidades para desarrollarse, es natural. Es un ciclo normal que debe encontrar orden y seguridad para que el migrante no sea maltratado, engañado o explotado.

miércoles, 16 de octubre de 2013

CUANDO SE QUIERE, SE PUEDE

No es ético negar el derecho que tiene la gente a vivir, desarrollarse y vivir en los territorios que le vieron nacer. Es obligatorio para el Estado crear la infraestructura básica que le permita a la gente crear las riquezas que le permitan ser feliz.

La provincia de San José de Ocoa ha padecido de una acentuada marginación y muchas veces ha sido excluida de las políticas de desarrollo que impulsan las instancias del Estado. Eso ha empezado a cambiar pero aún quedan grandes escollos por superar. Uno de los más urgentes es la conclusión de los trabajos de construcción y reparación de las vías de acceso, que ya se ha iniciado.

Recientemente hubo un encendido debate sobre la construcción de la Carretera Cibao-Sur pasando por la provincia. Se esgrimieron argumentos a favor y en contra, la posibilidad se esfumó o se postergó y con ella las esperanzas de los pobladores ocoeños de ver concretado su sueño. Una luz se encendió luego cuando se anunció la reconstrucción de un tramo de la vía.

Vinieron los reclamos de las organizaciones ocoeñas y se procedió a buscar fórmulas para reparar la maltrecha vía que va desde el Cruce de Ocoa hasta Piedra Blanca, en la provincia Monseñor Nouel. El primer tramo ya está en fase de conclusión pero este sólo llega hasta el municipio capital de provincia. Las autoridades y organizaciones de la provincia dan seguridad de que la obra se completará antes de concluir la gestión de Danilo Medina.

El tema adquiere ribetes de preocupación porque aunque se trabaja aceleradamente en la vía antes mencionada y el Puente sobre el río Ocoa y existe un campamento en el Distrito Municipal de Nizao-Las Auyamas, en el presupuesto Ley de Gastos para el 2014 no figura ninguna partida asignada para esa obra. Esto ha provocado que organizaciones sociales y las autoridades, se movilicen y desarrollen diversas actividades con el objetivo de que se escuchen sus reclamos.

En un Estado Social y Democrático de Derecho las necesidades de la gente son la prioridad. Hay que colocar a las personas en el centro de acción de las políticas públicas. Incentivar el sentido de pertenencia en las comunidades dominicanas debiera ser parte integral de las políticas de desarrollo. Lograr ese objetivo pasa porque en las zonas rurales y semiurbana existan las estructuras que faciliten el acceso a los servicios públicos.

La gente es principal activo que tienen los pueblos, de eso no hay ninguna duda. Las políticas deben ir orientadas a superar los rezagos de la población y a construir capacidades ciudadanas que potencien el desarrollo de los pueblos, preservando para el porvenir los recursos estratégicos que le sirven de motor.

Luego viene lo material y con ella la estructura productiva y de servicio. La institucionalidad ocoeña siempre ha sido débil a pesar del empeño y laboriosidad de sus habitantes. Son debilidades y carencias que afectan, tanto al nivel del gobierno central como al gobierno municipal. Es tiempo de avanzar hacia una estructura institucional que se corresponda con las expectativas de la gente.

Ocoa es una provincia altamente productiva, con clima envidiable, un rico legado cultural e histórico, y una población hospitalaria sumada a elevado potencial ecoturístico importante merece vías de accesos que se correspondan con esas características. Los niveles de deterioro y abandono que se observan en la actualidad alarman y mueven a preocupación.

La provincia produce de todo, especialmente hortalizas, frutales, café, miel, madera y ganado. Es también, un importante reservorio de agua que requiere ser valorado en su justa dimensión. Sus montañas conservan una invaluable reserva forestal importante que amerita protección y manejo. Es un pueblo que crece sostenidamente y se desarrolla pero necesita que sus vías de acceso y sus caminos rurales sean reparados. Debe ser una responsabilidad compartida y coordinada entre el gobierno central y los ayuntamientos.

Las comunidades ocoeñas se vacían aceleradamente. Los productores rurales venden sus tierritas “a precio de vacas muertas” y emigran. Muchas escuelas han sido cerradas. La gente no encuentra condiciones para desarrollar su potencial productivo. Esto tiene consecuencias devastadores en la producción de alimentos, en el hábitat suburbana y  en las ciudades.

El estado precario de las vías de comunicación con otros pueblos impide a la provincia desarrollar todo su potencial. Esto se agrava por el abandono de los caminos rurales que dificulta y encarece, no sólo el acceso a las hermosas montañas ocoeñas sino también el costo del transporte hacia y desde esos lugares. Transportar la producción de esas zonas es una verdadera odisea siendo el productor quien lleva la peor parte.
 
¿Qué hace un hombre con tierra en la ciudad? Esta pregunta que hace buen tiempo plasmó Manuel Jiménez en unas de sus canciones, es difícil de responder pero preocupa enormemente. Los esfuerzos de las autoridades, organizaciones y comunitarios deben orientar hacia la sostenibilidad ecológica de la gente en sus territorios, ya que es mucho lo que se puede obtener. Para ello se requiere compromiso y apoyo de las instituciones que trabajan y promueven el desarrollo integral de los pueblos. 

Las necesidades de la provincia no se limitan a vías de acceso; también hay problemas serios de desempleo, déficit institucional, delincuencia, deforestación y debilidad de la estructura organizativa pero transitar cómodos y seguros por nuestras tierras gratificará a tanto a la creciente población ocoeña como a quienes nos visitan.

Las oficinas policiales y militares requieren intervención. Se necesitan espacios adecuados y seguros para las prácticas deportivas. Se trabaja en algunas aéreas pero falta articulación compromiso y coordinación. Los servicios de energía eléctrica y agua potable siguen siendo asuntos de cuidados, a pesar de los esfuerzos realizados en esos ejes.

Concretar y considerar políticas integrales efectivas de desarrollo local requieren grandes esfuerzos y no pocos recursos. De ahí que  se imponga el diseño de Planes Estratégicos de Desarrollo debidamente socializados que sirvan de eje articulador a las acciones que se pacten. Estos planes deben priorizar las acciones que superen el asistencialismo clientelista e instituyan políticas coherentes con las necesidades de los territorios.

La participación social informada es fundamental para lograr ese objetivo. De poco sirve organizar a la gente para manipularlos o neutralizar cualquier acción transformadora. La democracia requiere contrapesos y la gente de San José de Ocoa lo sabe. La manipulación pudo ser útil en los siglos pasados, pero hoy, su eficacia es efímera porque el flujo de información se ha “democratizado” por el fuerte impacto de las redes sociales.

El cuadro antes descrito sirve para sustentar el justo reclamo que hemos emprendido para hacernos visibles, exigiendo que el Estado devuelva en bienes y servicios lo que pagamos en impuestos. Completar el Corredor Ecológico Padre Luís Quín es un buen empuje al desarrollo de la provincia y gran alivio para su gente.

El programa de asfaltado, así como la construcción de aceras y contenes es una muestra clara de que cuando el gobierno se une a los ayuntamientos, coordinando y complementando sus ejecutorias las intervenciones son más efectivas y se aprovechan mejor los recursos.

Esas alianzas y esas articulaciones deben ser replicadas en toda la estructura institucional de la provincia, para que los recursos que se inviertan contribuyan a mejorar las condiciones de vida de la gente y se impulse el desarrollo de esa importante y acogedora provincia. No es un regalo que estamos pidiendo, es lo que nos toca que estamos exigiendo, en proporción a lo que aportamos al PIB.

Señores autoridades, dispongan las partidas que se requieran para concretar la obra e incentivar el empleo en San José de Ocoa ¡Cuando se quiere, se puede! De eso no hay ninguna duda. Confiamos que se completará la carretera Cruce de Ocoa - Piedra Blancas y que se prestará atención especial a la Carretera Ocoa – Constanza para facilitar la movilidad y garantizar los derechos de nuestra gente y en las comunidades rurales trabajará en la reparación de las vías internas.

Los habitantes de San José de Ocoa necesitamos apoyo para desarrollarnos y vías adecuadas para continuar aportando al desarrollo del país. Esperamos que el Señor Presidente de la República sea receptivo ante estos reclamos e interceda para que se tomen las medidas que coloquen a San José de Ocoa en la agenda de prioridades del Superior Gobierno.

martes, 15 de octubre de 2013

COLMADEROS, DELÍVERYS Y RIESGOS LABORALES.

La sociedad dominicana ha ido evolucionando y con ella la forma de adquirir los productos que consumimos. De la pulpería, ventorrillo o almacén hemos pasado a los colmados y colmadones con servicio a domicilio. Ese servicio establecido por los dueños y administradores de colmados en la capital que es realizado por jóvenes que generalmente provienen desde el interior del país, con bajos niveles educativos, con altos niveles de pobreza en su entorno familiar y expoliados por el desempleo. Vienen buscando una oportunidad para lograr sus sueños.

Es tal la vulnerabilidad de este importante sector que trabajan sin poner ninguna condición. Las condiciones las fija el patrón, muchas veces al margen de la normativa laboral. Realizan diversos trabajos dentro y fuera de la “bodega” o colmado. Unos, los más hábiles e instruidos los hacen “jefecitos” y  los incorporan a la gestión del negocio. Surten, acompañan en los inventarios, hacen de cajeros y asignan tareas al resto del personal.

Los colmaderos y deliverys, son esos muchachos y jóvenes que a cualquier hora están prestos a llevar un servicio a nuestros hogares. Esos jóvenes y otros ya no solo dejan parte de su vida útil para engrosar las arcas de los dueños sino también que exponen su vida constantemente. No faltan quienes de a poco y aprovechando cualquier oportunidad se asocian con el dueño o reciben alguna ayuda familiar y se hace dueños de sus propios negocios. Estos son los menos, la regla es que terminen exprimidos y convertidos en bagazo. Ellos están en todos los barrios y en todas las ciudades. Se le ve en su motorcito surcando las calles, detrás de los mostradores o frente a las cajas cobrando.

Dentro de este esquema: dueño, administrador, dependiente y delivery se establece una línea jerárquica tácita, no escrita pero que funciona. Es un sistema que hace caminar el negocio. Cada uno tiene sus funciones y éstas marcan las escalas salariales y los beneficios que reciben. En este ámbito los riesgos son permanentes y constantes. Se accidentan mientras hacen servicios de deliverys, los atracan y muchas veces son acusados de delitos que no cometen cuando no quieren pagarle sus prestaciones. Es todo un drama humano el que hay detrás de estos humildes servidores.

Paco, un fornido banilejo de 27 años, empleado de un colmado en el Distrito Nacional, quien lleva servicios a domicilio cuenta que el realizar ese servicio, no lo exonera de las demás actividades dentro y fuera del recinto comercial. Señala que los horarios sobrepasan la media noche y que no recibe beneficios por trabajo realizado fuera de los horarios. Esa información es confirmada por Julián, un ocoeño de 40 años que funge como administrador. Este último dice que trabajando en colmado ha criado y educado a sus dos hijos y envía unos chelitos mensuales a sus padres.

Ambos coinciden en señalar los riesgos a los que se exponen tanto dentro como fuera del negocio, ya que son frecuentes los atracos y asaltos. Esto los mantiene siempre a la expectativa pero dicen: “nosotros no le paramos a eso, uno se acostumbra a bregar con el tigueraje; tenemos familias a que mantener en nuestros pueblos.  Esas son las razones que nos obligan a dar la pelea en la capital, los empleos en los pueblos son escasos, tú lo sabes”.

Paco y Julián como otros tantos, se dedicaban a la agricultura en sus pueblos y practicaban beisbol y otros deportes, concluyeron el bachillerato pero no tenían recursos para continuar sus estudios universitarios y optaron por emplearse de colmaderos. Reflexionan y dicen que hoy Paco, que es bueno en números, fuera ingeniero y Julián tal vez un Administrador de Empresas, que era y es su pasión. Ninguno de los dos pierde las esperanzas de lograr sus sueños pero reconocen que su trabajo limita sus posibilidades.

Paco dejó a su mujer con un niño en casa de sus padres, dice que así se ahorra el pago de alquileres, y de paso, beneficia a su familia ya que son gente pobre. Es el mayor de 5 hermanos y es el único que trabaja y lleva algo a la casa. Su padre Ramón, dejó el campo y ahora trabajo de motoconcho en el pueblo y su madre Josefa se dedica a lavar y a planchar por paga. Arturo el hermano que le sigue ya ha entrado a la universidad y depende de su apoyo para estudiar. El resto sigue estudiando, como pueden, gracias a lo que él envía mensualmente. Está feliz de poder contribuir para que sus hermanos menores estudien y sigue dispuesto a trabajar para que logren sus metas, “mi familia es pobre pero honrada y trabajadora”, dice.

La falta de orientación y disposición los mantiene en una condición de semi-esclavitud donde no pueden estudiar para superar su condición. Aparece uno que otro patrón que apoya a un joven inquieto, permitiendo que se prepare en alguna área técnica o yendo a los centros de enseñanzas formales. Este derecho humano convertido en privilegio de unos pocos debiera ser la norma pero la carencia de contratos formales entre empleado y empleador deja fuera cualquier reclamo.

Trabajar es un derecho fundamental que asiste a todo ciudadano con capacidad para desempeñarlo. En República Dominicana, este derecho está garantizado constitucionalmente y se rige por un conjunto de normativas entre las que se destaca el Código Laboral y la Ley 87-01 que crea el Sistema Dominicano de la Seguridad Social. Desde esa perspectiva, es alentador mirar el asunto, la cuestión es cuando vamos a la práctica y nos encontramos con las violaciones e incumplimiento de esas leyes y sus complementos.

Como derecho y deber, el trabajo debe ser realizado en ambiente lo más seguro posible y la paga debe ser proporcional al riesgo de la actividad que se realiza. Es un abuso de quienes emplean a jóvenes en sus negocios y no los proveen siquiera de un seguro de salud, además de que violentan las leyes y las sanciones, cuando aparecen son muy tímidas. Eso tiene que encontrar un espacio de reflexión entre los empleadores para que los muchachos trabajen contentos y sus negocios prosperen.

Con frecuencia, estos muchachos pierden la vida en el desempeño de sus funciones o quedan lisiados, cuando esto sucede, los gastos y  la carga es para su empobrecida familia. Muertes por accidente, asaltos, atracos, incendios y otros accidentes son frecuentes. También son víctimas de calumnias tanto por parte de clientes como de sus patronos. Muchas veces estas acusaciones se usan como argumentos para negarle sus prestaciones laborales.

Las familias deben preocuparse por saber dónde y en qué condiciones trabajan sus miembros cuando salen de sus pueblos. Se sabe que la desesperación por la falta de empleo los lleva aceptar la primera oferta que reciben, generalmente de algún amigo que salió primero, y ya está “establecido”. Otros entran a trabajar con familiares y allí la explotación es tan cruel como en los casos de particulares. Duermen en los colmados haciendo de seguridad, lo que implica un ahorro para el dueño.

Los colmaderos y deliverys tienen que ser tratados con respeto, consideración y admiración no sólo por sus empleadores y familiares sino también por las autoridades de los pueblos a los que pertenecen. También las familias que reciben y se benefician de sus servicios deben verlos como seres humanos que hacen de tripas corazón para ganarse dignamente el sustento propio y el de sus familiares ¿Qué cuesta brindarle un saludo, un cafecito o darle las gracias a quienes corren el riesgo por nosotros en las calles para llevarnos los medicamentos, el pan, las provisiones y hasta las bebidas?

La informalidad, la falta de supervisión oficial y el desorden en las relaciones laborales no son exclusiva de este sector, también las sufren quienes prestan sus servicio en bancas de apuestas,  los empacadores de supermercados, guachimanes, cobradores de guaguas, servicios domésticos y otros empleados, por tanto, es un tema que requiere atención. Humanizar las condiciones de trabajo de cualquier obrero engrandece al patrón y eleva la autoestima del empleado y el rendimiento es mayor.

Recientemente, un colmado se incendió en la madrugada y 3 empleados murieron. Según se comenta no pudieron salir y se asfixiaron. Se dice que muchos dueños hacen que éstos cierren por fuera y a sus empleados encerrados como cerdos. Al producirse cualquier emergencia no pueden salir ¡Eso es inhumano, ilegal e indigno! Las autoridades deben investigar y establecer responsabilidades para prevenir este tipo de hechos. Minimizar el riesgo, cumplir la normativa y orientar a sus empleados es una responsabilidad del empleador.

Si su empleado está sano, come bien y a tiempo; si duerme cómodo y seguro estará en mejores condiciones de trabajar y producir. Prueben señores empleadores y verán la diferencia en sus negocios. Hagan que sus empleados se sientan orgullosos de ustedes, sean sus amigos; denle confianza, oportunidades condiciones para desarrollar sus capacidades y verán que en vez de maldiciones, malquerencias, rabietas y demandas cuando salen le agradecerán por haberle empleado.

sábado, 28 de septiembre de 2013

REFLEXIONES SOBRE GOLPE DE ESTADO DE 1963.

“El digno clarín de la redención sonó tras el Golpe de Estado de 1963, retumbó con fuerza en las Escarpadas Montañas de Quisqueya. Su eco fue escuchado por el pueblo en 1965; una vez más dijo presente y echó caminar la máquina de la historia tras el rescate de las banderas progresista”.

El pasado 25 de septiembre se conmemoró tímidamente en el país el 50 aniversario del fatídico golpe de Estado prohijado y ejecutado por la ortodoxia conservada de la sociedad dominicana al gobierno democráticamente electo del profesor Juan Bosch. Esta debió ser una fecha para analizar y reflexionar sobre el impacto que aquel acontecimiento produjo sobre la naciente democracia dominicana.

Esos sectores, enquistados en la cúpula, oligárquica, eclesiástica y militar, asociados a sectores empresariales conservadores, junto a la claque trujillista que buscaba cobijo en cualquier espacio que facilitara la reorganización de sus fuerzas y su reinserción en el nuevo esquema político del país, siempre y cuando, fuera del lado de la ortodoxia conservadora de la sociedad dominicana. Un gobierno honesto y progresista era inconcebible para la rancia oligarquía del país y sus socios imperiales.

Esas fuerzas encontraron un fuerte respaldo en la estrategia de política exterior diseñada por los Estados Unidos para América Latina en el contexto de la Guerra Fría. Consideran a Latinoamérica y el Caribe como su “patio trasero”, lo que explica en parte, su política agresiva e injerencista en la región.

La cadena de bases militares y las ocupaciones directas, Golpes de Estado, espionaje, terrorismo, conspiración abierta y encubierta, el asesinato de líderes progresista testimonian la agresividad del imperio. El Caribe, particularmente, es una “Frontera Imperial” como escribió el profesor Juan Bosch en célebre obra De Cristóbal Colón a Fidel Castro.

El triunfo de la Revolución Cubana y la reciente derrota de la invasión mercenaria en Bahía de Cochinos en 1962 habían exacerbado el ímpetu sanguinario de los Halcones de Washington. La línea de acción era clara;  el imperio se había propuesto evitar el surgimiento de otra Cuba en el Caribe. El ejemplo de Cuba ponía en aprieto a los estrategas militares y a la diplomacia norteamericana.

Primero enviaron a sus chacales vestidos de diplomáticos y lobistas a gestionar espacios de acción en el gobierno que se iniciaba. Al constatar que la actitud del nuevo gobierno era romper con los monopolios que impedían el desarrollo y buscar otros horizontes para establecer alianzas que viabilizaran la ejecución las políticas de desarrollo que se habían comprometidos.

Convencidos de que los cambios no le favorecían, los norteamericanos, encabezados por Lyndon B. Johnson,  pasaron a la conspiración abierta y frontal. Apoyan a los sectores que planearon y ejecutaron el funesto golpe de Estado. Johnson asumió el cargo de Presidente, después del asesinato de John F. Kennedy el 22 de noviembre de 1963.

Consumada la traición y efectuado el derrocamiento del gobierno legal y legítimamente electo del profesor Bosch, instalaron un Triunvirato, bien instruido en las artes de la corrupción, obediente a los mandatos yanquis y altamente dócil a las pretensiones de los sectores golpistas.

La indignación popular y la reacción de los sectores progresistas no se hicieron esperar. En el mes de diciembre de 1963 se subleva el Movimiento Revolucionario 14 de Junio, comandado por su líder, Manuel Aurelio Tabares Justo. Esta agrupación política exigía, con las armas en la mano el retorno de la constitucionalidad. Se establecieron varios frentes guerrilleros.

El movimiento guerrillero fue aplastado por las huestes del gobierno golpista y la mayoría de los integrantes fueron fusilados, incluido su máximo líder, a pesar de haber acordado la rendición y el respeto de la vida de los insurgentes. Esta acción acentuó el rechazo al gobierno de facto del Triunvirato, así como a la represión que éste imponía.

A pesar de la derrota militar, la acción heroica del 14 de Junio incentivó vasto movimiento constitucionalista que incluyó a sectores progresistas de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. El Triunvirato seguía reprimiendo los constantes y diversas acciones de protestas que se desarrollaban en el país. Mientras eso se producía el gobierno corrupto y entreguista junto a y los sectores que lo apoyaban saqueaban al Estado.

Los grupos que exigían el retorno a la Constitución de 1963 operaban secretamente y organizaban la acción. Entre especulaciones y purgas militares se gestó el Movimiento Constitucionalista en seno de las Fuerzas Armadas, creado bajo el liderazgo del coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez e integrado por oficiales progresistas. Esos militares asumieron, con todos los riesgos que implicaba, la defensa de la Constitución y de la Democracia. Descubierta la conspiración en los cuarteles, Fernández Domínguez es enviado a Chile como agregado militar.

La responsabilidad del movimiento quedó en manos de los coroneles Hernando Ramírez, Francisco Alberto Caamaño Deñó, Juan María Lora Fernández y Ramón Antonio Montes Arache. La decisión de los militares constitucionalistas de defender la institucionalidad democrática y el arrojo demostrado en la Revolución de Abril, los coloca en un sitial especial en la historia del país.

El 24 de Abril se produce un levantamiento popular que rápidamente se transforma en una insurrección armada contra las fuerzas del Triunvirato. Los días siguientes fueron de organización, combate y resistencia. Iniciaron los combates y la toma de zonas estratégicas. El pueblo y los militares constitucionalistas se combinan para dar la batalla a las fuerzas militares que defendían al gobierno de facto. Se entregó armas a la población civil y las acciones militares tomaron rumbo hacia la guerra.

Del 24 al 27 de abril el pueblo en armas, el liderazgo político y militar progresista avanzaban hacia el objetivo. Asustados, acorralados y desesperado tras la arrolladora y sangrienta batalla del Puente Duarte, los golpistas  solicitan la intervención militar de los Estados Unidos, quienes eran parte interesadas en el conflicto. Inmediatamente las tropas gringas desembarcan más de 40 mil soldados. Lo que inició como una insurrección popular se transforma, entonces, en una Guerra Patria por la defensa de la soberanía.

La Fuerzas de Estados Unidos desembarcan y empiezan a operar, violentando la soberanía nacional e imponiendo su estilo: dividieron la capital, estableciendo un cordón que aisló a revolucionarios en la denominada Zona Constitucionalista. Luego tras la presión internacional hacen que su “Ministerio de Colonias” asuma el control de la invasión. Así entra en acción la tristemente célebre Organización de Estados Americanos, OEA. En un intento por legitimar su agresión crean la Fuerza Interamericana de Paz, gestionada, asesorada y vigilada por los norteamericanos.

Para gestionar mejor su estrategia interventora se creó un gobierno paralelo, al servicio y bajo la asesoría de los norteamericanos que se denominó Gobierno de Reconstrucción Nacional y tenía como cabeza a. general Antonio Imbert Barreras. Paradójicamente, quien participó en el ajusticiamiento del tirano Trujillo, acto que le mereció el título de “Héroe Nacional” se prestó conspirar contra el primer gobierno electo tras la sanguinaria dictadura que impuso la familia Trujillo a la República Dominicana de 1930 a 1961.

Las acciones de los Constitucionalistas tomaban forma y luego de un intento fallido por colocar en el poder al licenciado Rafael Molina Ureña, presidente de la Cámara de Diputados, dada la imposibilidad del retorno del presidente Juan Bosch al país. Bosch dispuso, desde el exilio, que el Gobierno Constitucionalista fuera presidido por el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, quien había comandado a las fuerzas que exigían su retorno.

La Fuerzas Constitucionalistas combatieron y resistieron heroicamente, primero entre los bandos nacionales y luego contra el yanqui invasor. Una operación de exterminio fue lanzada contra las fuerzas que combatía fuera de la Zona Constitucionalista en la parte norte de la capital. Esta acción cobarde, denominada por los invasores como Operación Limpieza dejó una considerable de bajas entre muertos y heridos.

Tras arduas y complejas negociaciones se pactó un acuerdo de desocupación que puso fin a la contienda bélica, no así la cacería de los revolucionarios y constitucionalistas. Se pactó entre otras cosas, la desocupación del país, la disolución tanto del Gobierno Constitucionalista, que presidió el coronel Francisco Alberto Caamaño como el de Reconstrucción Nacional encabezado por Imbert Barreras.

El coronel Fernández Domínguez, líder de los militares constitucionalistas, había caído en combate  el 19 de mayo de 1965 en un intento fallido por tomar el Palacio Nacional. Junto a él cayeron varios dirigentes del 14 de Junio, entre los que se destacan Juan Miguel Román y Euclides Morillo, así como Ilio Capocci, quien se desempeñaba como instructor del Cuerpo Elite de la Marina de Guerra, los Hombres Ranas que comandaba Montes Arache. La Guerra también se llevó al coronel Juan Lora Fernández. Este cayó al concluir la misma en un ataque de fuerzas golpistas a los revolucionarios en Hotel Matún de Santiago.

Se acordó la creación de un Gobierno Provisional, que tras barajar varias opciones, fue presidido por el licenciado Héctor García Godoy, un veterano diplomático de la Era de Trujillo. Ese gobierno tenía la responsabilidad de organizar las elecciones. Estas se efectuaron el 1 junio de 1966, tras una accidentada campaña electoral caracterizada por la intolerancia, la violencia y el terror político.

El Dr. Joaquín Balaguer Ricardo y el Lic. se impusieron en la contienda electoral dada la falta de garantía para la participación de la oposición encabezada por ex presidente Juan Emilio Bosch y Gaviño. Era de esperarse que las fuerzas conservadoras impidieran el retorno de las fuerzas liberales y progresistas.
Balaguer se juramenta el 1 de julio de 1966 e inicia el tenebroso período conocido como

“Los Doce Años de Balaguer”. El deseo de los norteamericanos se había cumplido. La represión y la cacería de revolucionarios se acentuaron y las cárceles se llenaron de presos políticos. Había iniciado la dictadura ilustrada y la recomposición de las fuerzas conservadoras.

El Golpe de Estado de 1963 provocó una especie de hemorragia en la conciencia nacional que debilitó a las fuerzas progresistas y revolucionarias del país. El breve ensayo democrático y la constitución que nos legó, dejó ver las debilidades de un sistema político, atrasado, conservador y corrompido. Una vez más el conservadurismo y la ortodoxia política mutilan la posibilidad de instaurar un gobierno democrático, honesto y justo.

A 51 años de este acontecimiento se puede afirmar con toda propiedad, que a pesar del alto costo de la acción redentora de abril colocó al país en la línea digna de las naciones que no se doblegan sin combatir. El esfuerzo de los heroicos combatientes de la Guerra de Abril de 1965 también dejó claro la determinación del pueblo dominicano de defender su tierra a cualquier precio contra cualquier imperio.

Queda claro que para avanzar en la construcción  e institucionalización de un modelo de desarrollo que sustente un proceso democrático progresista, que coloque a la gente en el centro de su accionar se requiere mucho más que una buen texto constitucional como el logrado en 1963. Se requiere  que la clase política progresista asuma la vanguardia sin vacilaciones. Que se apegue al proyecto liberador con madurez política, honestidad, decoro, dignidad y coraje, ya que los sectores conservadores y los poderes fácticos no cederán sus privilegios y se opondrán a cualquier acción liberadora.

Muchas preguntas y pocas respuestas tras 50 años de aquel fatídico 25 de septiembre de 1963 ¿Dónde han quedado los postulados de la constitución democrática y progresista votada en 1963? ¿Quiénes empuñarán las banderas libertarias y los fusiles redentores en el Siglo XXI? ¿Cuál es el estado de la democracia dominicana a 50 años del Golpe contra Bosch y la democracia? ¿Cómo y dónde se gestarán las próximas batallas contra la injusticia, entreguismo y el injerencismo imperialista?

¿Qué tanto hemos ganado y cuánto hemos perdido en el camino hacia la cconstrucción de la institucionalidad democrática? ¿Quiénes son los Golpistas del Siglo XXI y cómo actúan? ¿Está a salvo la soberanía nacional? ¿Qué democracia queremos y cuál es el precio que estamos dispuesto a pagar para lograrla? ¿Estamos dispuestos a caminar o aceptamos que nos empujen? ¡Loor a los hombres y mujeres que digna y decorosamente defendieron la democracia truncada en 1963 la soberanía mancillada en 1965! ¡Otro mundo es posible y necesario!

lunes, 23 de septiembre de 2013

AMÉRICA LATINA BUSCA SU CAMINO.

“Y es que los revolucionarios seguimos haciendo la revolución aun después de muertos, cuando ya no tenemos voz para propagar las ideas revolucionarias, cuando ya no tenemos vida para empuñar el fusil, todavía nos quedan los huesos para que sirvan de banderas”. Amín Abel Hasbúm.
 
El 24 de septiembre de 1970 fue asesinado alevosamente el ingeniero Amín Abel Hasbum frente a su esposa embarazada y un hijo de ambos que apenas contaba con 2 años de edad. Amín había sido uno de los hombres claves de la Revolución y la Guerra Patria de Abril de 1965, por tanto estaba en la lista negra de la Agencia Central de Inteligencia y de los organismos represivos del gobierno de Joaquín Balaguer.
 
Abel Hasbúm nació el 12 de octubre de 1942. Hijo de Mahoma Abel y Liliana Hasbum. Sus estudios secundarios los realizó en el Colegio de La Salle, graduándose de Bachiller en Ciencias Físicas y Matemáticas en 1958. Ingresó a la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, que hoy lleva su nombre, donde obtuvo el título de Ingeniero Civil Summa Cun Laude. Esta es la más alta calificación que otorga la UASD a sus egresados.
 
“El Turco” como le apodaban cariñosamente sus amigos y compañeros de lucha, no tenía reparos cuando la causa revolucionaria y la patria misma reclamaban su concurso. Así lo demostró cuando al estallar la Guerra de Abril se incorpora a la lucha desde el mismo instante en que se inician las acciones armadas. Estaba recién casado con Mirna Santos y junto a ella se traslada a la capital desde San Francisco de Macorís para asumir su puesto en la línea de combate.
 
Desde muy joven se incorporó a la lucha contra los remanentes del trujillato, a la defensa de la constitucionalidad tras el Golpe de Estado perpetrado contra el gobierno democrático que encabezó el profesor Juan Bosch, así como a los golpistas del tristemente célebre Triunvirato que los sustituyó. En cada escenario se destacó por su disposición a la acción y el compromiso con los mejores intereses del pueblo dominicano.
 
Se enroló en el Movimiento Revolucionario 14 de Junio que formó y lideró Manuel Aurelio Tabares Justo, hizo gala siempre de su convicción marxista. Fue un fiel exponente del compromiso revolucionario y digno defensor de la autodeterminación de los pueblos. Este accionar lo llevó varias veces a las cárceles cuyos métodos de tortura son bien conocidos.
 
Dirigente estudiantil que prestigia la historia del movimiento estudiantil dominicano de aquella época gloriosa en que la juventud dominicana asumió el compromiso de darle el frente a los remanentes del trujillato, ahora representada por uno de sus discípulos aventajados: el doctor Joaquín Balaguer Ricardo.
 
En 1964 Amín es elegido como Secretario General de la Federación de Estudiantes Dominicanos y desde ese espacio participó activamente en la lucha política del país sin olvidar su responsabilidad académica. Entregado como el que más en la lucha por la Autonomía Universitaria y por el respeto a los derechos del estudiantado. Tanta fue la tenacidad y gallardía con que asumió su responsabilidad fue a la cárcel en varias ocasiones.
 
Amín no fue un combatiente más, si no un estratega político y militar. Junto a otros compañeros y compañeras fundó y dirigió la Academia Militar Constitucionalista cuya misión básica era preparar a los combatientes de la Patria en armas. Su bravura quedó demostrada en cada acción realizada por el comando de San Carlos al que perteneció.
 
Como pensador revolucionario plasmó sus ideas en una obra inconclusa que tituló: “América Latina Busca su Camino”. Partía de la experiencia revolucionaria de americana pero insistía en que el país debía aprender y sacar lecciones de esas luchas pero forjar una estrategia propia, partiendo de las características y particularidades del país.  Afirmaba que Latinoamérica y cada país, en particular tiene que elaborar su propia línea política revolucionaria, aplicando creadoramente a su historia y a su realidad la verdad universal del marxismo-leninismo.
 
Una de las acciones más osadas de Amín Abel y sus compañeros fue el secuestro del agregado militar norteamericano coronel Donald Joseph Crowley en 1970. La idea era canjear al secuestrado por una cantidad considerable de prisioneros políticos. Entre los canjeables se encontraba Maximiliano Gómez, líder del Movimiento Popular Dominicano.
 
El objetivo se logró, los revolucionarios salieron del país y  coronel Crowley fue liberado. Tras el hecho se produjo una verdadera cacería contra quienes participaron el mismo. Tanto los servicios de represivos del país como los norteamericanos hicieron gala de su saña. Amín era sindicado como el cabecilla del grupo y por tanto objetivo militar.
 
Su persecución concluyó en la mañana del 24 de septiembre, cuando se celebra en el país el Día de las Mercedes. Los servicios secretos llegan a la casa de la familia Hasbúm-Santos, acompañado de un fiscal, que resultó ser nada más y nada menos que un hermano del destacado periodista revolucionario Orlando Martínez Howley, asesinado por las mismas fuerzas que mataron Amín esa mañana trágica.
 
Se dice que, el Ayudante del Fiscal del Distrito Nacional, doctor Tucídides Martínez Howley dejó el escenario libre a los esbirros matones para que consumaran su macabra acción homicida. Por la muerte de Amín se condenó a un simple raso pero quienes dieron la orden siguieron operando su máquina sanguinaria. Era la estrategia de descabezar al movimiento revolucionario que había operado desde el ascenso de Balaguer al poder el 1 de julio de 1966.
 
Amín Abel, asesinado a los 28 años de edad, es parte de esa pléyade de revolucionarios y mártires de la lucha del pueblo dominicano y de América por encontrar su camino. Comparte ese mérito con Patria, Minerva, María Teresa y Manolo. También hacen parte de este selecto grupo el Dr. Hipólito Rodríguez, Juan Miguel Román, Homero Hernández, Orlando Mazara, Amaury Germán Aristy y sus compañeros, Manfredo Casado, Orlando Martínez, Otto Morales, Henry Segarra, Maximiliano Gómez, Rafael Tomás Fernández Domínguez,  Francisco Alberto Caamaño y los expedicionarios de Playa Caracoles.
 
Ellos y todos aquellos militantes revolucionarios que ofrendaron sus vidas y la tranquilidad de sus familias merecen un sitial en las mentes de los hombres y mujeres que aspiran a vivir en una sociedad donde la justicia social sea la norma y no la excepción ¿Cuál sería el escenario del país si estos hombres y mujeres hubieran logrado sus propósitos? Ellos que tras las huellas de Luperón y por la memoria de los expedicionarios de 1949 y 1959 hicieron el juramento de liberar a la patria de la opresión.
 
Amín Abel Hasbúm tenía razón: América Latina Busca su Camino y en esa búsqueda ha ido dejando toda una historia de heroísmo y sacrificio protagonizada por los mejores intérpretes de la justicia y del deber. Solo 28 años vivió Amín y la intensidad de su fervor revolucionario hacen que parezca una eternidad. Esta fecha no debe quedar como una más, debe servir para levantar el espíritu reflexivo y crítico sobre nuestro rol como ciudadano de esta media isla.
 
Al cumplirse 43 años del asesinato del insigne revolucionario Amín Abel Hasbúm, hay que reverenciar su valentía, arrojo, convicción revolucionaria, coraje, honestidad, entereza y gallardía. La juventud dominicana debe conocer a los hombres y mujeres que con su sacrificio y entrega, muestran las sendas del buen vivir ¡Honrar, honra! ¡Otro mundo es posible y necesario!

jueves, 19 de septiembre de 2013

DIALOGANDO EN FAMILIA.


"Para cosechar buenos frutos hay que plantar, regar, abonar y cultivar. Así la familia tiene que ser cultivada y cuidada como una cosecha potencial para que los retoños crezcan sanos y fuertes".

Las relaciones familiares son un mundo complejo y difícil de gestionar, sobre todo en una sociedad bombardeada por los medios de comunicación masiva que imponen el ritmo de la vida. Un conjunto de factores tendenciales interactúan para dar forma a la personalidad que se cultiva en los hogares del Siglo XXI. Dialogar sobre estos asuntos es fundamental, urgente y oportuno.

La familia es el embrión fundamental de la organización social, y como tal tiene que servir de espacio para el diálogo abierto, sincero y comprometido  donde sus integrantes socialicen y analicen los temas que amenacen la integridad familiar, así como los logros obtenidos por los mismos. Como raíz que alimenta el árbol social esta debe recibir los nutrientes para que el mismo se desarrolle y mejore continuamente.

La cohesión familiar y la unidad son ejes fundamentales de la gestión familiar. Consolidar valores y reforzar los principios de solidaridad, creatividad, honestidad, amor, justicia, tolerancia y respeto implica acciones concretas y articuladas. El el diálogo es fundamental. Habilitar espacios para el análisis de temas específicos o asuntos de interés familiar refuerzas los lazos de unidad, fraternidad y compromiso.

Es, sin ninguna duda, la institución más antigua de la humanidad y una de las que, mayores aportes realiza a la civilización. Ha evolucionado con los cambios al ritmo del desarrollo socioeconómico de los pueblos. Lograr adecuarse al proceso evolutivo societal implica un reto tanto para los padres como para de los demás integrantes de las familias.

El paso de familias extendidas al modelo de familia nuclear estableció unas pautas que hoy choca con los modelos de familias monoparentales. Lo que sirvió como rieles para la conducción de un núcleo familiar compuesto por 5 miembros no tiene por qué ser útil para gestionar a una estructura con 2 o 3 miembros. Lo que si debe ser común a cualquier modelo son los espacios de diálogos y de socialización.

La tendencia a las uniones libres o la decisión de las mujeres de tener sus hijos como madres solteras, sumado a la entrada temprana de la juventud a la vida sexual, constituyen nudos complejos que requieren ingenio y creatividad para soltarlos. Solo se esbozan aquí esos aspectos, por que desarrollarlos implica un abordaje  profundo que rebasa el objetivo de esta reflexión.

Los factores antes mencionados se combinan y conspiran contra la salud y la estabilidad de la familia. Hay factores propios del entorno que influyen negativamente en una familia desinformada y mal orientada. Los bombardeos constantes con mensajes que inducen al consumismo, a la vida fácil, al consumo de drogas, a la violencia y al sexo fácil contrastan con la falta espacios para la diversión, la socialización y el diálogo.

La industria de la publicidad y la propaganda malsana encuentra hoy mayores espacios de difusión en las redes sociales que proporciona el Internet. El acceso temprano de los niños y niñas a estas redes, plantea un gran desafío a las estructuras familiares, no importa el tipo que sea. Se requiere mucha orientación y buena supervisión para evitar que hijas e hijos accedan a contenido nocivo para su desarrollo emocional.

Los medios electrónicos, especialmente la televisión y las redes sociales, así como los vídeos juegos utilizados indiscriminada e irresponsablemente son armas de “desinformación masiva” cuyo control debiera estar en manos de adultos responsables, preferiblemente padres y madres. Su blanco preferido es el cerebro del futuro sujeto, a quien se estimula para que responda a determinados patrones de comportamiento. Ese es un tema fundamental que tiene, y debe ser tratado en las familias para alertar a los pequeños de las amenazas que representan, promoviendo el uso responsable y supervisado de los mismos.

Es penoso, ver como televisoras dominicanas difunden, impunemente, contenidos impublicables como series, películas, telenovelas en horarios en que la familia se encuentra reunida o los niños están solos. La falta de regulación del Estado, asociado a la falta de escrúpulos por parte de los programadores y directores deja desamparado a la familia que decide rechazar los patrones conductuales que se promueven desde allí.

Dialogar en familia se convierte entonces en el mecanismo básico para combatir el efecto perverso de los contenidos lesivos a los valores familiares. Esos espacios de diálogo deben habilitarse constantemente para prevenir acciones que ensombrezcan el ámbito familiar y activarse automáticamente cuando surjan problemas fortuitos y coyunturales. Es responsabilidad de los padres, madres y hermanos mayores estar pendientes de las fechas de encuentro.

Encontrarse para celebrar un acontecimiento exitoso, como un cumpleaños o una graduación son ideales para motivar a los encuentros especiales para tratar temas de familia. Se puede socializar un catálogo de temas para esos encuentros pero éstos deben ser siempre sobre aspectos específicos, necesidades y cuestiones puntuales que comprometan a los miembros en su cumplimiento. La unidad familiar es un instrumento poderoso para sortear escollos de la vida, fomentar la solidaridad y crear redes de apoyo familiar que faciliten al desarrollo integral.

Estos pueden ir desde problemas rutinarios hasta el comportamiento de los miembros en la sociedad, en sus espacios laborales, ámbito de estudio y hasta cuestiones vinculadas al desarrollo cultural, económico; así como el comportamiento conyugal. Claro, respetando los estilos de gestión familiar y las particularidades de los miembros.  Se debe evitar, que las acciones sugeridas en los diálogos lleguen trazar pautas que violenten la intimidad o alteren la libertad de los miembros.

La familia debe ser cuidada y cultivada para que el fruto que se obtenga, que son los hijos e hijas se constituyan en guardianes del buen vivir. Una sociedad que descuida su estructura familiar corre el riesgo de cosechar males que no desea. Igualmente, apegarse a patrones dogmáticos y tradicionalistas que chocan con los valores y principios que cada quien asume como válidos, entra en conflicto con las generaciones que los dan por superados ciertos patrones de comportamiento.

Habilitar espacios de diálogos formales en el ámbito familiar es una estrategia que funciona y debe ser promovida, reforzada e institucionalizada para potenciar su eficiencia. Una familia que dialogue y discuta sus problemas está en mejores condiciones de enfrentar los embates de la sociedad postmoderna. Cualquier espacio puede ser útil para el implementar mesas de diálogo familiar. Cada familia asume el que mejor se ajuste a los propósitos que les convocan.

El desafío mayor es lograr crear una cultura de diálogo productivo, pluralista y democrático en el seno familiar para implantar y reforzar valores y principios que hagan sujetos capaces de ejercer una ciudadanía activa, crítica y tolerantes. Crear redes de solidarias y establecer estrategias de desarrollo de los miembros de la familia,; así como fomentar la armonía y el entendimiento entre los miembros de la misma.

Recordemos que una estructura familiar sana, funcional y comprometida es la base para una sociedad donde la moral social sea norma, no excepción. Cultivar en las familias los liderazgos que irán a los puestos de dirección de la sociedad es fundamental para lograr un mundo justo y solidario. Un mundo donde la justicia social se convine con una cultura cívica que realce las virtudes y rechace los vicios.

El objetivo último de la gestión de relaciones familiares en base al diálogo, es contribuir al desarrollo de mujeres y hombres responsables de su destino y compromisario con el futuro propio y el de su pueblo ¡Aceptemos el reto y demos el paso para crear e institucionalizar una cultura de diálogo, reforzando la unidad y potenciando el poder creativo de la familia!