miércoles, 14 de junio de 2017

ANALOGÍA DE LA COLMENA APLICADA A LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA.

"Cuando el orden se pervierte en la colmena, se violentan los procedimientos, se trastocan los roles y se corrompen los liderazgos, la vulnerabilidad ante las amenazas siembra el pánico y paraliza la producción;  las opciones de sobrevivencia son mínimas. Es ahí donde deben aparecer las acciones correctivas que reorienten, devuelvan la tranquilidad y garanticen la productividad".

La colmena es una estructura, jerárquica, orgánica y funcionalmente compleja y altamente productiva. Es una sociedad donde las funciones están claramente definida, diferenciadas y delimitadas pero eficientemente coordinada. Cada miembro tiene tareas que cumplir para transformar el néctar de las flores en miel y otros productos.

Reunidas en Asamblea General, las obreras deciden abordar el tema de la salud y productividad de la colmena. Para garantizar la participación, decidieron invitar a la reina y al zángano mayor en calidad de observadores. De entrada, empiezan por explicar las funciones de cada uno de los integrantes de la colmena, la salud, protección y la estrategia de gestión del hogar común.

Florinia, una obrera dedicada al cuidado de la colmena en función de soldado y quien tiene la misión de dirigir los debates, se queja de Parda quien coordina el equipo de vigilancia y selecciona los integrantes. Explica a la Asamblea, que en varias ocasiones ha pedido mayor cuidado en la selección de quienes desempeñan esa importante función.

Recuerda Florinia, que una ocasión se presentó una invasión de abejorros y que hubo dificultades para controlarlos por falta de coordinación. Eso duplicó el esfuerzo y costó la vida a un grupo de jóvenes abejas soldados. La respuesta de Pardenia siempre es la misma: todo está bien y acusa a Florinia de quejarse y no respetar su estilo de gestión y advierte que no cambiará su forma de dirigir su tropa.

Jaleana, la Reina Madre, pide un turno de privilegio para aclarar cuestiones vinculadas a la baja producción de huevos y atribuye al descuido en la protección de los mismos de las colonias de hormigas y avispones que con frecuencia atacan. Ese señalamiento de la reina alerta a las obreras porque las hormigas no solo van por huevos, sino también por la dulce miel, jalea, larvas y polen. En otras palabras, vienen por todo.

La Reina Madre recuerda que decenas de enfermedades atacan a la colmena y no pocas aves asumen a las abejas como su alimento preferido. De ahí que vigilar la salud de la colmena sea continua y permanente. Es necesario mantener abierto y funcionando los canales de comunicación y activadas las alertas para evitar sorpresas. Señala que la contaminación y los plaguicidas hacen estragos, debilitan y matan. Recomienda estar listas para moverse al menor atisbo de la presencias de esos agentes en el aire.

Evitar perversiones en el orden y dilapidación de recursos, entran en el menú de prioridades de la colmena. Se deben cuidar todos los detalles para garantizar la productividad y el desarrollo de la colmena. Estar alertas a los ruidos y a las amenazas potenciales y latentes solo se logran con un eficiente régimen ético y disciplinario donde cada miembro tenga claro el compromiso y sus funciones dentro y fuera de la colmena.

Cerinia, con fuerte zumbido de protesta advierte que la colmena ha perdido el orden y el sentido de unidad que le había caracterizado. Eso altera el clima laboral y está afectando la vida en la colmena. No se están tomando en cuenta las opiniones de las transportadoras y endulzadoras, sin cuyos esfuerzos no es posible sobrevivir. Tampoco se habla los “abejicidios” que efectúa el apicultor en cada castración. El zumbido, no es suficiente para resolver los problemas y se impone actuar rápidamente.

Agrega que el daño causado por parásitos como la barroa y otras trazas que diezman y empobrecen la colonia. La dejan casi en la ruina ¿Esos temas no importan en este debate? ¿Somos responsables por nuestros actos? ¿Quiénes están dispuestos a dejar su área de confort para apoyar la lucha contra el saqueo de miel, jalea y huevos? ¿Alguien está dispuesto a rendirse? Pide explicación y acciones correctivas.

Polinia, la traviesa y respondona de la colmena, rezonga y refunfuña por el ruido generado con la intervención de Cerinia. Se para en sus patas traseras y aletea con arrogancia; exige que se le permita expresar unas pinceladas sobre cuestiones que atañen a la Asamblea. Concedida la palabra dice Florinia. Con el permiso de su majestad, Gran Reina quiero decir que aquí se ha evidenciado una falta de autoridad que nos ha traído hasta aquí. Hemos cambiando de tronco, pero no de actitud y eso en poco ayuda.

Si su majestad, decide aumentar la cantidad de huevos que pone por días y las obreras aceleran el proceso de producción aumentaríamos la oferta y conjuntamente con eso el riesgo de ser saqueadas. Tenemos que producir, pero los zánganos deben controlar su consumo y los soldados estar pendiente de los saqueadores foráneos ¡Que cada uno asuma su rol y que los equipos den seguimiento al plan que aquí se apruebe! El orden, la planificación, la disciplina, el respeto y la tolerancia son principios que pueden guiar las acciones de aquí en adelante.

¡Toda la colmena y nuestra especie están amenazadas! Ya nada es igual, ha cambiado el clima, escasea el agua y las flores. La colmena aumenta exponencialmente y con ella las amenazas. Eso impone un cambio en la cultura de gestión y un ajuste en los estilos de liderazgo. 

La optimización de los recursos, las estrategias bien planteadas, el compromiso, el trabajo en equipo y la gestión adecuada de los apoyos ayudan pero no es suficiente. Se requiere se respeten los procedimientos y que se cumplan los procesos en los plazos establecidos. Hoy más que nunca, se impone el trabajo en equipo y el diálogo florido.

Florinia, sabía y prudente, recuerda el arduo trabajo de la polinización de las flores, sin cuya acción los alimentos, especialmente los de origen vegetal, desaparecen y miles de plantas desaparecerían. Algo la consuela, es que hasta hoy nadie, salvo ellas tienen la fórmula para hacer miel. No se contenta más se preocupa, porque ese secreto las compromete dado el variado uso del mágico néctar, que sirve de base a un sinnúmeros medicamentos.

Concluido, el debate sobre la protección, se acordó establecer una vigilancia panal por panal, asignado secciones y haciendo equipos. Florinia, recuerda que de las acciones de protección bien coordinación depende la salud, la producción y la existencia misma de la colmena. La ética y el compromiso son fundamentales, determinante e imprescindible para generar confianza y garantizar la seguridad de la colmena.

La Asamblea aprueba por mayoría las medidas adoptadas y se procede a juramentar los equipos de protectores y cuidadores de la colmena. Zanganio, el zángano en representación de la colonia de zánganos, dice que la falta de miel y el deterioro del cuidado de la colonia afectan su labor de fecundación y eso tiene efectos en la producción de huevos. Cerinia, inquieta e inquisidora, agita sus alas y pide la palabra.

Aplicando la analogía de la colmena a la Administración Pública y comparando el sistema jerarquizado de gestión puede afirmarse; que tal como en la colmena se deben cultivar prácticas gerenciales novedosas e inclusiva, estableciendo claridad de funciones y compromiso en cada ámbito.

La colmena requiere cuidado para mantenerse, cohesionada, sana y productiva. Eso requiere que el apicultor esté pendiente e informado de las amenazas que ponen en riesgo la disciplina, el orden y el clima organizacional. Debe controlar la presencia de los zánganos para evitar que se coman la producción y debiliten la colmena. Hay trazas y parásitos que pervierten los procesos en la administración pública tal y como sucede con la colmena.

Si se cuida la colmena de la sobrepoblación de zángano arruinan la producción, debilitan la colmena y se hace vulnerable a las trazas, lo que las condena a perecer. Así hay que limpiar constantemente a la administración pública de los zánganos que parasitan en su interior, estableciendo controles y ajustando constantemente los procedimientos para evitar perversiones en los procesos de gestión.

La corrupción es el equivalente a la barroa y la impunidad equivale a las trazas que pervierten y corroen los cimientos de la institucionalidad e impide el desarrollo de la cultura de transparencia. De ahí el valor de la analogía de la colmena y la administración pública. Una colmena sana es productiva y eficiente; una administración saneada, transparente e institucionalizada propicia la productividad cual colmena bien cuidada.

Reorientar la administración pública, haciendo que se reencuentre con los principios éticos y los valores morales e imponiendo la transparencia como cultura debe ser una enseñanza útil de esta fábula. Incorporar las prácticas de la colmena a la cultura gerencial, fomentar el respeto a la norma y el civismo. Que haya leyes, procesos o protocolos no garantiza mucho si la gente que los acciona no entiende su lugar en la organización.

Así, como la obrera es obrera y puede tener varias funciones en la colmena; el zángano es zángano y tiene pocas pero importantes responsabilidades; y es la reina es el centro de la colmena. Controla la membresía y mantiene la unidad y propicia la multiplicación; así deben estar claro los roles en cada nivel gerencial de las instituciones públicas, alineando siempre, misión, visión, valores y objetivos. Siempre orientados a los resultados y teniendo como centro de su accionar a la gente y sus necesidades.

En la gerencia pública, como en la colmena; la jerarquización, la disciplina, el compromiso ético, la gestión de relaciones y redes del poder, sumado al cuidado continuo de los controles evita la confusión de roles y facilita la coordinación y articulación de acciones que fortalecen los procesos de gestión. Escuchar a quienes tienen responsabilidades, apoyarle en la superación de los escollos es garantía de éxito y seguridad. Descuidar los detalles es exponerse a pervertir la colonia y corromper la administración pública. 

Honestidad, compromiso, disciplina, trabajo en equipo, coherencia, planificación, control y respeto a los procedimientos; así como el cumplimiento de procesos y protocolos darán el giro apropiado a la administración público como el celo del apicultor, sumado a la protección del ambiente y la eliminación de trazas robustecen la colmena y garantizan su productividad.

¡Aprendamos de la colmena la lección de la colmena y apliquemos su lógica productiva a la administración pública y a la vida toda!

viernes, 5 de mayo de 2017

ESCUELA Y EDUCACIÓN EN EL SIGLO XXI.

"La escuela es el espacio idóneo para el cultivar las emociones y  despertar la creatividad de la gente. La educación es vehículo para desarrollar las capacidades individuales y colectivas que requiere la gente para transformar su entorno y la sociedad". FDC/2017

El Siglo XX dejó unos modelos educativos que requieren profundas transformaciones para ser ajustado a los contextos y coyunturas que impone la dinámica social del Siglo XXI. Vimos una educación donde predominó el modelo tipo máquina de montaje heredado de la revolución industrial donde lo que importa es la producción en serie. Bajo ese esquema no se puede operar el Siglo XXI.

Hoy, esas lógicas instrumentalistas deben dar paso al mundo de las tecnologías de la información y la comunicación, ya que el conocimiento es el principal activo con que cuentan los pueblos. Ampliarlo y desarrollarlo implica una transformación de los espacios donde se cultiva y cambio radical en los fundamentos ideológicos que sustenta los modelos educativos que los gestan.

A esto se suma, un cambio enfoques de enseñanza, así como en los métodos que se asumen. Transformar la escuela es urgente, necesario, sabio y productivo. Entrar con éxito al mundo del saber, no solo requiere una nueva escuela sino también a nuevos gestores, y sobre todo, docentes convencidos y comprometido con la transformación de la educación desde donde le toque accionar.

Analizar el rol de los actores que intervienen en los procesos educativos, caracterizar y redefinir sus funciones, partiendo de las necesidades del educando es fundamental. Insistir en remendar modelos disfuncionales, deficientes y obsoletos es una pérdida de tiempo y un dispendio de recursos que impacta negativamente en la calidad de los aprendizajes.

El estudiantado debe encontrar en la escuela suficiente motivación y la confianza necesaria para explayar sus capacidades y habilidades creativas, así como los apoyos que generen confianza, compromisos y empatía. Los modelos educativos rígidos de la escuela tradicional entorpecen los procesos de cambios y se transforman en problemas cuando debieran ser soluciones. Eso obliga, a gestores, beneficiarios y prestadores a estructurar estrategias que propicien y potencien los cambios.

A continuación se enumeran algunas dimensiones que pueden sustentar las tendencias de las dinámicas de cambio en la escuela y facilitar la comprensión del Enfoque Crítico-Reflexivo esbozado y expresado en dimensiones estratégicas aquí:Dimensión Docente, Dimensión Creativa, Dimensión Comunitaria, Dimensión Cultural, Dimensión Científica, Dimensión Crítica o Valorativa y la Dimensión Participativa.

Una vez analizadas las dimensiones y establecido el rol de cada una en la transformación de la educación, hay que remover la coraza de los enfoques que se asumen para orientar el aprendizaje y despertar las emociones del alumnado. Visto éstos, se pasa a la adopción que mejor se ajuste a cada contexto y coyuntura.

Es sabido que tanto el ambiente como el entorno familiar inciden en la calidad de los aprendizajes, y que, conjuntamente con la cultura, transversaliza el proceso formativo e impacta directamente tanto a docentes como a educandos. Los cambios graduales y los ajustes coyunturales sin modificar las actitudes, conductas y aptitudes de los involucrados en los procesos de trasformación de la escuela y la educación.

El abordaje de la problemática educativa y la transformación de la escuela, no solo es compleja, sino también exigente. Hay quienes apuestan a la transformación curricular y normativa; otros centran sus esperanzas en la extensión y diversificación de los horarios. El compromiso y capacidad docentes para mejorar la calidad de la educación es una alternativa privilegiada; una cantidad considerable, asume la transformación de escuela como prioridad. Algunos escogen la modernización e incorporación de tecnologías junto a a la reforma gerencial como vías para lograr el objetivo. Unos y otros olvidan o marginan la razón principal de la acción educativa: el estudiante.

Es precisamente el estudiante, quien desde la familia, trae las necesidades que deben ser satisfechas por la escuela. Esta debe apoyarse en la familia para garantizar que alumnos y docentes encuentren un espacio adecuado para cultivar los saberes y cosechar los aprendizajes que le permitan desenvolverse en una sociedad altamente competitiva, exigente y compleja.

He aquí, done el potencial creativo de los involucrados deben expresarse y articularse, tomando el aula como centro para mover la acción creativa. Tanto los estudiantes, familia, docentes como autoridades deben entender sus roles en la sociedad de la información y el conocimiento.

¿Dónde poner los énfasis? ¿Modernizar y reformar? ¿Transformar los métodos de evaluación? ¿Cambiar los enfoques filosóficos que sustentan el modelo educativo? ¿Promover la creatividad y el diálogo entre docentes y alumnos? ¿Estandarizar o individualizar los instrumentos de evaluación? ¿Asumir un enfoque crítico-reflexivo? ¿Incorporar a la familia al proceso de transformación de la escuela? ¿Generar dinámicas de intercambio de saberes desde la comunidad? ¿Generar los cambios en el aula, en la comunidad o en la escuela? ¿Aumentar y flexibilizar los horarios? ¿Todo a la vez? ¡Muchas preguntas y diversas respuestas!

Generar una dinámica de cambio en la escuela del siglo XXI es una cuestión ética que de no asumirse con el rigor que exigen las circunstancias actuales, alejan a los pueblos de las posibilidades de desarrollo de su gente ¿Cómo enfrenta la escuela ese reto? ¿Tiene capacidad para cumplir con esa alta misión?

La escuela no puede ser un centro de reciclaje de saberes obsoletos. Debe ser un espacio donde impere la creatividad, la tolerancia, la diversidad, la innovación y la flexibilidad. El aula debe superar la colectivización y prestar más atención a las individualidades ¿Qué necesita un estudiante del Siglo XXI para ser exitoso? Respuestas habrán y la escuela debe proveerlas.

Ser conscientes de que hay escuelas que son centros de adoctrinamiento, otras que operan como centros de reciclaje y que no pocas fungen como centros de tortura es importante pero trabajar para superar esas debilidades es lo que marcará la diferencia. Hacer coincidir las intenciones de transformación y articular las estrategias que movilicen las fuerzas creativas de quienes operan los sistemas educativos.

La escuela del Siglo XXI debe ofrecer una educación coherente con las necesidades del país y las aspiraciones del estudiantado. No solo se trata de aprender a pensar críticamente, sino también de aprehender conocimientos y desarrollar capacidades. En esa relación es clave la interacción familia-docente-educando para hacer del aula un espacio creativo, interesante y dinámico.

Romper con los mitos y los dogmas basados en la supuestos de autoridad académica del docente e ir tras los sueños e intereses del alumno. Al final de la jornada, es el alumno quien vive de lo que aprende, no el maestro, docente o facilitador. La función es distinta pero el objetivo es el mismo: que la gente aprenda y desaprenda continuamente.

Entrar en esa dinámica es responsabilidad, no solo de quienes dirigen, sino también de quienes diseñan las políticas educativas y definen los enfoques filosóficos que se asumen. Unos adoptarán el enfoque constructivista y sociocultural. Hay que ir más allá, es recomendable innovar, asumiendo o combinando nuevos enfoques.

El enfoque crítico-reflexivo es una propuesta que parte del alumno e involucra a toda la comunidad educativa. Se caracteriza por abrir un abanico de opciones para abordar una realidad, tanto desde la perspectiva docente como del educando. Genera entusiasmo, curiosidad y mueve la acción creativa. Esa particularidad facilita el aprendizaje y enriquece los saberes.

Lograr resultados distintos implica cambios significativos en las formas de gestionar el aula, la escuela y la educación. Combinar el pensamiento crítico con técnicas reflexivas que ayuden a pensar y repensar, seguramente conducirá a generar aprendizajes que superen los estándares actuales.

Las tecnologías de la información y la comunicación son un vehículo excelente para remover el moho de los rieles del viejo modelo educativo. Es una apuesta ambiciosa que requiere una combinación de estrategias y sea cual sea el enfoque debe priorizar la creatividad del alumno y privilegiar la participación tanto de la familia como de la comunidad en los procesos de gestión de cambios.

No es una apuesta alejada de la gestión de las emociones y de los egos personales. Hay que reconocer el problema y las causas que lo generar para poder establecer las correcciones que procedan. El modelo educativo es un instrumento de desarrollo que debe ser asumido como estratégico para el desarrollo nacional.

Voltear la cara y ser indiferente no es opción. Crear un ambiente de cambios continuos y de una nueva dinámica de inclusión e involucramiento del estudiantado en la solución de los problemas de la escuela es una apuesta ganar-ganar. Es una especie de pasantía donde el estudiante aprende haciendo y en ese hacer ejercita sus saberes y vivencias.

Por ahí deben orientarse los procesos de transformación que requiere la escuela dominicana. Generar sinergias entre la familia educativa y promover espacios abiertos de reflexión sobre la problemática que afectan la escuela es clave. Las experiencias adquiridas en prácticas similares puede servir de punto de partida ¿Qué escuela queremos y qué hacemos para lograrla? He ahí el reto para quienes aspiran a una escuela dinámica, creativa, abierta, democrática y participativa.

miércoles, 22 de marzo de 2017

ELECCIONES EN LA FED: IMPORTANCIA Y PERSPECTIVAS.

“Me gustan los estudiantes. Porque levantan el pecho. Cuando le dicen harina. Sabiéndose que es afrecho”. Violeta Parra.

La Federación de Estudiantes Dominicanos, FED, fundada en 1961 tras el fervor democrático que se inició con el ajusticiamiento del sátrapa Rafael Leónidas Trujillo ha sido una trinchera de lucha revolucionario, un espacio de socialización ideológica y una escuela activa de liderazgo. Entidad cuya esencia es defender los intereses del estudiantado y el derecho a la educación pública de calidad y con equidad para toda la población.

La FED, sostenidas en las asociaciones pueblos y de carrera que accionan en la Universidad Autónoma de Santo Domingo tiene su propio sistema de gestión, así como su estructura organizativa, sistema de gestión, elección  basada en un régimen estatutario donde se establecen las responsabilidades de cada una de las estructurase que la integran. Es un ente llamado a funcionar de forma independiente pero articulado a la misión de la UASD.

Anclada en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD, pero llamada a representar los intereses del estudiantado universitario dominicano ha estado presente en diversos escenarios de lucha política y social. Recordar las batallas contra El Triunvirato y Los 12 Años de Balaguer hace temblar de orgullo a quienes armados de coraje desafiaron la bestialidad del neotrujillismo y el imperialismo yanqui.

Otras veces se le ha visto luchar por los derechos humanos, la democratización de la educación; otras reclamar mayor presupuesto para la educación pública, especialmente a la educación superior pública. En cada escenario de lucha confluyen diversas fuerzas y orientaciones políticas. Luchas encarnizadas contra la represión, la intolerancia política y la solidad internacional son solo muestra del quehacer de la FED.

Unas veces se impone la ideología revolucionaria y progresista, gestora de cambios y transformaciones sociales, políticas, económicas y culturales, que marcan las pautas de las luchas juveniles y estudiantiles. Orientar y servir de canal para la rebeldía de la juventud estudiosa es una responsabilidad a la que la FED debe dedicar fuerzas y recursos.

En ocasiones, se sienten los vientos privatizadores que atizan las políticas neoliberales y se entra en una fase de conformismo conservador, donde prima la ideología de fuerzas liberales con tendencia conservadoras que entran en contradicción abierta con las expectativas de gente que exige espacio para extender sus alas y volar libremente por el mundo del aprendizaje liberador.

La amplia historia de lucha de la Federación de Estudiantes Dominicanos, FED es larga y su legado indiscutible. No han podido destruirla aunque intentos no han faltado. Hay momentos en que parece que las fuerzas opuestas imponen su lógica pero ahí vienen las respuestas, decididas y contundentes de la masa estudiantil.

Recordar a líderes estudiantiles como Sagrario Ercida Díaz, Amín Abel Hasbún, Flavio Suero, Nicolás Valerio por solo citar una muestra deja claro el compromiso de la FED con la defensa de la educación, la democracia y la solidaridad. La UASD es el centro de mayor tradición de lucha social y política por la defensa de los derechos fundamentales, de la educación pública democrática y de calidad para los hijos e hijas de quienes escogen a La Primada de América para cultivar sus saberes.

“Me gustan los estudiantes. Porque son la levadura. Del pan que saldrá del horno.  Con toda su sabrosura”. Violeta Parra.

A pesar de su importancia, el liderazgo estudiantil ha ido perdiendo espacio en toda la sociedad y la FED no es la excepción. La partidocracia y la politiquería han hecho estragos notorios y preocupantes que deben ser revertidos. Eso ha hecho que la representación estudiantil en los espacio de cogobierno en la UASD, bajara de un 33% a un 5% y no ha faltado quien ha propuesto eliminarla. Eso es gravísimo, sobre todo en una academia que promueve la participación y fomenta la democracia.

Cada elección de las representaciones estudiantiles y de la Federación de Estudiantes trae consigo una serie de propuestas que retratan los retos y desafíos del gremio estudiantil, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y de la educación pública superior. Esas necesidades, articuladas en un discurso académico-político genera expectativas en la familia estudiantil que pone en manos de la sus compañeros la responsabilidad de su representación y el trabajo de velar por sus intereses.

La Comisión Central Electoral de la Universidad Autónoma de Santo Domingo es la responsable de guiar el proceso electoral de la FED. Eso coloca en manos de la academia la conducción de un complejo proceso que desarrolla tanto en la sede como en los recintos, centros y sub-centros. Eso da garantía y seguridad a quienes se postulan a los diversos cargos y niveles.

Esta vez se escogerán además de la Directiva de la FED, a los delegados de los Consejos Técnicos de Facultades así como los miembros al Consejo Universitario. Todo el proceso se rige por el Reglamento Electoral y es supervisado por la Comisión Central Electoral que es el organismo que gestiona el proceso.

Es un ejercicio político de alto interés cívico, donde se ponen a prueba las capacidades de conformación de agenda, diseño de programa y oferta política, compromiso ético, negociación programática, gestión de procesos eleccionarios, articulación de campañas electorales y tolerancia del liderazgo estudiantil. Es una oportunidad para ejercer los derechos a elegir y ser elegido en un ámbito típicamente estudiantil.

En los últimos años, hubo momentos donde la institucionalidad de la Federación de Estudiantes Dominicana quedó afectada por el retraso en la celebración de elecciones y por prácticas reñidas con las normas que rigen tanto a la UASD como a la FED. Esa situación obliga a retomar el compromiso ética para aumentar la legitimación del combativo gremio estudiantil.

Trabajar para superar cualquier escollo que impida el aprovechamiento de este importante espacio es responsabilidad de toda la familia estudiantil, bajo el ojo del profesorado uasdiano. No es cualquier cosa, es un instrumento de cambio donde se ejercitan las ideas y los liderazgos de los futuros profesionales. Es un privilegio de la UASD y una conquista de la juventud en luchas que costó vidas, sangre y sacrificio.

Hoy más que nunca se requiere de un movimiento estudiantil robusto que oriente a la juventud y canalice las energías de una juventud ávida de conocimiento que reclama respeto y exige comprensión. Se joven es una etapa de efervescencia emocional y de búsqueda de respuestas a una infinidad de situaciones, donde cuentan mucho los espacios abiertos de ejercicio cívico y político.

Es en ese contexto, donde la Universidad Autónoma de Santo Domingo, aporta y la Federación de Estudiantes Dominicanos pone su parte. De ahí la importancia de hacer del actual proceso electoral una oportunidad para relanzar el movimiento estudiantil y fortalecer a la FED como espacio de ejercicio democrático para el cultivo de los liderazgos que requiere la sociedad del Siglo XXI.

Los discursos y consignas deben orientarse a la superación de los problemas que afecta al gremio estudiantil, colocando al estudiantado y a la UASD por encima de caprichos e intereses partidarios. La Federación de Estudiantes Dominicano debe retomar las sendas del compromiso ético y es responsabilidad de quienes salgan electos preservarla y desarrollarla. Es un espacio de participación democrática que debe ser cuidado.

martes, 21 de febrero de 2017

LA UASD: MÁS ALLÁ DEL SANEAMIENTO.

La Universidad Autónoma de Santo Domingo es una institución de educación superior, que a pesar de ser la Primada de América, cuenta con más prestigio que recursos económicos para hacer valer su bien ganado nombre”. FDC/2017.

La Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD, es la academia más vieja y democrática del nuevo mundo. Fundada en 1538, mediante Bula Papal  In Apostolatus culmine ha sido, es y será un centro de vida espiritual y un espacio abierto, democrático y público para el cultivo de saberes y producción de conocimientos.

Es un patrimonio del pueblo dominicano, fruto de largas luchas, que va rumbo a 500 años, en cuyo seno se han forjado los sueños de miles de hombres y mujeres que han dado grandes beneficios al país. De ahí la obligación de defenderlo, cuidarlo y amarla críticamente. Ser uasdiano es un gran mérito, tanto como ser dominicano o dominicana. Es un sentimiento que compromete moralmente e inspira respeto.

Es la primera opción y a veces la única, cuando dominicanos y dominicanas buscan espacio para llevar a sus hijos e hijas a cultivarse intelectual, científica y socialmente. En sus aulas, la UASD, acoge a quienes optan por desarrollar sus capacidades en un ambiente crítico y creativo. Es una escuela de liderazgo integral, donde la juventud dominicana se forma y forja los principios y valores que le regirán en el futuro.

Tanto en su misión como en su visión se recogen los aspectos fundamentales sobre los que deben regirse todos los miembros de la familia uasdiana. Tiene principios claramente establecido y acciona en base a 3 ejes básicos: la docencia, la investigación y la extensión. Articulada así, los planes estratégicos y las prácticas gerenciales deben colocar al estudiantado en el centro de su accionar, ya que es el componente esencial y la razón de ser de la UASD.

Muchas veces se asume que la UASD, es una universidad para pobres y eso es una vulgar falacia, asociada a prejuicios y complejos de superioridad de las clases dominante. La Primada de América es abierta y ella acuden quienes saben diferenciar una empresa de un centro educativo comprometido con la justicia social, con la igualdad, la equidad, lo tolerancia y el fomento del pensamiento crítico.

Ese perfil de institución pública, autónoma y democrática hace que la UASD choque con intereses creados o pretensiones encubiertas de grupos interesados en dañar o menguar la imagen bien ganada de la universidad estatal. Eso obliga a las autoridades que dirigen o gestionan la academia a mantener activa una línea de defensa que se refuerza con los innegables resultados que se exhiben en cada graduación, sea ésta de grado o de posgrado.

La Universidad Autónoma de Santo Domingo es una institución de educación superior, que a pesar de ser la Primada de América, cuenta con más prestigio y legitimidad que recursos para hacer valer su buen nombre. Eso debiera llenar de orgullo, no sólo al gobierno y al país; sino también, a la familia uasdiana, integrada por centenares de egresados y estudiantes; miles de docentes, activos, jubilados y pensionados, así como miles de servidores públicos aportan a la sociedad desde la Primada de América.

Cabe recordar, que la UASD, es una red compleja compuesta por una sede central y 18 entidades menores, categorizadas como recintos, centros y subcentros diseminados por todo el país. Tiene una estructura de gobierno centralizado pero con direcciones en cada una de las entidades antes mencionadas. Esto la acerca a un modelo de gestión desconcentrado y en algunos casos, delegado. Esto solo para dejar en perspectiva, la complejidad gerencial.

Recientemente, "el rector destacó entre los aportes de la UASD a la sociedad dominicana la entrega al mercado laboral de más de 100 mil graduandos desde el año 1961; más de 12,000 egresados por año, en el grado y postgrado. De 2014 al 2016 se han graduado unos 6,700 especialistas. Solo en el 2016 fueron investidos 10,362, siendo el 75.2 por ciento mujeres y el 24.8% hombres".

Cíclicamente, como es de esperarse en una institución donde confluyen tantos intereses, surgen reclamos, tensiones y roces que ponen a prueba los fundamentos institucionales y las capacidades del liderazgo uasdiano. Hay veces que se llega a la irracionalidad, se superan los muros de la prudencia y se colocan en riesgo los intereses de la familia universitaria. Unas veces por incomprensión de los sectores internos otras por la intransigencia y negativa del gobierno a darle el presupuesto que requiere la academia para funcionar adecuadamente.

El gobierno alega que hay dispendio, baja calidad del gasto y falta de transparencia. Esto es reciprocado por grupos de interés que operan al interno de la UASD. Unos y otros reclaman SANEAMIENTO, mientras que las autoridades reclamas que se asigne el 5% del Presupuesto Nacional, a pesar de la Ley 139-01 que rige la educación superior en el país modifica, en esa parte a la Ley 5778 de Autonomía de la UASD.

Como puede apreciarse, tanto una consigna como la otra deben ser transformadas en propuestas concretas, ejecutables y útiles a los procesos de gestión y toma de decisiones. Esto es válido tanto para el gobierno central como para las autoridades académicas. Propuestas ha habido, pero su ejecución ha sido baja. De ahí la necesidad de avanzar en el proceso de fortalecimiento institucional y el saneamiento para lograr mayor financia cimiento.

Saneamiento, es mayor transparencia y mejor calidad del gasto. Eso implica, que se deben sanear las finanzas, reforzar los controles internos, transparentar los procesos de compras y priorizar las inversiones de los escasos recursos que recibe la academia. Muchos son los temas y ejes que entran o deben entrar en un proceso de saneamiento, en el buen sentido de la palabra. Se pueden ver en dos ámbitos: a nivel interno y a nivel externo.

A lo interno, hay que hablar de formas para mejorar la calidad del gasto, que implica revisar las áreas básicas como nóminas, servicios, mantenimiento, seguridad, transporte, infraestructura, capacitación y plataforma tecnológica. Estos puntos adquieren una connotación de trascendencia, ya que la UASD tiene sus propios controles y una estructura de cogobierno donde interactúan representaciones de todos los sectores que hacen vida en la academia. Es el Consejo Universitario, órgano responsable de dirigir la UASD y se rige por un Estatuto Orgánico aprobado por el Cláustro Mayor.

El Consejo Universitario, es una especie de Poder Ejecutivo, dirigido por el Rector Magnífico y tiene una dinámica operativa basada en la democracia participativa y el pluralismo. En el confluyen las fuerzas e intereses que accionan en la Universidad. Legitima y valida los procesos y decisiones que emanan de los diversos organismos que conforman las redes de gestión de la entidad.

Visto así, los procesos deben alinearse y traducirse en programas que serán ejecutados por esas entidades. Esos programas deben contar con los recursos que garanticen su ejecución y hagan posible el cumplimiento de las metas y objetivos planteados sin importar si corresponden a la docencia, a la extensión o la investigación.

Sanear la UASD, implica también, lograr que la ética y el compromiso sean los rasgos distintivo de la cultura uasdiana y la transparencia el sello de calidad de las prácticas gerenciales. Por tanto, ir tras los méritos ganados a lo largo de la historia y aprovechando las experiencias acumuladas para contrarrestar la malicia y la perversión, es una senda angosta, que se traduce en vía para alcanzar la anhelada confianza de la sociedad en la Primada de América.

Evitar que las campañas internas para la elección de autoridades de la UASD sean financiadas por grupos externos a cambio de cuotas de poder. La Comisión Electoral de la UASD debe asumir esa parte para sanear el financiamiento y superar los compromisos que genera. Los concursos de oposición y el ascenso meritocrático deben imponerse tal cual manda la normativa.

Se sabe que en cada proceso electoral de la UASD se generan unas alianzas motivadas muchas veces, no en acciones programáticas sino más bien; y casi siempre, por intereses ajenos a la misión y visión. Se sabe que el financiamiento compromete y genera gratitudes que se traduce en clientelismo y distorsiones que pervierten los procesos de reclutamiento y selección con base a los criterios científicos de la gestión de talento humano.

Sanear y cuidar son verbos que implican acción, que bien gestionada debe impactar positivamente en la calidad de los procesos de gestión que auspicia la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Trasformar las consignas en propuestas y echar a volar las ideas transformadoras para que se alimente con el oxígeno de principios éticos y valores morales que pauten el porvenir y haga del Alma Máter el referente gerencial que anhela y merece el pueblo dominicano.

Saneamiento, no es una tarea específica ni es un fin en sí mismo, es un proceso complejo y continuo que debe llevar al fortalecimiento institucional, la modernización y reforma de la UASD. Este esfuerzo debe transformar la academia y convertirla no en un reflejo del desorden que prima en otros espacios, sino en un referente para el resto del Estado y de la Administración Pública.

Lo anterior no es un sueño, es una utopía tras la cual deben ir quienes aspiran a vivir en una sociedad con justicia social, solidaridad, equidad, tolerancia y compromiso cívico. La UASD es el espacio ideal para cultivo de las capacidades que pongan al país en esa dirección. De ahí que su accionar deba ser ejemplar, basado siempre en la necesidad de garantizar el derecho a la educación de quienes escogen sus aulas para desarrollar y fortalecer sus capacidades intelectuales y científicas.

Crear espacios para la creciente demanda de aulas y servicios en la Primada de América es un desafío y una responsabilidad compartida entre sus autoridades y el gobierno central ¿Adónde irían los egresados del sistema educativo dominicano que no pueden comprar la educación? Sólo en el Semestre 2017-10 se han inscrito unos 17 mil 500 estudiantes. Proyectando esta cifra tendremos ideas de la magnitud de lo que viene.

Se habla de que hay un déficit de 3 mil docentes, de miles de asientos y centenares aulas para descongestionar lo que hoy tenemos. Imagine usted, cómo garantizamos servicios educativos de calidad a una juventud que quiere estudiar y no cuenta con los recursos o simplemente opta por la UASD. Es un reto y el gobierno debe saberlo.

Con un presupuesto anual de 7,128 millones de pesos, es difícil suplir la creciente demanda de servicios académicos que requiere la sociedad. De ahí que el déficit recurrente supere los 30 millones de pesos mensuales. Gestionar en esas condiciones es un desafío para las autoridades y un reto para los docentes. De ahí la vigencia de la consigna “lo justo para la UASD”.

A pesar de existir un Plan Decenal de Educación Superior 2008-18, un Pacto Educativo del 2016 y una Estrategia Nacional de Desarrollo (Ley 1-12), acuerdos, pactos y convenios internacionales para mejorar la inversión y transformar la educación superior, en la práctica, la inversión sigue siendo baja y la calidad una materia pendiente. Para el caso de la UASD, la inversión es menos del 2 % del Presupuesto Nacional.

La UASD fundamenta sus reclamos en los postulados de la Ley 5778, del 26 de octubre de 1961, la Universidad Autónoma de Santo Domingo fue dotada de autonomía funcional, organizacional y presupuestaria. En el artículo 3 de dicha ley se establece que el Estado dedicará anualmente para su financiamiento un subsidio que no será inferior al 5% del presupuesto nacional. En el 2010, se votó la Ley 139-01 que crea la MESCyT y rige la Educación Superior en el país modificó ligeramente el porcentaje a entregar pero ni siquiera eso se ejecuta.
Conscientes, de la realidad antes descrita y movidos por la preservación de ese patrimonio, la familia uasdiana asume el compromiso ético de avanzar en el proceso de saneamiento y para ello cuenta con el apoyo de amplios sectores de la vida nacional que aman y respetan a la Primada de América. Acceder a la educación pública de calidad es un derecho y un deber del Estado garantizarlo.

No será fácil romper el cerco que le han impuesto pero con inteligencia, disposición, compromiso, cooperación, colaboración, participación y buena voluntad los uasdianos y uasdianas se empeñan en superar los escollos y colocarse a la altura de las expectativas de la sociedad dominicana. Sectores académicos, estudiantiles, empleados y egresados se constituyen en la piedra angular de este proceso y debe ser entendido así, tanto por las autoridades de la UASD como del gobierno central.

La familia uasdiana espera que la sensatez y el buen juicio primen en el proceso de saneamiento que está en marcha pero sobre todo, que se preserven las conquistas logradas y que imponga el respeto al Estatuto Orgánico y el Código de Ética que rigen el funcionamiento de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Es tiempo de que la UASD demuestre a la sociedad y al gobierno que sus logros, aun con los magros recursos que recibe del Presupuesto Nacional se corresponden con prácticas apegadas a la ética y la transparencia. Saneada administrativamente, fortalecida institucionalmente y con mayor presupuesto; la familia universitaria sabrá compensar, con creces, a la sociedad, especialmente a quienes escogen sus aulas para formarse y cultivar sus saberes.

Casi 500 años forjando y cultivando pensamiento crítico para plantar en la sociedad dominicana las bases de una nueva cultura cívica, política y gerencial. Siendo la institución más vieja del nuevo mundo debe ser un referente de orden, organización, calidad y transparencia. Un ejemplo a seguir por el resto de las instituciones. No puede ser un reflejo de las debilidades institucionales y los vicios gerenciales. Debe ser, ante todo un referente.

La UASD avanza a paso firme hacia el V Centenario (1538-2038) con energías y esperanzas renovadas; comprometida con su misión, visión y valores, optimista y elevada conciencia de su responsabilidad social. Contra vientos y mareas hacia la consolidación institucional, la eficiencia, la calidad y la transparencia ¡Mayor presupuesto, mayor transparencia y mayor compromiso ético! 

miércoles, 25 de enero de 2017

MARCHA VERDE POR EL FIN DE LA IMPUNIDAD Y LOS DESAFÍOS DEMOCRACIA DOMINICANA.

“Mientras no se escarmiente a los traidores como se debe, los buenos y verdaderos dominicanos serán víctimas de sus maquinaciones”. Juan Pablo Duarte.

El domingo 22 de enero del año en curso es una fecha memorable para la democracia dominicana. Esto se debe a que intelectuales, organizaciones sociales, instituciones de fe y partidos políticos de oposición organizaron la “Marcha Verde por el Fin de la Impunidad” y la erradicación de la corrupción con un éxito indiscutible en términos de cantidad.

La actividad que inició a las 10 de la mañana, en la intercepción de las avenidas 27 de febrero y Máximo Gómez del Distrito Nacional, recorrió parte de la Calle Dr. Delgado, Méjico hasta tomar la 30 de Marzo para llegar al Parque Independencia pasado el mediodía. Las redes sociales sirvieron como plataforma para la difusión y masificación de la convocatoria, conjuntamente con la prensa, la radio y la televisión.

La convocatoria de la marcha involucró a diversas entidades y organizaciones entre las que se destacan: Foro Ciudadano, el Centro Juan XXIII, Poder Ciudadano, Somos Pueblo, Comisión Nacional de Derechos Humanos, Centro Bonó, Federación Nacional de Trabajadores Independientes de la Construcción (Fenticon), Bloque Popular y Participación Ciudadana. Además, el Movimiento de Trabajadores Independientes, Movimiento de Mujeres Trabajadoras, Los Cañeros, Comité Codiano, Corriente Magisterial Juan Pablo Duarte, Peregrinos de Moca, FEFLAS, FAPROUASD, La Multitud, Frente Universitario Renovador y Grupo Milenio Verde, entre otros.

El llamado concitó el apoyo de amplios sectores, incluida las principales fuerzas políticas de oposición política quienes ejerciendo un derecho fundamental salieron a las calles. Se destacan el Partido Reformista Social Cristiano, el Partido Revolucionario Moderno, Frente Amplio, Alianza País, Onda Democrática, PCT, MIUCA, FALPO, Movimiento Patria para Todos, Fuerza de la Revolución, Movimiento Rebelde, entre otros. Delegaciones del interior del país se dieron cita y en el exterior también hubo marchas, tal es el caso de New York y otras ciudades. Como se ve, hubo un apoyo amplio y diverso.

El contexto de la marcha-protesta se advirtió al funcionariado sobre el impacto que produce la corrupción y perversión de la administración pública. Se llama la atención por la falta de sanciones a los delitos contra erario, especialmente la sustracción de fondos públicos. También se reclaman sanciones a corruptos y corruptores, así como la creación de comisiones de seguimiento para evitar la impunidad y prevenir la corrupción.

Tomando el Fin de la Impunidad como consigna predominante plasmada en diversas modalidades de pancartas y partiendo del escándalo generado por las tratativas perversas de ODEBRECHT, empresa constructora brasileña que ejecutó proyectos multimillonarios en varios países de América Latina el pueblo y sus organizaciones salieron a las calles a reclamar sanciones y explicaciones. Esa La empresa admitió haber sobornado a funcionarios, ignorando las normativas que rigen las negociaciones del Estado con empresas y particulares.

En el caso dominicano, la empresa reconoce que pagó 92 millones de dólares como soborno pero no dice quién o quienes recibieron el dinero, monto que a juicio de muchos, es ínfima comparada con la magnitud de los contratos obtenidos. Aunque la Procuraduría General de la República anunció a un acuerdo donde los directivos de ODEBRECHT se comprometen a devolver el doble de la cifra referida al soborno, hay reclamos para que se apliquen las penalidades contempladas en la normativa que sanciona el delito de soborno (sobornante y sobornados).

El país cuenta con una normativa amplia que regula las compras y contrataciones públicas, así como otra específica que regula las negociaciones del Estado con empresas nacionales e internacionales. Ambas normativas, establecen procedimientos orientados a garantizar la transparencia. De igual modo establecen las sanciones para casos de inobservancia.

Nos referimos específicamente, a la Constitución de la República, a la Ley No. 340-06 sobre Compras y Contrataciones de Bienes, Servicios, Obras y Concesiones y la Ley 448-06 Sobre Soborno en El Comercio e Inversión, así como las sanciones establecidas en el Código Civil. Estos instrumentos han sido violados por la ODEBRECHT y sobre esa base se exige que el Estado imponga las sanciones que correspondan, tanto a la sobornante como a los sobornados.

El escándalo, ha sido de tal magnitud, que la empresa ha devuelto recursos en Perú, Panamá, Ecuador y Brasil donde tiene su sede. No basta con que pague al Estado, lo estipulado en la normativa, sino que se esclarezcan las responsabilidades de ambas partes, que se sancionen y se tomen las previsiones para que no vuelvan a repetirse.

Tanto la impunidad como la corrupción tienen un largo historial en el país y este parece haber llegado a su clímax. Eso explica la respuesta masiva al llamado cívico-político y el encono de la gente con la falta de sanción a los delitos cometidos contra el erario. Hay expedientes, que por una razón u otra quedan engavetados y los culpable exonerados y motivados para continuar con la práctica perversa de corromper y pervertir la administración pública.

No es una modalidad nueva ni exclusiva de ODEBRECHT y eso pone en alerta a quienes apuestan por la transparencia en la gestión pública y la prevención de la corrupción administrativa. De ahí que la marcha verde haya concitado un apoyo inusitado, superando las expectativas de los convocantes.


La convocatoria fue un éxito, tanto en términos organizativos como de asistencia, salvo la participación de gente que debiera estar rindiendo cuentas por faltas cometidas en gestiones en las que tuvieron participación. Gente que ha dejado mucho que desear en términos de transparencia quiso escudarse en la marcha y exigir lo que no cumplió cuanto le tocó gestionar fondos públicos. Propiciaron o fueron parte de gestiones indecorosas, y sin embargo, tienen el tupé de exigir transparencia.

La pregunta ahora es qué hacer tras el éxito indiscutible de la Marcha Verde por el Fin de la Impunidad, es evidente que se requieren acciones que hagan de la transparencia administrativa una regla que se aplique en todos los ámbitos de la vida democrática. Que la impunidad sea erradicada del imaginario colectivo requiere que se construyan redes que generen confianza entre la justicia y la sociedad.

¿Es posible erradicar la corrupción? Las respuestas a esta pregunta son relativas. La corrupción en mayor o menor grado convive con la gente e interactúa en sus entornos sociales, religiosos, políticos y gerenciales. De ahí la dificultad para erradicarlo pero se puede prevenir. Lo que no debe existir es un sistema judicial que permita e incentive comportamientos indecorosos en ninguno de los ámbitos antes mencionados y mucho menos que haga de la aplicación de las normativas un uso discrecional y excepcional.

Generar confianza y sacar del imaginario colectivo, la idea de que la gestión privada es transparente y que en la gestión de lo público, la opacidad es regla, pasa por la instauración de una nueva cultura cívica, anclada sobre principios éticos y valores morales acorde con las funciones de cada gerente público o privado.

La marcha verde contra la impunidad, es una oportunidad para reflexionar sobre los desafíos de la democracia dominicana de cara al Siglo XXI. No se puede pretender que se trata de sustituir un gobierno por otro. Se trata en cambio, de generar las condiciones para el adecentamiento de la práctica y la cultura política. Esta es una función del liderazgo Social, empresarial, religioso y político.

Los cambios no serán productos de las acciones enmascaradas de grupos oligárquicos sino de la acción de las masas dirigidas y orientadas por proyectos que coloquen a la gente en el centro de las políticas pública y le hagan partícipe de los procesos de transformación que requiere el país.

Las famosas “revoluciones de colores” o la “primavera árabe” sirvieron para acelerar el proceso de recomposición de los fundamentos del capitalismo depredador y el afianzamiento de sectores reaccionarios en la conducción de los procesos. Fueron revoluciones mostrencas, acciones de masas que pudieron ser aprovechadas para transformar sus sociedades pero el liderazgo no entendió el proceso y terminó favoreciendo a las fuerzas conservadoras y esto se debe evitar.

La democracia dominicana requiere ajustes con urgencia pero estos deben ir acompañados de la construcción de un frente antioligárquico que concite el apoyo de los sectores menos favorecidos con el modelo económico y político implementado en los últimos 30 años. La lucha de clases no ha concluido, solo asume, nuevas formas, características y expresiones.

El capitalismo depredador y sus modelos excluyentes tienden a colectivizar la pobreza y a privatizar las riquezas. De ahí que la lucha por mayor equidad, inclusión, compromiso y justicia social sea una necesidad para mejorar la calidad de la democracia en el país. Eso pasa por transformar la democracia formal en una democracia funcional.

Se debe avanzar a una democracia funcional que reivindique la política, defienda lo público, que coloque a la gente en el centro de su accionar y transforme la cultura cívica en acciones a favor del compromiso social. Que haga de esta un instrumento para viabilizar el desarrollo integral de la sociedad dominicana, que motive y genere confianza y canalice las esperanzas.

Se impone por tanto, una agenda postmarcha, que incluya la depuración de los actores convocantes y participantes, así como el diseño de una estrategia de lucha política y social que refuerce los valores cívicos con la democracia funcional y los principios éticos con la gestión pública.

Hay que superar el dicho popular de “juntos pero no rebrujados”. Eso no ayuda ni motiva, ya que no se pueden tener corruptos preferidos cuando de sancionar la corrupción se trata. La inobservancia a la norma es tan mala como la aplicación antojadiza y selectiva de la misma. La Ley debe aplicarse a todos por igual, sin distinción de ningún tipo.

No existe un recetario para avanzar en el la lucha contra la impunidad pero reforzar la cultura política y los valores cívicos, sumados a la aplicación de marcos normativos justos y equitativos contribuye a mejorar la calidad de la democracia y puede restaurar la confianza de la gente en la política y quienes la ejercen.

La marcha es una de las acciones colectivas mejor articulada, más pluralista y concurrida realizada en el país en los últimos años. Su cobertura tanto a nivel de redes sociales como de la prensa tradicional así lo evidencia. Su impacto ha despertado en la gente un interés cuestionador de amplios sectores de la sociedad dominicana.

La Marcha Verde” por el Fin de la Impunidad” fue un ejercicio  de un derecho fundamental, anclado el ámbito democrático que habla bien del grado de madurez que ha ido alcanzando la democracia dominicana pero falta mucho camino para que el desarrollo político, la modernización y la institucionalidad política se instauren como regla y no como excepciones. De ahí la importancia de trabajar para construir un contrapoder que contribuya y acelere el proceso de transformación del formalismo democrático en democracia funcional.

Tras el éxito de la marcha por el Fin de la Impunidad se impone una reflexión político-social y la depuración de los entes involucrado, separando a quienes buscan escudarse en esas marchas. No puede ni debe haber corruptos o corruptores preferidos. Eso deslegitima, pervierte y confunde.

Se deben definir las agendas de lucha y clarificar los liderazgos así como la habilitación de espacios de diálogos para evitar la cualquierización de las luchas sociales para que las acciones colectivas sirvan para fortalecer la cultura cívica, transformar la cultura política, activar los mecanismos que sustentan las políticas de transparencias del Estado y fortalecer los fundamentos de la institucionalidad democrática. Hacia allá deben ir las próximas acciones.