miércoles, 20 de junio de 2018

MUJERES y VALENTÍA


El respeto a la mujer es derecho y no regalo, aunque unos hayan creído que es un mero decreto, que imponiendo sus caprichos y actuando como villano se ganarán el respeto de amigo, compañero, abuelo, tío, padre, hijo o hermano. 

Si el amor no te basta, ni la felicidad es suficiente, no pierdas por desamor lo que con amor conquistaste. No insistas en retener la voluntad femenina, que ellas tienen el derecho a escoger, como vivirán su vida. Acompáñalas en su lucha y con ellas trabajar para junto a la familia la violencia superar.

El hombre debe entender sea plebeyo o caballero, que con dinero no se compra el amor de una mujer por ella sabe muy bien a quién escoger. Conquistar su corazón es un acto sublime que más  que fuerza exige una nobleza sin nombre, poniendo a prueba la capacidad de cada hombre.

La mujer con valentía va conquistando escalones, eso se hace evidente cuando asume posiciones, la familia en que se cría o la familia que conforma debe imponer como norma, el respeto a la mujer, preservando a toda costa los derecho de ese ser.

Por qué insistir en retener por la fuerza al amor que se libera, si esa figura excelsa, trabaja, ama y lidera. No es tendencia tuitera, ni una novela trágica, es la mujer en su práctica de acción liberadora, canta, ríe y llora cuando su alma se arruga tras una agresión burda.

Cobarde es quien maltrata al ser que le dio vida, creando con su actuación odio y mucha desidia; sin detenerse a pensar el malestar que genera con esa cobardía, computándose como zorro en un patio de gallina, atropellando a l mujer por celos y pura envidia.

Ellas que verdad y alevosa valentía, muestran su rebeldía con arrogante pasión para enfrentar la adversidad, superando los escollos del miedo y de la ansiedad, poniendo su corazón y toda su bondad a las acciones que emprende.

Con su trabajo va construyendo un entorno favorable y cultivan la relación para la patria engrandecer, que el coraje de mujer es un acto de altura que el hombre con su bravura puede complementar, siempre y cuando no se escoja la violencia como opción y se prefiere la conciliación para juntos crear las bases de un mundo mejor, donde la mujer se desarrolle con igualdad, respeto y comprensión.

Alimentando su alma con pasión, trabajo y emoción, hacen ellas de la vida; un monumento a la razón. Capaz de arder cual llama en la cresta de una ola, moviendo al mundo con ideas e imaginación exigiendo sus derechos con arrojo y determinación.

Expresión incandescente de la vida que claman por comprensión, que no tolera el irrespeto ni acepta imposición. En su vida van reflejando en sus ojos un brillo reluciente. Ellas esperan el respeto y la comprensión que siempre han merecido y eso incluye al marido, a familiares y amigos.

Si la vida ha demostrado que cansa hasta la belleza, por qué empeñarse en mantener una relación por la fuerza.  Una relación de pareja, bien llevada nos da envidia, ya que saben resolver sus conflictos  cotidianos dialogando en la familia, mostrando que valen mucho tanto abuelas como niñas.

Monta tu corcel con cordura y sensatez, galopa por los senderos de tu imaginación, y entre recuerdos de nubes, imagina que a la vida, le hace falta pasión. No creas que bajar es una opción, cuando se tenga enfrente la subida, no te esclavices amigo, maltratando al ser sublime que ha compartido contigo.

La violencia no es salida para conflictos de amor, sea sensato, alce vuelo hasta controlar su emoción. Piense mucho y piense bien a antes de recurrir a insultos o bofetones, porque maltratar a una mujer es machista cobardía que coloca a feministas en línea de rebeldía.

No pretendas por la fuerza una relación sostener, cuando por engreimiento o torpeza se trunca ha estropeado el amor de una mujer, se pierde hasta la pasión, no hagas de la apariencia una amarga vocación; trata de complementar tu precaria hombría; con respeto, amor, tolerancia, respeto y compresión.

Con qué derecho te atreves a golpear a una mujer, cuando a respetarlas te imponen las reglas del deber. Eres hijo, padre, hermano, tío, abuelo, esposo, compañero, amigo, ya que a cualquier lugar que vayas te acompañaría una valiente mujer.

Por tu madre habrás sabido que la mujer se respeta aunque no esté contigo, y la hermana le ha mostrado como tratar a las damas y sus hijas contarán, que su vida de mujer, sabrán valorar a quienes aman.

Si usted no lo ha entendido recuerde bien, que su abuelita sentada en su mecedora, quien con su ternura enamora, le dijo al oído un día que sepa escoger la esposa con la que pasarás la vida y que al tratarla pensara en el valor de la familia.

Fuerte ha sido la mujer que usted por madre ha tenido, aquella siempre lucha por los derechos perdidos; no menos mérito tiene aquella mujer abnegada que trabajando a conquistado el espacio que disfruta, que no se amilana ante nada  y siempre da la pelea, moviendo con sus ideas, la conciencia sana y pura de quienes comparten con ellas las labores cotidianas.

La mujer no es un objeto ni una máquina de hacer gente, es un ser aguerrido que sabe levantar la frente. Yerra en su percepción quien por menos le ha tenido, el repudio es merecido y sus causas a de tener porque el respeto se pierde al maltratar a una mujer.

La mujer es una flor que a la sociedad engalana, tanto con su belleza como su capacidad humana, no es la cosa ni artilugios para apetencias saciar, es la heroína valiente que lucha para la sociedad transformar; armada con la esperanza de su vida cambiar.

Ningún atropello merece un ser que es tan valiente, que además de compañera, tienen que probar ser fuerte. No pienses en llorar con lágrimas de cocodrilo, mientras con actos insolentes la sometes al martirio.

Admirable es la mujer que de su trabajo vive, haciendo de sus esfuerzos sus armas predilectas, sin desperdiciar ocasión para demostrar su potencial. Con su fuerza y rebeldía acompañada del candor, es ella la guerrera transformará la nación, cambiando el patrón de odio por la pista del amor.

Piensa, que ellas con su andar; marcan y abren camino para tus huellas. Trabajar con ellas, pensar con ellas, actuar con ellas porque sin ellas la vida pierde sentido como el vino su aroma al sacarlo de la botella porque agredirla e irrespetarlas implica mucho más que una simple querella.

Entrando por la puerta de sus ojos, descubre con su enojo, que su orgullo ha sido herido por el hombre que una vez escogió como marido, no crean que con un ladrido lograrás doblegarlas, y sin importar la carga, de odio que usted le imponga, usando la resiliencia resisten cada descarga.

Tras el odioso estrujón de orgullo o un puñetazo a su rostro, reaccionan violentamente, no es culpa de la gente sino de tu torpeza, en ese momento piensa que la mujer es humana no importa si es abuela, madre amigas, amiga, compañera o hermana,

Bastaría con que el espejo mostrara la rara huella, que con torpeza machista deja la marca en ella, y por eso con gallardía se enojan las feministas, entendiendo su valor como persona, sellando su trabajo con el respeto por corona.

Para que la acción colectiva se haga norma en Quisqueya, haciendo valer el derecho previo presentar una querella, rompiendo la imprudencia de quienes deben resolver, que sin razones incumplen con su deber.

Trabajo y deseos le sobran a las mujeres valientes, porque ellas son la fuente en que inspiran las generaciones presente, sin esperar otro premio que una sociedad consciente, y es por eso concluimos que viva la mujer valiente.

Empéñate en respetar a la mujer como gente, no pases por indecente, desconociendo las vivencias, que prueban que la mujer es pura valentía; hágase inteligente e interprete mejor las noticias de cada día.⧬

martes, 15 de mayo de 2018

EL DÍA QUE LA LUNA SALVÓ A LA TIERRA.


"Quienes no crean en el infierno o tengan reservaciones en el paraíso; que se queden en la tierra leyendo este cuentecito".

El Astro Rey, cansado de calentar indirectamente a la Madre Tierra, su amiga inseparable y vieja compañera de aventura; tendió cálidos rayos luminosos y decidió girarle una sorpresiva visita de cortesía para renovar la larga amistad que les unía al universo. La Tierra se mostró feliz y gozosa de recibir su calor abrasador. Creía que el Sol era incapaz de hacerle daño y aceptó gustosa la inusitada visita.

El Sol, caprichoso y decidido, emprendió su largo y divertido viaje hacia la hospitalaria Tierra, a paso lento pero firme; como si quisiera avisar, a los planetas vecinos que la llama de su núcleo quemaba y derretía todo lo que se cruzara en su camino. Al pasar sobre pálido Marte, una enrojecida nube de polvo marciano cubrió al resto del universo y solo dejó ver los brillantes destellos de la blanca Luna.

La Luna avisada, del trayecto del Sol y consciente de la potencia de sus rayos luminosos, reaccionó rápidamente y diseñó un plan para alertar al resto del universo, especialmente a la desprevenida e indefensa Tierra. Ella sabía, por experiencia propia, que El Sol le ha robado parte de su luz para dar vida y brillo a las estrellas. Rauda y decidida, hizo viaje para advertir a la Tierra de la peligrosidad de los potentes rayos solares.

Escogió el cuarto menguante, la fase en la que más brilla para bajar a la Tierra. Salió una noche clara y fresca como un día de verano en el Ártico. En su largo recorrido, hacia La Tierra, hubo encuentros furtivos y diálogos francos con estrellas fugases, cometas, nubes y planetas menores, quienes asustadizos y preocupados por el inusitado hecho que se avecinaba se movían cíclicamente de un lado a otro.

La Estrella Polar quiso aprovechar la presencia de la Luna para hacerle saber que su luz, era reflejo del empeño de Sol por iluminar la humanidad y que ella no veía riesgos en que el Astro Rey pasara a visitarla, aunque su brillo se opacara por unos instantes; la Luna, envuelta en un manto de nubes grises, blancas y rojizas, se burló de la ingenuidad de la gran estrella.

Las estrellas fugases se reunieron de urgencia para tomar una decisión de conjunto, respecto al paso del Sol por sus dominios. Temían de que el Sol se enterara de su conspiración y tomara represalias, fulminándolas con sus rayos o negándole la luz que las hace brillar e iluminar las obscuras noches, sirviendo de inspiración a poetas y aprendices de escritores. La conclusión fue clara y seca; el Sol sería tratado como lo que es: “El Astro Rey”. Ante la inminencia de la visita solar se preparó el escenario para dialogar diplomáticamente con él y sacar el mejor provecho de su visita.

Concluida su larga conversación con las confiadas estrellas, la Luna se puso en marcha con destino a la Tierra, quien no esperaba tan grata visita, a pesar de que un intrépido eclipse dejaba ver su cercanía. Sería el primer encuentro entre ambos astros y el universo celebraría con lluvias torrenciales, terremotos y tormentas eléctricas aquel insólito encuentro imaginario.

Pasado unos años lunares llegó y se reunió con la madre Tierra. Sorprendida gratamente descubrió que no era solo tierra, porque habían ciudades grandes y superpoblada, altas montañas y mucha pero mucha agua; incluso helada, ríos, valles, árboles y animales de todos tipos, así como verdes llanuras elemento desconocido por aquel cuerpo celeste.

Entre ambas amigas se produjo una larga y fructífera reunión, caracterizada por la ansiedad mutua que genera un primer encuentro entre dos cuerpos celestes que se complementan con el Sol para dar sentido a la vida pero que nunca se había sentado a dialogar en la misma mesa. Las emociones eran evidentes pero no había tiempo para expresiones afectivas dada la urgencia que tenía la Luna en informar a la Tierra de la inconveniencia de la visita que le haría El Astro Rey.

El objetivo de la visita de la Luna era convencer la Tierra de que retirara la invitación al Sol para evitar el exterminio de la vida y la desaparición del universo conocido. La Tierra ignoraba las informaciones ofrecidas por la tenue pero firme Luna, quien ya empezaba a perder brillo, por la tristeza provocada por la angustia, al ver amenazada la estabilidad del espacio sideral que todos compartían.

El Astro Rey, quien ya venía de camino fue advertido de la conspiración y alertado por un cometa amigo, tomó la astuta y sabia decisión de postergar su visita y seguir calentando al universo con sus rayos pero sin acercarse demasiado para evitar envolver con sus flamantes llamas al hermoso mundo, que gracias a su luz daba albergue, alimento y calor a la vida en la Tierra.

Gracias a la oportuna intervención de la ingeniosa Luna, a la comprensión de la pródiga y abnegada Tierra; el Sol, con su incendiaria y terca arrogancia, cambió de actitud y decidió unir sus energías con la Luna y la Tierra para iluminar el universo y proveer el necesario e indispensable calor complementario que sirve de base a la convivencia pacífica entre los miembros, tanto del mundo conocido.

lunes, 19 de febrero de 2018

NOTAS DE PENSAMIENTO POLÍTICO Y SOCIAL DOMINICANO.

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“La Nación dominicana es libre e independiente y no es ni puede ser jamás integrante de ninguna potencia, ni el patrimonio de ninguna Potencia, ni el patrimonio de familia ni persona alguna propia, ni mucho menos extraña.  Juan Pablo Duarte.

El Pensamiento Político y Social Dominicano asume dimensiones que oscilan entre el conservadurismo, el liberalismo y el revolucionario. Cada una de estas dimensiones presenta matices que definen los fundamentos ideológicos de la sociedad dominicana. Para analizar estas particularidades, asumiremos un enfoque crítico reflexivo que permita ubicar sus atributos distintivos.

El abordaje del tema, implica un recorrido histórico que bien pudiera iniciar en las culturas originarias, preferiblemente en la Sociedad Taína, dado que la isla estaba organizada política y administrativamente cuando se produjo la invasión europea en 1492. Las ideas que sirvieron de base a esa organización son tan válidas como las que sustentaron el proyecto expansionista europeo a partir del Siglo XV. 

Así al recorrer las páginas de la historia tras la ubicación de las raíces del sentir dominicano obliga, de algún modo a marcar ese punto de partida, que aunque no existiera el concepto "dominicano" todavía, el perfil cultural del criollo iba tomando forma y conciencia política. Esas formas tendrían para el caso 4 raíces: la aborigen autóctona, la europea invasora, la negra esclava y posteriormente la haitiana.

Partiendo de las ideologías predominantes que marcaron y condicionaron el quehacer político, a partir de 1844, cuando se proclama la Independencia Nacional y pasando por las grandes tendencias ideológicas que influyeron o inspiraron a pensadores e intelectuales quienes plasmaron sus visiones en textos o documentos específicos.

Así, al analizar la proclama de la Independencia Efímera de 1821, guiada por el Dr. José Núñez de Cáceres encontramos elementos que se replican de algún modo y marcan tendencias  en eventos posteriores. Esto permite seguir una línea que permite seguir la ruta del pensamiento político dominicano.

De un lado, vemos a los conservadores anexionistas (pro-españoles, pro-franceses, pro-haitianos, pro-ingleses…), del otro los independentistas que pudieran ser considerados como liberales. Estos últimos, parten del pensamiento independentista de Ciriaco Ramírez y sus compañeros, quien enfrentó a su hermano Juan Sánchez Ramírez, pro-español y arquitecto de la “España Boba”.

Luego de la derrota que infligieron a las fuerzas francesas comandadas por Jean Louis Ferrand en 1808, en la Batalla de Palo Hincado y con el continente americano inmerso en una lucha sin cuartel contra el colonialismo europeo, Juan Sánchez Ramírez decide devolver el gobierno a la Corona Española y asumir la gobernación a nombre de la monarquía española. 

Así, sin saberlo, los líderes de la Guerra de Reconquista (1808-1812) marcaban la tendencia que asumiría el Pensamiento Político y Social Dominicano a lo largo de todo el siglo XIX. Una lucha cruenta entre anexionistas conservadores e independentistas liberales que ha gravitado en la conciencia colectiva y marca la conducta política y social de no poca gente.

Analizar críticamente esas particularidades y colocar la cuestión en perspectiva partiendo de la situación actual es un gran desafío para este esfuerzo. Espero dejar suficientes preguntas para que empecemos a buscar respuestas en los baúles ocultos del Pensamiento Político y Social Dominicano para ubicar los fundamentos del sentir dominicano.

El Pensamiento Político, como concepto, se explica mediante la síntesis o sustrato intelectual producidas por las prácticas políticas y el fundamento ideológico que define el perfil de las relaciones de poder en una sociedad. Los espacios de interacción social, iniciando por la familia, ejercitar las capacidades de razonar de la gente y las transforma en ideas que luego se encadenan para formar el pensamiento.

Referido a lo social el esquema es semejante. Dada la estrecha relación que hay entre ambos concepto y la fina línea que los separa, es preferible hablar de interrelación o complemento en el campo práctico de la convivencia humana. Esto así porque las relaciones sociales están regidas por normas jerarquizadas y socialmente aceptadas que implican relaciones de poder. 

Donde hay relaciones de poder hay acción de política, ya que es en esa dimensión donde coinciden las Sociología y la Ciencia Política. Visto así la acción de pensar política y socialmente están íntimamente relacionada. Esa particularidad viene marcada por los elementos que condicionan la conducta o el comportamiento humano como son la religión, las ideologías liberales, conservadoras, los mitos, las costumbres y la acción política propiamente dicha.

Fue en la isla de Quisqueya donde se creó la primera universidad de América y esa debió ser una ventaja para el cultivo de ideologías y tendencias que sirvan de sustento al pensamiento político, aún en tiempos de la Colonia Española. El retraso explicarse por el trato que dio España a la Colonia Española. Se sabe que el interés de España era saquear y evangelizar, no promover ideas que pudieran poner en riesgo el proyecto expansionista que impulsaban y mucho menos pensamiento crítico. Por eso dieron el control de La Primada de América a clérigos y curas.

Con esos ingredientes se ha cosido el Pensamiento Político y Social Dominicano a lo largo de la historia. Muchas veces sus rasgos anexionistas aparecen tanto del lado conservador como del lado liberal. Desde tiempos de la colonia española, los condicionamientos psicológicos para dividir a los criollos primeros y luego a los propios dominicanos han asumido diversas formas.

Tempranamente, Andrés López Medrano esbozó principios para la instalación de un sistema político con clara orientación democrática. A éste esfuerzo se unió Ciriaco Ramírez y posteriormente el Dr. José Núñez de Cáceres. Los hechos históricos y el testimonio documental recogen muestras de un patrón característico de la identidad dominicana que marcan la cultura política y condicionas la conciencia política.

En esa línea “Liberal Progresista” se inscribe el pensamiento político que sirvió de guía a la Sociedad Secreta La Trinitaria, plasmado en el Juramento Trinitario. De ahí a las proclamas independentistas y más tarde a las guio la Guerra Restauradora que ayudaron a restaurar la soberanía mancillada por la oprobiosa Anexión a España, perpetrada por Pedro Santana en 1861.

Esas formas van desde el racismo perverso hasta el entreguismo anexionista, pasando por las intenciones integracionistas como el proyecto de la Independencia Efímera que pretendió asociar el Haití Español a la Gran Colombia que lideraba Simón Bolívar (Panamericanismo ). Aunque fallara el intento, la iniciativa marcó una orientación de unidad americana que más tarde fue defendida por general Gregorio Luperón en su autobiografía y el maestro Eugenio María de Hostos en la "La Moral Social", quienes propugnaron por la integración de Las Antillas (Antillanismo )

Tras el triunfo de los "criollos" en la Guerra de Reconquista contra Francia vino el período denominado España Boba;  hasta que el Dr. José Núñez de Cáceres y sus compañeros proclamaron la Independencia Efímera, siguió la Ocupación Haitiana que inició en 1822 y concluyó con la Independencia Nacional de 1844.

La ocupación haitiana, sirvió de contexto al florecimiento de las ideas libertaria, ya que la represión y la forma de gobernar de Jean Pierre Boyer privilegiaba, como es de suponer a las tropas que le acompañaron. Esa situación dio lugar a que un grupo de jóvenes encabezado por Juan Pablo Duarte, se dedicara a pensar en las formas de crear una Estado libre, independiente y soberano. 

Es así como tras un arduo trabajo de coordinación y preparación logran concretar una estrategia que los llevó a la conformación de La Sociedad Secreta Trinitaria en 1838, cuyo cuerpo doctrinario quedó plasmado en el Juramento Trinitario, instrumento que sirvió de guía e inspiración a todo el proyecto independentista. Fue una especie de molde ideológico para las fuerzas de perfil liberal independentista.

Guiados por las ideas de Juan Pablo Duarte y conscientes de la delicada y noble tarea que habían asumido Los Trinitarios, promovieron el ideal libertario y crearon las condiciones para salir de la dictadura de Jean Pierre Boyer. Usaron estrategias de alianzas, tanto con los enemigos de Boyer como con sectores conservadores de claro perfil anexionista como es el caso de Tomás Bobadilla, Buenaventura Báez, Ramón y Pedro Santana, entre otros.

El pulso ideológico entraba en un proceso de definición. De un lado quedaban quienes defendían la independencia pura y simple; del otro quienes habiendo participado en la lucha independentista, no creían en la capacidad del pueblo para sostenerse por sí solo. Estos últimos eran partidarios de un protectorado extranjero, sea español, francés o inglés. Es la fuerza del ideal trinitario duartiano la que posterga la consumación de sus malsanas pretensiones.

Conservadores y liberales, en el sentido y contexto de entonces, entablaron una lucha por el control del poder político, donde los conservadores fueron desplazando a los sectores liberales hasta que lograron la anexión a España en 1861. Ahí empiezan a definirse los colores y bandos que protagonizaron la política dominicana y definieron el perfil ideológico de ese entonces. El bando liberal asumió el color azul para identificarse y los conservadores el color rojo. 

Es la Anexión a España la que agudiza la lucha entre los bandos conservadores y liberales. Los conservadores, estafados por la Corona Española pero conforme con la cristalización de sus ideas entreguistas defienden a capa y espada la presencia española en Santo Domingo. Pedro Santana, artífice de tal ignominia encabezó la carnicería.

Los liberales opuestos a la enajenación de soberanía asumen la lucha armada como salida. José Cabrera y Cayetano Germosén  se levantan, son capturados y fusilado. El prócer Francisco Sánchez del Rosario, junto a un grupo de patriotas, entra por Haití a combatir a las fuerzas invasoras. Es apresado, juzgado y fusilado junto a sus compañeros. Otro Sánchez cae asesinados por órdenes de Santana. Ya en 1845 la heroína María Trinidad Sánchez había sido fusilada por órdenes de ese verdugo.

Más tarde surgirían los verdes, por ahí desfilaron los principales pensadores de la época, quienes pocas veces podían quedar al margen de la ola montonera que protagonizaban ambas fuerzas. Eso condicionaba el comportamiento social y político; así como generaba el combustible para mover la pesada locomotora del sistema político dominicano. Durante todo el Siglo XIX las tensiones y roces entre esas fuerzas atrofiaron el desarrollo político y social dominicano.

Económica, política y culturalmente el país, había llegado tarde al concierto de las naciones. Cuando se da la independencia en 1844 ya el mundo va lejos en materia de cultura política y aquí los perfiles institucionales eran la típica expresión del caudillismo conchoprimezco. Los matices nacieron unos con colas y otros bolos y así, mientras discurría las guerras entre bandos, denominadas montoneras el país se estancaba y con él, el pensamiento crítico intentaba explicar la compleja situación.

Entre esos avatares y con ese cuadro transcurre el Siglo XIX y entramos bajo una lógica semejante al Siglo XX. Cruentas luchas entre los bandos y tendencias por el control político del país. Pobreza, corrupción, falta de instituciones, escaso desarrollo; guerras levantamientos, alzamientos constantes era la características predominante. Abajo el pueblo que paría con dolor la institucionalidad maltrecha que heredamos.

El pensamiento liberal fue el elemento que no solo enfrentó el conservadurismo anexionista sino que marcó la línea para defender la soberanía, el formalismo democrático y la autodeterminación del pueblo dominicano. A pesar del éxito relativo del conservadurismo en términos de control del poder político, las ideas liberales han guiado los sueños de generaciones desde la fundación de La Trinitaria hasta nuestros días.

Más tarde, las ideas socialistas entran al escenario e imponen una lógica discursiva para apuntalar la trasformación de la sociedad dominicana. La lucha de clases, a pesar las críticas de algunos autores, se hizo presente tempranamente en el país y con ellas las aspiraciones de revolucionar el pensamiento político y social. Hacer la revolución era el anhelo de parte importante de la intelectualidad dominicana impactando el pensamiento político.

Cabe recordar grandes oradores como Eugenio Dechamps y el padre Fernando Arturo de Meriño. Afirma el Dr. Roberto Cassá que Dechamps, nacido en Santiago en 1861, se destacó "Gracias a la firmeza de su pluma, al activismo tenaz y a la fuerza de su oratoria, terminó fungiendo como el ídolo de los principales colectivos de jóvenes de Santiago y localidades aledañas. Tenía las condiciones y las motivaciones para desarrollarse como un intelectual, pero desde la juventud definió una vocación por la acción que lo perfiló como paradigma en su época del político, patriota, definido por oposición al político vulgar que únicamente perseguía beneficios personales".

En 1915 invadieron a Haití y un año después a toda la isla. El alegato "pacificar". La resistencia no se hizo esperar ni la represión tampoco. Los gringos mataron, torturaron y vilipendiaron a quienes le opusieron resistencia. Les dieron el mote de "Gavilleros" a los patriotas que valerosamente e inspirados por el ideal trinitario "La República Dominicana será libre e independiente o se hunde la isla".

Los "generales" imponían su ley por encima de las ideas y bañaban en sangre el arruinado país. Eso facilitó las cosas al imperio norteamericanos quienes habían decidido aplicar su doctrina del Destino Manifiesto a toda la isla. La ocupación duró hasta 1924 y dejó como herencia al tirano Rafael Leónidas Trujillo Molina quien se formó a la sombra del gobierno entreguista del general Horacio Vásquez 1924-1929. Ahí empieza otro capítulo de la lucha ideológica y la entrada en escena de las ideas marxista

Un retrato de la época se encuentra los textos de Pedro Francisco Bonó (1828-1906) y posteriormente Federico García Godoy, quien denominó su obra con el ilustrativo nombre de "El Derrumbe", obra concebida durante la Ocupación Militar Norteamericana 1916-1924. Luchas han habido y muchas. Experiencias enriquecedoras. Grandes sacrificios de los hombres y mujeres que abrazan la defensa de la justicia social tanto desde el ámbito político como del religioso. El denominado pesimismo dominicano ha encontrado siempre la contracara optimista de quienes apuestan a vivir en una sociedad donde la justicia social sea regla y no excepción.

Las perspectivas del pensamiento político y social están supeditadas a las capacidades y a las sinergias que produce la dinámica política y social. Siglo XXI es perspectivas y las múltiples opciones de articular líneas de pensamiento que superen el dúo liberalismo-conservadurismo y abran las puertas de nuevas formas de ver e interpretar la realidad.

Debemos ser capaces de generar ideas que nos permitan superar retos tan importante para la humanidad como son el calentamiento global, la pobreza multidimensional, la proliferación de armas de destrucción masiva, la delincuencia, y el crimen organizado. Pensar y repensar en esos retos es un trabajo exigente que requiere la colaboración y la comprensión de los entes que se dedican a pensar.


lunes, 30 de octubre de 2017

EL DEBATE POLÍTICO-ELECTORAL: MUCHO MÁS QUE PRIMARIAS.

“Tanto la oposición progresista como la revolucionaria está distraída, mientras las derechas les arman la jugadota para las elecciones el 2020”. FDC/2017.

Los partidos y agrupaciones políticas son instituciones de filiación voluntaria cuyas funciones están establecidas por la Constitución de la República, La Ley Electoral, y los Estatutos Internos. Aunque la organización es libre, la Ley Electoral señala las características que deben asumir los partidos para ser reconocidos por el organismo regulador.

El artículo 4 de la Ley 275-97 establece las condiciones para el reconocimiento y señala que: “Podrá ser reconocida como partido político toda agrupación de ciudadanos que se organice de conformidad con las disposiciones de la Constitución y las leyes, con el fin primordial de participar en la elección de ciudadanos aptos para los cargos públicos y de propender a la realización de programas trazados conforme a su ideología particular, con el objetivo de alcanzar los puestos electivos del Estado”.

Como puede apreciarse claramente no es un voluntarismo someter las actuaciones de partidos y agrupaciones al escrutinio de la Ley, alineando así los estatutos a las prerrogativas normativas generales, y especialmente a la Constitución de la República. En el caso dominicano, la constitucionalización de los partidos políticos obliga a una reestructuración de la normativa complementaria para adecuarla. 

Los esfuerzos para concretar y acoplar el marco constitucional a la normativa que rige al sistema político-electoral ha sido objeto de un largo debate, que hoy gira en torno a unas propuestas de Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas. El tema llama a reflexionar sobre el contenido,  urgencia y pertinencia de una normativa específica para regular la gestión interna de los partidos políticos.

El sistema de partidos del país tiene casi 100 años regido por la normativa electoral. Desde 1987 se está hablando de la necesidad de una Ley de Partidos y hasta hoy no se tiene. ¿Es urgente? ¿Qué aportaría? ¿Cuáles aspectos regularía? ¿Se ha reflexionado sobre el tenue límite entre la materia estrictamente electoral, la contenciosa y la partidaria propiamente dicha? ¿Es preferible un Código Electoral? Estas y otras preguntas debieran ser respondidas antes de aprobar una normativa con tal trascendencia.

Hay interés en imponer una sola modalidad para las elecciones internas de los partidos y se debate entre primarias abiertas y cerradas ¿Cómo se explica esta obsesión? ¿Dónde quedan las demás modalidades? Se sabe que las Asambleas de Delegados, las Convenciones y hasta las Encuestas han servido para escoger y validar candidaturas.

¿Cómo evitar contradicciones y solapamiento entre la normativa electoral, la eventual ley de partidos y las normas estatutarias? Concentrarse en los aspectos jurídicos de la Ley es importante pero si se marginan las cuestiones gerenciales y también los aspectos puramente políticos, con esto se corre el riesgo de concentrar el control de los partidos en la Junta Central Electoral.

Otro riesgo latente, es el que pudiera presentarse si se sobre-regula y se cae en el facilismo de colocar en la Ley las cuestiones que deben ser objeto de la normativa interna. La organización en partidos políticos es voluntaria y la gente rechaza los excesos de control. Militar es una decisión que implica un alto compromiso político con su país, para unos, es una cuestión de vocación y para otros, es de principios. Algunos simplemente la usan como trampolín para lograr ascenso social y objetivos particulares. Unos y otros deben encontrar espacio para ejercitar sus ideas y cultivar sus capacidades.

Si la Ley de Partidos y Agrupaciones políticas que se discute no sirve para garantizar los derechos de los miembros militantes de los partidos el esfuerzo queda trunco. Por tanto, quienes insisten en defender la regulación de una actividad voluntaria deben pensar en formas efectivas y flexibles para evitar la desarticulación de las organizaciones político-partidaria.

Los derechos de los miembros deben ser preservados y privilegiados por encima de cualquier capricho o coyuntura politiquera. Se legisla para el bien del ente regulado y para el futuro de la nación, no para la satisfacción de intereses particulares ¿Qué motivación tendría una persona para participar en un grupo o institución donde no se respetan sus derechos ni se valoran sus capacidades?

Los partidos están acosados por una crisis de confianza que se ahonda por la incapacidad probada de esas entidades para autorregularse. Ignorar esta realidad es un craso error al momento de regular una actividad voluntaria ¿Se pretende retener a la gente en base a demagogia o se aspira a tener sujetos críticos, éticos y comprometidos?

Organizarse en partidos es un derecho pero no es obligatorio. Debe existir un incentivo y una motivación específica. De ahí la importancia de ampliar el debate sobre la urgencia y pertinencia de una normativa que irá a regir a las organizaciones políticas del Siglo XXI. La democracia formal está en crisis porque su base que son los partidos ha descuidado la formación y se han desviado de la ética y del compromiso con la sociedad.

Centrar el debate en las modalidades de elección y marginar temas de tanta trascendencia como los perfiles de la membresía y el compromiso de esas entidades con la sociedad, agravaría la crisis que padece el sistema de partidos en República Dominicana. Las cuestiones medulares del sistema de partidos deben ser tratadas a profundidad con todos los entes que serían impactados con la normativa.

Otras cuestiones que deben establecer los lineamientos versan sobre las formas de alianzas, coaliciones y acuerdos donde se sacrifican los derechos de los miembros para privilegiar los del partido. Esa situación genera transfuguismo y afecta la transparencia con que deben gestionarse los partidos. Violentar los derechos de la membresía partidaria es colocar a la gente entre la disyuntiva de militar o no militar. Eso pone en riesgo la estabilidad del sistema político y la democracia.

Los aspectos regulatorios de los partidos deben seguir en mano de la Junta Central Electoral pero la parte de organización y gestión interna es un asunto que puede ser incluido en una eventual Ley de partido o simplemente quedar como materia estatutaria. Politólogos y juristas deben hacer coincidir los postulados normativos con los aspectos políticos orientados al fortalecimiento de las instituciones que sustentan la institucionalidad democrática. Las organizaciones políticas son clave para renovar el liderazgo directivo de la sociedad.

Esta reflexión está orientada a ubicar cada aspecto en su contexto. Así lo jurídico es jurídico; lo político es político y lo estatutario es estatutario. Tanto el Congreso Nacional como los partidos políticos, junto a los grupos de interés que trabajan el asunto deben priorizar y aclarar el ámbito y los alcances de dicha norma. Considerar la regulación de los partidos políticos, más allá de lo que establece la normativa vigente es un compromiso y una oportunidad.

Que se esté de acuerdo con una u otra modalidad de elección interna es una cosa, que se cierren a una sola y se obligue a todas las fuerzas políticas a asumir la misma modalidad es otra. Eso puede llevar a quienes insisten en esa lógica a “meterse en camisas de once varas”. Las regulaciones vigentes han traído el modelo político y democrático hasta aquí y se requerirá un esfuerzo para reencontrar a la gente con la Política. Si los postulados en los que se fundamenta la Ley sirve a ese propósito, será de gran utilidad, de lo contrario será una de tantas leyes que nacerá vieja e inútil.

Delimitado y establecido el área y campo de acción de una Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas que se complemente con el sistema electoral para fortalecer e institucionalizar la democracia funcional es el reto. Garantizar la participación, reforzar la cultura política, ciudadanizar la política, mejorar la regulación y apuntalar la transparencia es hoy un reto fundamental para el sistema político y electoral. El asunto es mucho más abarcador que una simple primaria o convención.

De poco sirve pasarse una vida discutiendo una Ley, si la misma no contribuye al fortalecimiento de la institucionalidad política, propicia la modernización e impulsa el desarrollo político. De ahí la importancia de la formación y capacitación de la membresía y los simpatizantes de los partidos. La alfabetización política es clave cuando se apuesta al adecentamiento de la práctica política.

Transformar el formalismo democrático electoralista en una democracia funcional requiere de sujetos políticos comprometidos con la superación de vicios tan acentuados como el clientelismo, el caudillismo, transfuguismo, la corrupción y la impunidad. Conseguir esos perfiles exige un trabajo organizativo constante y una formación continua, tanto de la militancia como de la dirigencia partidaria. 

Aunque cueste retrasar la aprobación de la Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas el Congreso Nacional tiene la obligación de abrir un debate donde participe la mayor cantidad de actores. No es sano, política ni jurídicamente, colocar la “espada de Damocles” sobre las generaciones que nos sucederán. Es tiempo de reflexionar más allá de una simple modalidad de elección de candidaturas o elecciones internas.

Los modelos de partidos que tenemos hoy, de no adecuar su comportamiento a los requerimientos del Siglo XXI, desaparecerán. Nuevas formas de organización y participación política surgirán y el país debe darse una normativa donde quepa una diversidad de sujetos políticos. Pensar en un modelo de partido y en un sistema que los gestiones es un desafío. El cambio es constante y la organización societal es dinámica ¿Por qué cerrar los ojos ante un mundo que se transforma?

La Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas debe servir de sombrilla a cualquier modelo de organización que surja de la organización voluntaria de la gente. La doctrina, la ideología o los propósitos de los partidos son una prerrogativa de la membresía que lo conforma. Eso es lo que los une y les lleva a desarrollar un sentido de pertenencia y compromiso. Lo demás queda para quienes hacen de la política un negocio.

Si los partidos no mejoran su imagen y se institucionalizan; la democracia que sustentarán se deteriorará y abrirá paso a formas de gobiernos que no siempre favorecen la participación política. De ahí la importancia de cuidar a los partidos y organizaciones y trabajar para su desarrollo e institucionalización. Los esfuerzos por establecer un marco normativo deben llevar a un aumento de la transparencia y generar confianza en el sistema de partidos.

Se impone superar las diatribas y caprichos que mantienen enclaustrado el debate en el Congreso Nacional. Las cúpulas partidarias, especialmente de los llamados partidos mayoritarios deben esforzarse por democratizar el debate sobre la Ley de Partidos y Agrupaciones para fortalecer democracia interna y reforzar la institucionalidad democrática.

Que se consulte en las bases, para recoger y documentar el sentir de las mismas. Que se aproveche el debate para renovar el compromiso ético e incentivar la participación. Participar en la toma de decisiones también es un derecho de la militancia partidaria ¿Por qué negarle el derecho a participar? ¿Tienen las cúpulas la “verdad absoluta” o la “última palabra” sobre el asunto? Activar los mecanismos internos de participación renueva el sentido de pertenencia y aumenta las capacidades del debate.

Este no es un tema para políticos, opinólogos, politiqueros o sabelotodo, es ante todo, un tema que atañe a la militancia partidaria y al liderazgo político. Claro, nunca es malo que especialistas en Ciencias Políticas, juristas, sociólogos, periodistas, filósofos o cualquier otro cientista social entre al debate para aportar los insumos teóricos que faciliten la comprensión del tema y aclaren conceptos sobre las cuestiones que así lo ameriten.

Malo sería, que por torpeza, prisa o malicia se perviertan los contenidos y se enrede conceptualmente al pueblo haciéndole pasar “gatos por liebre”. Papel especial en este debate, es el que deben jugar la juventud y las mujeres militantes. Siendo mayoría, tendrán que lidiar con un marco normativo que pudiera lesionar principios y derechos fundamentales consagrados tanto en el Pacto de los Derechos Civiles y Políticos como en la Constitución de la República.

¡Que se democratice y se profundice el debate! ¡Es tiempo de transformar el formalismo democrático en democracia funcional! ¡El formalismo normativo ayuda pero no es la panacea, ya que la judicialización de la política pervierte y limita la acción política! ¡Transformar la cultura política para superar clientelismo caudillezco!

jueves, 19 de octubre de 2017

NORMATIVA POLÍTICO-ELECTORAL: ¿CONFUSIONES, MANIPULACIÓN O IGNORANCIA?

“Los partidos políticos son entidades de interés público que tienen como fin promover la participación de los ciudadanos en la vida democrática, contribuir a la integración de la representación nacional y como organizaciones de ciudadanos, hacer posible el acceso de éstos al ejercicio del poder público, de acuerdo con los programas, principios e ideas que postulan y mediante el sufragio universal, libre, secreto y directo”. Instituto Nacional Electoral de Méjico.

El prolongado debate sobre la normativa que deber regir el funcionamiento de los partidos políticos en el país, ha creado confusión conceptual y ha enredado los contenidos que deben plasmarse en la misma. A pesar del tiempo y la cantidad de información generada  por más de 20 años, cuestiones de sentido común, se confunden, se ignoran o se manipulan.

Es común leer, ver y escuchar a opinólogos, politiqueros y políticos confundir cuestiones que son propias de la Ley Electoral con aspectos que debieran ser incluidos en una Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas. Pareciera exagerado pero hay distorsión conceptual en los debates ¿Hay algún interés en que sea así? ¿Qué implicaciones tendría a futuro?

Todo lo concerniente a la regulación de las campañas políticas, incluida las diversas formas y fuentes para el financiamiento de campañas, validación y aprobación de candidaturas, certificación de autoridades, la organización y supervisión de los procesos electorales y  son asunto que son y deben ser regido por la normativa electoral. Esas funciones están reservadas tanto a la Junta Central Electoral como al Tribunal Superior Electoral.

La Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas debiera definir los aspectos organizativos y de gestión política con el objetivo de garantizar el funcionamiento institucional de esas entidades y preservar los derechos de los miembros y garantizar la democracia interna. Cuidar los aspectos disciplinarios y apostar por la incorporación de procedimientos administrativos que hagan de las organizaciones políticas entidades confiables, transparencias y funcionales.

A la normativa electoral le corresponde regular al sistema electoral dominicano, así como supervisar el accionar de las organizaciones políticas. En cambió, una eventual Ley de Partidos correspondería intervenir del lado del sistema político y sus relaciones con el resto del sistema social. Aunque se complementan difieren, tanto la misión como en la función. Pareciera, que hay grupos de interés que prefieren hacerse locos antes que entrar a explicar la fundamentación teórico-operativa de la cuestión. 

Delimitar esas funciones es clave para evitar que la excesiva regulación, que impida o bloquee el ingreso de la gente al sistema político. El ordenamiento jurídico debe respetar el espacio de acción. Deber regularse pero de forma flexible. De ahí que mucha gente prefiera un código electoral que recoja, en un solo cuerpo, todo el instrumental normativo que debe regir tanto al sistema electoral como al sistema de partidos.

Los Partidos y Agrupaciones Políticas son sujetos que deben probar su capacidad de autogestión y eso implica que pueden establecer perfiles para su militancia, definir su doctrina, su simbología; así como códigos, ordenanzas, resoluciones y circulares que faciliten la gestión. Esos instrumentos deben corresponderse y complementarse con la normativa electoral, nunca contradecirlos.

Mezclar aspectos que son propios y esenciales de la normativa electoral.  Confundirlos genera tensiones entre partidos y agrupaciones políticas, por un lado y la Junta Central Electoral por el otro. Desvirtuar y retorcer para confundir o manipular a los sectores que serán impactados por los efectos de la normativa político-electoral genera roces entre los actores del sistema político.

La Constitución dominicana es clara. Establece en su artículo 216, los fundamentos que deben servir de base a la organización de los partidos políticos. A continuación copio el texto completo del referido artículo para ilustrar y reforzar los planteamientos de esta reflexión:

“La organización de partidos, agrupaciones y movimientos políticos es libre, con sujeción a los principios establecidos en esta Constitución. Su conformación y funcionamiento deben sustentarse en el respeto a la democracia interna y a la transparencia, de conformidad con la ley. Sus fines esenciales son:

1) Garantizar la participación de ciudadanos y ciudadanas en los procesos políticos que contribuyan al fortalecimiento de la democracia; 2) Contribuir, en igualdad de condiciones, a la formación y manifestación de la voluntad ciudadana, respetando el pluralismo político mediante la propuesta de candidaturas a los cargos de elección popular y; 3) Servir al interés nacional, al bienestar colectivo y al desarrollo integral de la sociedad dominicana.

Se legisla para el futuro y eso obliga a clarificar los aspectos conceptuales que deben ser regidos por cada normativa. La Constitución de la República establece en su artículo 216 los fundamentos y las funciones de los partidos y agrupaciones políticas. La Ley Electoral 275-27 y la Le 11-29 que crea y rige el Tribunal Superior Electoral, así como su normativa complementaria, marcan los límites funcionales entre regulados (Partidos y Agrupaciones Políticas) y los reguladores (Tribunal Superior y Junta Central Electoral).

El Proyecto de Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas define el objeto de la siguiente manera: “La presente Ley regula el ejercicio del derecho de todos los ciudadanos y ciudadanas a organizar partidos y agrupaciones políticas o formar parte de ellos, y establece las normas que regirán la constitución y reconocimiento, organización, autorización, funcionamiento, participación en procesos electorales, vigilancia y sanciones de los partidos y agrupaciones políticas”.

Como puede apreciarse, no es complejo entender que en los debates y discusiones escenificadas por años, falta aterrizar la normativa al contexto en el que nacen, se desarrollan, evolucionan, crecen y mueren las entidades políticas. Otro asunto que se debe ser claramente delimitado es el que tienen que ver con las normativas internas. Evitar roces innecesarios entre las normas internas, la normativa electoral y una ley de partidos fortalece, tanto al sistema político-electoral como a la institucionalidad democrática.

Asegurar funcionamiento del sistema electoral y los procesos asociados a éste, son fundamentales para apuntalar el desarrollo político, modernizando el sistema político y fortaleciendo la institucionalidad política, así como para transformar el formalismo democrático en democracia funcional. Los partidos y agrupaciones políticos son el instrumento de soporte a ese esfuerzo. De ahí la importancia y necesidad de hacer normativa clara, transparente, útil y flexible.

En cualquier caso, la Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas que se apruebe debe servir para fortalecer la democracia interna, los derechos de los miembros, la transparencia de los procesos internos, así como para gestionar las relaciones internas de esas entidades. Los partidos son entidades que sirven de soporte a la democracia funcional y eso les obliga a mejorar continuamente sus prácticas y a definir perfiles éticos para su militancia.