viernes, 31 de marzo de 2023

INCIDENCIA DE LA CORRUPCIÓN EN LA POLÍTICA DOMINICANA.

El Estado unitario es corruptor de nacimiento, todo Estado unitario, en cualquier tiempo, espacio y forma de gobierno, es siempre personal: el Estado es el jefe del Estado. Y como absorbe la iniciativa de los organismos provinciales y municipales, sustituye con la ley de su voluntad la autonomía de esas sociedades: de aquí la desorganización, y de ésta la corrupción”. Eugenio María de Hostos.

Los primeros 20 años del Siglo XXI se han caracterizado por una serie de actos de corrupción, algunos de los cuales han llegado a los tribunales de la República. Funcionarios y exfuncionarios han sido acusados y procesados por delitos contra el erario. Ese avieso accionar del liderazgo político y gente que entra a la política buscando beneficios lesiona la institucionalidad democrática.

Muchos actores del sector privado se asocian con políticos con funciones administrativas para negociar con el Estado al margen de la ley y atentar contra el erario. Robo, saqueo, malversación, cohecho, tráfico de influencia y corrupción generalizada constituyen la comidilla de medios de comunicación y redes sociales. En ese escenario acusación y contraacusación complementan el opaco accionar de gente, que, aun respetando la presunción de inocencia, se presumen culpables.

Tras los operativos realizados por la Procuraduría General de la República y el apresamiento de ciertos jorocones, miembros de organizaciones políticas han dejado ver su desacuerdo con la forma en que se desarrollan las investigaciones y acusaciones. Su sensibilidad choca con la permisividad y falta de probidad con que actuaron desde los cargos que ocuparon.

El sistema político dominicano está siendo impactado negativamente por una poderosa tormenta de corrupción, acompañada de rayos empresariales y centellas políticas. Las redes de complicidad que se tejen entre sectores privados para asaltar y controlar el poder político han facilitado la comisión de acciones criminales contra el erario.

Hablar de corrupción en la administración pública sin referirse a las complicidades entre estructuras política-partidaria y sectores empresariales vinculados a la política, es como intentar secar el océano con una toalla. Corruptores, corruptos, socios y cómplices accionan coordinadamente para generar espacios y condiciones propicias para el desarrollo de acciones dolosas.

Dentro de los diversos procesos abiertos por la Procuraduría General de la República, PGR, respecto a la corrupción administrativa salen a relucir vinculaciones directas entre políticos empresarios y empresarios políticos. Se habla de sumas astronómicas de dinero público robado, malversado y dispendiado, como si de patrimonio propio se tratara. 

Las operaciones AntiPulpo, Caracol, Coral, Medusa, Operación 13, Calamar, entre otras son muestra fehaciente del accionar perverso de grupos que van tras cargos públicos para lucrarse y aprovecharse para beneficiar a familiares, amigos y allegados. Los entramados en cada caso delatan la existencia de redes delictivas que desprestigian la política, dañan la institucionalidad democrática y destruye la confianza de la gente en las organizaciones políticas.

Los nombres de estas operaciones sugieren la participación de sectores vinculados a la justicia estadounidense ya que, en la cultura jurídica dominicana, no se aprecia la práctica de calificar sus operaciones con nombres sonoros. Independientemente de este aditivo, la lucha contra la impunidad es un reclamo de la sociedad dominicana.

Previo a las acciones mencionada anteriormente, se había generado una fuerte presión del Colectivo Marcha Verde, organizaciones sociales y gremios profesionales contra los acusados de aceptar soborno de la poderosa constructora brasileña ODEBRECH. El resultado de las pesquisas, pese al aparataje, terminó como una película mejicana: mucho humo y poco plomo.

El modus operandi de la justicia ha sido mediatizar los aparatosos operativos de detección de implicados en acciones ilícitas, especialmente cuando se trata de exfuncionarios o “personas de renombre”. Aunque criticado, el método ha cuidado las formalidades procedimentales establecidos para estos casos. Muchas figuras, que en su momento tuvieron un protagonismo público han caído como mangos maduros en tiempo de lluvia.

La dinámica procesal de la justicia genera tensiones y roces políticos. El morbo ha fijado la frase “dormir con ropas”, aduciendo que quienes tienen asuntos pendientes con la justicia o están en la picota pública, pueden ser apresado en cualquier momento. De hecho, muchos de los apresamientos se han producido a tempranas horas de la mañana cuando la mayoría encartados están en su cama.

Las modalidades de corrupción son diversas, pero los entornos corruptos se crean en bases a complicidades que incluyen sobornos, imposiciones, chantajes o asociaciones entre corruptos, corruptores, socios y cómplices, que accionan maliciosa y coordinadamente para alcanzar sus objetivos perversos. Las relaciones entre esos entes conforman la base de la impunidad.

Según la calificación dada por la Procuraduría General de la República a los expedientes que maneja, los delitos más comunes son: obstrucción de la justicia, coalición de funcionarios, falsificación de documentos públicos, asociación de malhechores, complicidad en los tipos penales de desfalco, estafa contra el Estado y lavado de activos provenientes de crímenes contra el erario.

Al margen de los esfuerzos de las autoridades para romper el nido donde empollan corruptos, corruptores, cómplices y socios, la impunidad sigue siendo la norma en la lucha contra la corrupción por la eficiencias de las redes de complicidad que la sustentan. Tanto así, que se puede afirmar que la peor forma de corrupción es la impunidad, ya que la falta de sanción incentiva la comisión de acciones que dañan la institucionalidad democrática.

Mientras haya organizaciones políticas que funcionen como compraventas o mercados de pulga es difícil lograr avances en el necesario combate a la corrupción. Los partidos pueden hacer mucho más que la justicia en materia de prevención de la corrupción, pero ninguno asume ese rol. Urge accionar para fortalecer la institucionalidad partidaria, tomando como referencia los mandatos establecidos en el artículo 216 de la Constitución de la República y los postulados de la Ley 33-18 de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos.

Las imágenes, tanto de operativos de captura como los conocimientos de las diversas medidas de coerción a los imputados por hechos de corrupción hablan bien de lo mal que estamos. Que sigan peleando los compadres para que se delaten los ahijados. El liderazgo político tiene que reivindicar su rol en la sociedad antes que el sistema explote y se rompan los diques de la institucionalidad democrática. Las primeras décadas del siglo 21 se caracterizan por la corrupción sistemática.

Dispositivos como la declaración patrimonial es piedra angular para la transparencia administrativa y la superación de la opacidad. El mecanismo instituido en artículo 146 de la Constitución Política de República Dominicana y en la Ley 311-14 de Declaración Patrimonial debe servir como herramienta de control. Que se apliquen las leyes rigurosamente para prevenir la corrupción y combatir la impunidad.

La Constitución de la República establece claramente la obligatoriedad de hacer Declaración Patrimonial y la Ley No. 311-14 instituye el Sistema Nacional Autorizado y Uniforme de Declaraciones Juradas de Patrimonio de los Funcionarios y Servidores Públicos. El marco normativo de la transparencia es amplio y específico, solo falta que se aplique,

Visto lo anterior, hay que insistir en la necesidad de transformar el formalismo democrático electoralista que impera en el país en una democracia funcional de base popular. Intentar corregir las perversiones y vicios del modelo imperante judicializando la política o politizando la justicia es un salto al vacío.

Se requieren acciones que fundamenten una política de transparencia articulada, que incluya, rendición de cuantas periódicamente y auditada, libre acceso a la información pública, declaración patrimonial auditada, control sistemático de los conflictos de intereses y el control social; así como la aplicación continua y sistemática de los mecanismos de control externo e interno de la administración pública.

Las organizaciones políticas deben emplearse a fondo en la formación de su militancia y cuidar que una vez formados, cumplan con los requisitos de los cargos que pretenden ocupar. El perfil del funcionario debe estar legitimado socialmente y referenciado por principios éticos y valores morales que complementen su formación y vocación de servicio.

Además, es imperativo trabajar para superar el clientelismo, el transfuguismo, el mesianismo y el caudillismo político; así como superar el analfabetismo cívico, jurídico y político que exhiben actores que accionan en la política dominicana. Esas lacras neutralizan el desarrollo del sistema político dominicano e impiden la modernización política.

Eliminar la visión de que las nóminas públicas son una especie de “botín de guerra” o que son patrimonio de partidos y funcionarios. Respetar las normas y procedimientos que rigen la función y la administración pública es fundamental para transparentar el accionar de los funcionarios que asumen cargos y optan por cancelar, acosar y atropellar a servidores públicos para colocar acólitos que pocas veces cumplen los requisitos del cargo.

El acceso a la función pública está claramente definido en normativa y se fundamenta en el derecho que tienen los ciudadanos a optar por un cargo público. Entender que servir a la sociedad desde la administración pública es una oportunidad de aportar al desarrollo del país. Ninguno de los requisitos establecido en la Ley 41-08 de Función Pública o la Constitución de la República hace referencia a la militancia política como condición para acceder a cargos públicos.  

Quienes pretendan asumir la política como una fuente de enriquecimiento deben ser rechazados por la sociedad, pero para eso hay que redefinir la relación entre partidos, candidatos y electores. Es necesario romper las redes del clientelismo, contrarrestar las campañas anticipadas y sancionar a quienes aprovechan los cargos para impulsar candidaturas propias o de allegados.

Superar la discrecionalidad, el secretismo y la opacidad para prevenir la corrupción y combatir la impunidad es una tarea exigente, compleja y sistemática. Compleja porque afecta a toda la sociedad y sistemática porque debe combinar tanto medidas coercitivas como acciones de educación, formación y orientación cívica. Es exigente porque para lograr resultados positivos es necesario emplearse a fondo.

La historia de la lucha contra la impunidad en República Dominicana registra pocos avances en materia de sanciones sociales y legales, a pesar de que la normativa establece sanciones drásticas, incluida “la degradación cívica y la inhabilitación para ejercer cargos públicos”. Lo peor es que pareciera que no se aprenden las lecciones y las oleadas de corrupción se mueven al ritmo de la demagogia y el clientelismo.

Los funcionarios, del nivel que sean, tienen la obligación de someterse al régimen ético y disciplinario del servidor público, instituido en la normativa que rige la función pública. Que esto se cumpla es responsabilidad del liderazgo directivo y los entes que rigen la materia. De no hacerlo, deben asumir las consecuencias de sus actos frente a la sociedad.

Cuidar la democracia y vigilar la gestión de los recursos públicos es deber de la ciudadanía, pero cumplir normas y procedimientos es una obligación de quienes dirigen. Habrá transparencia en la administración pública cuando quienes dirijan o aspiran a dirigir, superen el feudalismo institucional, el secretismo, el secretismo, erradiquen la discrecionalidad y respeten la institucionalidad democrática.

La justicia no puede contraponerse a lo político, pero tampoco puede ni debe supeditar su accionar a los caprichos de quienes corrompidos pretenden corromperla para neutralizarla. Ambos componentes deben complementarse para prevenir la corrupción, combatir la impunidad, fortalecer la institucionalidad democrática y superando la opacidad.

Frei Betto, reconocido teólogo e investigador social brasileño caracteriza y tipifica al corrupto señalando que "El corrupto no sonríe, agrada; no saluda, extiende la mano; no elogia, inciensa; No posee valores, sólo saldo bancario. Se corrompe de tal modo que ya ni se da cuenta de que es corrupto. Se tiene por un negociante exitoso". https://rebelion.org/el-corruptometro/    

Quien corrompa o corrompa, se haga cómplice o socio de corruptos o corruptores debe encontrar sanciones ejemplares, devolver lo robado, ser inhabilitado para ejercer cargos públicos, pero sobre todo recibir todo el peso de la ley. El dinero que roba o malversa es dinero que debe ir a cubrir necesidades de la población, especialmente a los más vulnerables. Es un crimen, y como tal, no puede ni debe quedar impune.

Es necesario crear programas de sensibilización, formación y orientación cívica para contrarrestar los efectos perniciosos de la corrupción y generar capacidades que permitan prevenir la corrupción en todos los ámbitos de la sociedad. Centros educativos, redes sociales y medios de comunicación son espacios ideales para promover una cultura cívica que rechace el accionar de corruptos, corruptores, cómplices y socios.

Toca al Estado y a quienes dirigen eliminar los espacios donde nace, crece y se reproduce la corrupción. Es imperativo impulsar acciones que activen y hagan funcionar los mecanismos de control, ya sean políticos, sociales o institucionales. Cámara de Cuentas y Contraloría General de la República, junto a la Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental, la Cámara de Diputados y los Concejos de Regidores deben diseñar e implantar políticas que prevengan la corrupción e impongan la transparencia.

La corrupción no es propia de República Dominicana, ni exclusiva de la política. Este vicio no tiene ideología, credo o clase social. Surge y se desarrollo en todos los espacios de interacción, especialmente donde se maneja recursos, bienes o poder. Claro, en el sector público ha instituido sistemas de transparencia que incluyen códigos de ética y un amplio marco normativo. La cuestión es que esto queda en lo formal y el cumplimiento es muy bajo.

Impunidad y corrupción no se pueden tolerar en ninguna circunstancia dado el impacto que tienen en la calidad de vida de la gente y los males referentes que producen. El rechazo social es un buen antídoto para disuadir a quienes tienen esa perniciosa tendencia. Así lo hacen los países nórdicos, que no tienen tantas normas como hay aquí, pero los resultados son evidentes. Estos países tienen los más altos niveles de trasparencia y desarrollo del mundo. Entonces, aplicar las normas éticas, legales y sociales son la combinación para acabar con la impunidad y la corrupción.

En los procesos seguidos a funcionarios y exfuncionarios procesados o investigados se ido imponiendo la modalidad de "negociar". Lo peor con el dinero mal habido pagan abogados que le defiendan, casos que muchas veces parecen indefendibles y tras negociar con la PGR, devuelven parte de lo robado, al margen de lo establecido en el artículo 146 de la Constitución de la República que "proscribe cualquier modalidad de corrupción y manda a devolver lo robado entre otras penalidades". Negociar de esa forma implica delatar o vincular a otros en los casos que se conocen.

De alto interés para la zigzagueante democracia dominicana es la descripción de la relación entre empresarios políticos y políticos empresarios, establecer las causas, consecuencias, incidencia e impacto de la corrupción en la política dominicana, así como analizar el impacto de la corrupción en el sistema político dominicano y su incidencia en la cultura política.

Que en la búsqueda de los correctivos de este flagelo se incluyan límites al financiamiento privado a las campañas electorales y se establezcan reglas clara para los apoyos en especies que ofrecen ciertos sectores a candidaturas y partidos. La Junta Central Electoral y las organizaciones políticas son responsable de la gestión de los recursos y de la transparencia de los procesos comiciales. 

Establecer normas claras para la postulación de candidaturas y definir perfiles legitimados moral y socialmente es un paso importante para evitar la entrada de corruptos a la administración pública. Permitir que figuras con claros conflictos de intereses o cuestionado moralmente ocupen cargos públicos es colocar la "Espada de Damocles", sobre el sistema político.

Se sabe que el esquema operativo de las mafias políticas accionan conjuntamente con entidades privadas para corromper la institucionalidad pública. Independiente de la tipología de los delitos involucrados en acciones de corrupción, las prácticas corruptas aparecen en cualquier ámbito. De ahí la importancia de establecer regímenes de consecuencias eficientes y funcionales.

Las tecnologías de la información y la comunicación son aliados privilegiados en los esfuerzos por prevenir la corrupción y combatir la impunidad. En el país hay una tradición y hasta se habla de gobierno abierto. Se ha puesto mucha plata y quedó establecido en la Ley 200-04 un mandato que obliga a ir incorporando tecnología a los procesos de gestión para superar el secretismo, pero los resultados distan mucho de lo esperado. 

Instituir el reino de la transparencia y erradicar la corrupción en países con democracias de baja intensidad es un camino accidentado, largo y sinuoso. Revisar la eficiencia en la aplicación del amplio arsenal normativo que puede servir de fundamento a la trasparencia y actualizar los mecanismos de control social, es el punto de partida. Avanzar en esa dirección reclama coordinación, recursos, alianzas y compromisos. 

Sabiendo que la corrupción tiene profundas raíces, romper el círculo círculo vicioso hay que concluir que el mejor antídoto es la prevención y la sanción ejemplar cuando suceda, incluida la sanción moral. Evitar a toda costa, que quienes se corrompan encuentren reconocimiento en la sociedad o espacios para colocar sus bienes mal habidos. Combatir la impunidad e imponer la transparencia es tarea fundamental para desincentivar la comisión de acciones reñidas contra la moral y la normativa dentro de la administración pública.

Concluyo esta reflexión diciendo que en los países donde el liderazgo político, empresarial, religioso y social no cumple ni respeta las normativas, no hay institucionalidad que funcione. Por tanto, luchar contra la impunidad, implica trabajar para erradicar la discrecionalidad, superar el secretismo y la opacidad, así como transformar la institucionalidad democrática y ciudadanizar la política.

miércoles, 15 de marzo de 2023

REFLEXIONES SOBRE LA XXVI FERIA ECOTURISTICA Y DE PRODUCCION CELEBRADA EN RANCHO ARRIBA, SAN JOSÉ DE OCOA , REP. DOM.


El desarrollo del sector agropecuario en general y el agrícola en particular, exige planificación, organización, coordinación, apoyos, recursos, trabajo, asesoría técnica y financiera para garantizar la seguridad alimentaria, preservando los recursos naturales y evitando la contaminación ambiental. Fabián Díaz Casado.

A pesar de los altos costos de producción, las distorsiones en la cadena de comercialización, las inclemencias del clima, la carestía de implementos agrícolas, semillas y maquinarias, así como el precario apoyo técnico que reciben, los productores ocoeños continúan cosechando tanto a campo abierto como bajo ambiente controlado.

Así queda evidenciado en la variedad de productos que se exhiben en la XXVI Feria Ecoturística y de Producción que se desarrolla en el Municipio de Rancho Arriba, provincia de San José de Ocoa, organizada por la Fundación Ciencia y Arte, Ayuntamientos ocoeños e Instituciones del Gobierno Central.

De acuerdo con sus organizadores la feria busca mostrar al país y al mundo los rubros que produce San José de Ocoa, que no sólo es provincia ecoturística, sino también un enclave de primer orden en la producción de alimentos. Toneladas de tomates, ajíes y aguacates, entre otros, abastecen el mercado nacional e internacional.

Exhibir la rica variedad de opciones que ofrece la provincia y combinarla con actividades ecoturísticas es un plus que la feria muestra al público local, nacional y al mundo vía redes sociales y medios de comunicación. Prepararse para dar continuidad a eventos como éstos, tendrá que hacer parte de la estrategia de desarrollo provincial.

El evento se inauguró el día 11 de marzo y se extiende hasta el próximo domingo 19 y contempla la realización de diversas actividades de orientación e información que complementan las exposiciones de productos, maquinarias e implementos utilizados en las labores agropecuarias.

Siendo San José de Ocoa una provincia ecoturística y dado los esfuerzos para convertir ese eje en un importante motor productivo para generar empleos que apuntalen el desarrollo, la feria se constituye en una oportunidad única para impulsar esos esfuerzos. Ecoturismo y agropecuaria sostenible son actividades de gran valor para cualquier pueblo, país o región.

El contagioso entusiasmo de sus organizadores, la amplitud del programa y la ubicación estratégica del recinto ferial, son una invitación a disfrutar del importante y trascendente evento, que coloca en un solo lugar, los esfuerzos de empresarios vinculados al sector y los productores para el disfrute del público.

Autoridades y expositores esperan, que tanto los ocoeños como los visitantes, aprovechen la feria para conocer los principales productos agrícolas de la provincia. San José de Ocoa es uno de los principales productores de frutales, especialmente limones y aguacates; así como una amplia variedad de hortalizas.

Además, avanza en la apicultura, ganado vacuno y porcicultura. Tiene un gran potencial agroforestal y es zona productora de agua dulce, a pesar del deterioro de sus cuencas y microcuencas. Estas ventajas hacen de la provincia una opción ideal para los amantes de las aventuras ecoturísticas.

La XXVI Feria Ecoturística y de Producción es una oportunidad para promover mejores prácticas y colocar en perspectiva la producción agropecuaria, así como analizar los desafíos del sector agropecuario, especialmente en su componente agrícola para buscar estrategias que contribuyan a la tecnificación de la producción.

Según empresarios y autoridades consultadas sobre los retos de la agropecuaria en general y de la agricultura en particular, tienen como telón de fondo la sostenibilidad ambiental, la baja rentabilidad del sector, las distorsiones de la cadena de comercialización y los altos costos de insumos, implementos y maquinarias.

Se sabe que la falta de financiamiento y asesoría técnica junto a la falta de planificación para la siembra y la falta de agua para garantizar las inversiones de productores y empresarios agrícolas son escollos que desmotivan. Reorientar y armonizar la relación es prioridad.

La desinformación y la falta de asesoría técnica y financiera, el costo elevado y la escasez de mano de obra, las dificultades para acceder a financiamiento blando, junto a la volatilidad de los precios de productos el agro y el mal estado de las vías de acceso, invitan diseñar e implementar políticas que garanticen la rentabilidad y sostenibilidad del sector.

Diversificar la producción, agregar valor a lo que se produce y fortalecer la organización de productores y empresarios son acciones que los organizadores de la feria colocan en primer plano. Hacer sostenible la agropecuaria, exige una rigurosa supervisión por parte de las autoridades que intervienen en el sector.

Diversificar la producción, evitar la degradación de los suelos, cuidar las fuentes de agua son cuestiones estratégicas. El impacto ecológico de las actividades agrícolas no puede ni debe poner en riesgo los ecosistemas, al contrario, tiene que armonizar. Cuidar la flora y la fauna es fundamental en zonas como San José de Ocoa, donde el ecoturismo y las actividades agropecuarias pueden servir de plataforma para catapultar el desarrollo.

Además de la horticultura, apicultura, selvicultura y la caficultura, plantaciones como guineos, plátanos, café, zapotes, chinolas, tayotas, mangos, cacao, cítricos y otros frutales pueden ser opciones rentables, dada la diversidad de microclimas que se dan en la provincia ecoturística de San José de Ocoa. El desarrollo de las exhibiciones, charlas, conversatorios y excursiones impactará positivamente la forma de abordar los diversos temas asociados a la producción agrícola en particular y a la agropecuaria en sentido general.

Ver in situ el proceso de producción es una experiencia única e inolvidable. De ahí la importancia de incorporar excursiones dirigidas a predios agrícolas. Planificar y habilitar espacios para que docentes y estudiantes de diversas áreas, especialmente las técnicas vinculadas a la agropecuaria, tanto de universidades como de colegios y escuelas reciban explicaciones técnicas sobre el proceso de producción, tanto de invernaderos como a campo abierto.

Restaurar los cafetales es una apuesta estratégica, ya que no solo es altamente rentable, sino y especialmente un cultivo protector del suelo y una excelente modalidad de reforestación. Además, permiten combinar con otras plantas, especialmente frutales. La escasez de agua que padece el mundo actual se debe en gran parte a la deforestación.

Es necesario desarrollar modalidades de cultivos amigables con el medio ambiente y que contribuyan a disminuir la erosión y contaminación del suelo, especialmente en las zonas altas o las proximidades de acuíferos. La feria muestra no solo las bellezas naturales sino también la necesidad de protegerlas.

Urge que autoridades, productores y empresarios establezcan alianzas para proteger los recursos naturales y cuidar el medioambiente. Las empresas distribuidoras de agroquímicos y fertilizantes que participan en el evento orientan a la gente sobre formas seguras para evitar impactos negativos sobre los ecosistemas.

Que la gente venga, vea y disfrute, de un evento como la Feria Ecoturística y de Producción en su versión XXVI, ayuda en la promoción de la producción local y allana el camino para replantear y reconsiderar las relaciones de la producción agropecuaria en la provincia de San José de Ocoa.

Combinar actividades como el ecoturismo y la producción agropecuaria coloca a la provincia en un sitial privilegiado, ya que el relieve y el clima de la provincia, permite que se produzca de todo durante todo el año. Esas ventajas pueden ser aprovechadas para fomentar el emprendurismo e incentivar la creación de empleos. 

Hay que felicitar a la Fundación Ciencia y Arte, que ideó, motorizó y escogió a San José de Ocoa para el montaje de la feria, a las autoridades locales y las del gobierno central; así como a cooperativas, empresas invitadas y a las organizaciones de productores que unieron fuerzas para garantizar el éxito.

jueves, 9 de marzo de 2023

TODO POR Y PARA EL AGUA.

El agua es un recurso natural no renovable, vital e insustituible y cuidarla es un imperativo moral.

La creciente crisis y estrés hídrico que padece República Dominicana es el resultado de la implantación de políticas de protección, uso y preservación de los recursos naturales que privilegian la explotación indiscriminada e irresponsable.

El impacto del calentamiento global y el cambio climático es demoledor. El crecimiento poblacional genera tensiones, presiona la demanda de agua para consumo humano y agudiza el estrés hídrico. Y si a eso se suma, que las acciones humanas irresponsables no son sancionadas y se impone el comercio a los derechos de la gente a disponer de agua potable, el panorama se torna perturbador.

De los caudalosos ríos y arroyos que conocimos, solo quedan huecos y algunos hilillos de agua que suplen precariamente las crecientes necesidades de grandes poblaciones. El problema se vio venir, pero pocos accionaron para prevenir su perturbador impacto. Hoy héroes y villanos sufren las consecuencias de la indiferencia de unos y la complicidad de muchos.

La dramática realidad se agudiza con la sequía recurrente, la creciente deforestación, el secuestro de los acuíferos, la contaminación de las aguas y la extracción de agregado de los ríos. Ciertamente es un problema grave en todo el mundo, pero en nuestro país, los efectos son demoledores.

Visto el dramático impacto de la escasez de agua, las pérdidas que provoca y los conflictos que genera, queda el sabor amargo y la carga de conciencia por no haber actuado con prudencia y responsabilidad ante las evidencias de la crisis que se veía venir.

Autoridades alejadas de las necesidades de la gente y sus comunidades, políticas poco efectivas, el crecimiento poblacional y la voracidad de empresas multinacionales y nacionales por sacar ventajas de los recursos naturales, dejan la desolación que se observa.

Revertir la situación, exige mucho más que discursos y promesas. Exige acciones concretas; ante todo, compromiso, articulación, recursos, sanciones, educación, orientación y formación. Las políticas medioambientales y de protección de recursos naturales deben contemplar la participación de las comunidades y la protección de las cuencas y microcuencas.

La crisis del agua, especialmente de agua potable, es empujada por la estructura productiva del capitalismo salvaje y las políticas neoliberales que colocan el precio de los recursos naturales por encima de las necesidades de la gente. Mercantiliza, privatiza y pone precio a un recurso, cuyo acceso es un derecho humano. Es tiempo poner de orden en el sector agua para detener el acelerado proceso de desertificación que amenaza a gran parte del territorio nacional.

De ahí que las acciones emprendidas en ese ámbito tienen que basarse en intervenciones integrales y articuladas. Los países tienen que proteger los recursos naturales, especialmente el agua. No es gritar en tiempos de sequía, donde los mercaderes sacan grandes negocios, sino accionar para aprovechar el recurso, garantizar el derecho del pueblo a recibir agua potable sin poner en riesgo a las futuras generaciones.

Ante el abrumador y perturbador cuadro que presenciamos, toca revisar las políticas medioambientales y de protección de los recursos naturales para trabajar articuladamente y en coordinación con los grandes, pequeños y medianos productores para incorporarlos a la protección del medio ambiente y los recursos naturales.

¿De qué sirven las inversiones que hacen tutumpotes en comunidades rurales si no protegen la flora y la fauna para proteger los acuíferos y evitar la contaminación de las aguas y los suelos? La acción debe ser integral, articulada y organizada y fundamentada en los mandatos normativos instituidos en la Constitución de la República, la Estrategia Nacional de Desarrollo y la Ley de Medio Ambiente y Recursos Naturales, entre otras.

Las instituciones responsables de la gestión y control de agua en el país deben trabajar conjuntamente para hacer valer la normativa y diseñar políticas integrales y articuladas que contribuyan a mitigar el impacto de los períodos de sequía, estableciendo controles estrictos en el uso y explotación del agua.

Al margen de los usos, hay que trabajar en la creación de una cultura del agua que incluya campañas de formación y orientación sobre este importante e insustituible recurso. Introducir en el currículo educativo contenidos y actividades que promuevan la preservación de los recursos naturales, especialmente el agua.

Mucha gente que invierte fortunas en las montañas no tiene en cuenta la importancia del agua para garantizar la sostenibilidad de sus inversiones. Con estos grupos, hay que trabajar en la orientación y sensibilización para que aprendan a valorar y respetar el derecho de la gente a disponer de agua potable. ¿De dónde sacaran las aguas para regar plantaciones y alimentar animales?

Hay que estar pendiente a las pretensiones de los sectores que aspiran e impulsan acciones de privatización de las aguas. Mucho se habla de la reforma y modernización del sector agua, pero los resultados de esos esfuerzos quedan como rebuzno de burros en sabana.

La mercantilización, escasez y contaminación del agua es un espoleo constante. Los precios del agua en los centros urbanos están marcados por la especulación. Los controles de precios y de calidad son escasos. Ya está mercantilizada y su costo se incrementa continuamente.

Reducir el impacto ecológico de las actividades de la gente en su entorno es un imperativo categórico. Reforestar, controlar, cuidar, orientar, formar y educar a la gente sobre estos temas es de una importancia vital para la sociedad dominicana.

Hay que replantear la relación de la gente con su medio. De continuar la explotación irresponsable e indiscriminada del recurso agua, es un incentivo a conflictos sociales. Nadie está dispuesto a morir de sed, pero pocos hacen conciencia de la necesidad de proteger las montañas productoras de agua y a hacer un uso responsable del preciado líquido.

Hay que revisar las políticas medioambientales y de protección de los recursos naturales, aplicar drásticamente la normativa vigente e imponer las sanciones y controles instituidos. La impunidad no puede anidar en los breñales de la institucionalidad ni perecer ahorcada entre los bejucos espinosos del populismo ambiental.

Reforestar en las montañas debe ser una actividad sistemática permanente. Esa acción complementa la regeneración espontánea y contribuye a restablecer la cubierta boscosa. Evitar la deforestación, a toda costa, es una tarea indispensable. Quienes cometan delitos o atentados que alteren los ecosistemas, pongan en riesgo los recursos naturales o contaminen el medio ambiente deben recibir castigos ejemplares.

La gente tiene que producir para garantizar la seguridad alimentaria, pero debe aprender a preservar los recursos naturales, especialmente el agua y el suelo. Cambiar la matriz productiva, controlando la siembra de vampiros vegetales, priorizando el cuidado de las especies de flora nativa.

Incentivar y apoyar la tecnificación de la agropecuaria para eficientizar la cantidad de agua dedicada al riego. Tecnificar ese sector es fundamental y prioritario. El siglo XXI, ofrece oportunidades y facilita soluciones, pero la desorganización y la falta de orientación impiden su aprovechamiento. Hay que crear condiciones que optimicen el uso del agua.

En definitiva, trabajar para dejar agua potable, suelos sanos y aire limpio a las próximas generaciones. Ser indiferente, es un acto de suprema irresponsabilidad que pone en riesgo la salud de la gente, la paz social y la estabilidad del planeta.

El futuro de la humanidad está seriamente amenazado por la falta de agua dulce, a pesar de que gran porcentaje del globo terráqueo es agua. Cuidar las fuentes de agua dulce debe ser la prioridad del liderazgo nacional. Accionar ahora es una obligación de las presentes generaciones para garantizar la sostenibilidad.

¡Actuemos ahora!

martes, 7 de febrero de 2023

LA VIDA EN COMUNIDADES RURALES DE SAN JOSÉ DE OCOA ENTRE PROMESAS Y AUTOGESTIÓN.


Casas vacías, semidestruidas con patios desiertos, escuelas cerradas, predios abandonados, caminos intransitables y escasa población es el panorama que se observa en la comunidad rural de San José de Ocoa. El acelerado proceso de despoblación es evidente, preocupante y perturbador. Se requieren acciones e intervenciones urgentes y documentadas para apoyar la decisión en el campo.   

Por múltiples razones agricultores y comunitarios dominicanos abandonan sus comunidades donde nacieron y se criaron varias generaciones. Hay secciones y parajes donde la presencia humana ya es escasa. Muchos venden sus predios a precios irrisorios a terratenientes que merodean tratando de colocar sus capitales en bienes raíces. Esta práctica empuja la concentración de las riquezas.

Nuestra gente, sana, humilde, trabajadora y soñadora; productora de alimentos, protectora del medio ambiente y los recursos naturales migra a los centros urbanos, espoleada por crisis recurrente, falta de apoyos y de oportunidades. La gente joven es la que más sufre, dado que los tiempos han cambiado su foco de atención. Antes los predios familiares, el jornal, la solidaridad y la cooperación entre comunitarios era la norma, hoy la desconfianza, el interés y la avaricia marcan la pauta.

La gente sale de las comunidades rurales buscando oportunidades para realizar sus sueños. Cambian sus formas tradicionales de convivencia por el aislamiento y el individualismo citadino. Atrás quedan las tertulias de prima noche en casa de vecinos, los convites, las zafras cafetaleras, el trabajo colectivo y las amistades de infancia. Roto esos vínculos, nuevos retos desafían a quienes osan enfrentar la realidad esperanzados en alcanzar ideales de progreso, tanto material como ascenso social.

La ineficiencia de las políticas agropecuarias, falta de apoyo financiero y asesoría técnica, junto a los altos costos de insumos e implementos agrícolas, sumado a fallas en la comercialización de la producción, desmotivan y mucha gente vende o abandona sus predios. Que las cosas cambien en el campo dominicano exige que las autoridades tomen conciencia de la importancia estratégica de ese espacio para garantizar cohesión social y la seguridad alimentaria.

La proliferación y corporativización de productos como las hortalizas, aguacates, cítricos y otros rubros en detrimentos cultivos tradicionales amigables al medio ambiente, genera presión sobre los recursos naturales y contribuye a elevar los niveles de estrés hídrico. Independientemente de que la actividad se realice a cielo abierto o bajo ambiente controlado, el impacto es significativo. Se requieren políticas y acciones complementarias, articuladas e incluyentes.
Sembrar, cultivar para producir lo que se consume en centros urbanos debe ser declarado asunto de alta prioridad para la sociedad dominicana. No solo se trata de apuntalar actividades estratégicas como el turismo, sino también de crear condiciones en las comunidades rurales para que la gente viva digna y decorosamente, superando la pobreza y la exclusión que les afecta.

Estratégicamente, el país debe priorizar e intensificar las intervenciones en el campo para evitar que los espacios que dejan los dominicanos sean ocupados por nacionales haitianos. Ya hay lugares donde escuelas abandonadas son utilizadas como vivienda y otras como depósitos. Eso es altamente preocupante y reclama invenciones urgentes.

Las estrategias de volver al campo son enunciados que entusiasmas y venden, pero las privaciones y la rudeza de la vida en esas zonas deben ser compensadas y apoyadas. Hay que volver al campo, pero volver de verdad. Hay que llevar soluciones concretas, no promesas ni vender sueños a gente que ha vivido desvelada esperando apoyos de entidades que prometen, pero no cumplen. Ir con apoyos reales, asesoría técnica permanente, infraestructura y recursos.

En comunidades donde las escuelas se cierran, las redes de apoyo fallan, la gente joven emigra, la mano de obra escasea y es costosa, generar esperanzas es difícil. ¿Cómo convencer a gente que ha padecido pobreza, exclusión y discriminación sin suplir sus necesidades básicas o crear infraestructura que le permita desarrollarse? Evidentemente, que superar esos escollos exige políticas públicas integrales que prioricen y valoren el campo y su gente.

Producir alimentos cuesta y exige que las políticas agropecuarias lleguen a las comunidades rurales donde están los pequeños productores. Muchos son los discursos y promesas que se escuchan, pero entender el campo y su dinámica es cosa de quienes se han criado allí o han estudiado a fondo las necesidades de las comunidades rurales. La demagogia recurrente que impera en politiqueros profesionales siembra desesperanzas y generan tensiones.

La seguridad alimentaria no puede ser una consigna, debe traducirse en propuestas, acciones y ejecuciones concretas que beneficien a las comunidades rurales. El desarrollo de las comunidades rurales produce un efecto en cascada que va desde la protección de los recursos naturales y el medio ambiente, hasta generar condiciones de vida digna y decorosa.

Organizar el campo, fortalecer el capital social, crear oportunidades e impulsar políticas públicas integrales que atraigan a la gente y generen en esperanzas es tarea del liderazgo nacional. No actuar ahora, es propiciar la creación de condiciones que acentúan los males que afectan a los campos ocoeños y a las personas que viven allí.

Diversificar la producción, organizar a la gente en asociaciones, cooperativas o consejos de desarrollo comunitarios, junto al establecimiento de políticas de comercialización y la activación de cadenas de distribución pueden servir de línea de base para estructurar los planes de desarrollo que se requieren en comunidades rurales de San José de Ocoa y del país.

Políticamente, los gobiernos locales deben hacer su parte. Actualmente, la acción de esas entidades se queda en los centros urbanos y los esfuerzos en secciones y parajes son tímidos y algunas veces inexistentes. A pesar de que existen planes de desarrollo municipal, más o menos estructuradas, las comunidades rurales no cuentan. Las políticas municipales deben ser integrales.

Urge profundizar los esfuerzos por dotar de energía eléctrica, mejorar los caminos y carreteras, crear policlínicos o unidades de atención primaria y habilitar las escuelas para que formen integralmente a la gente. Es imperativo que se establezcan espacios para la comercialización de productos para evitar el agiotismo de los intermediarios y garantizar mercados para lo que se produce.

¡Estamos a tiempo!

viernes, 6 de enero de 2023

FIESTAS PATRONALES: DE AYER A HOY.

En tiempos lejanos, en un pueblo ultramontano, hospitalario, tranquilo, acogedor, trabajador y solidario se hizo tradición la organización de unas fiestas en honor al patrón impuesto por la tradición católica. En principio, se privilegiaban las actividades sociales, culturales y religiosas propiamente dicha. En el país, las tradiciones pesan mucho.

Las festividades duraban casi dos semanas, del 11 al 21 del primer mes del año. ¿Por qué si las festividades son en honor al patrón, la fecha de conclusión es el día de quien según la tradición cristiana fuera su esposa, la llamada “Virgen María”?, preguntó Inquieto Juanillo al cura Pepe Cruz, quien había sido asistente del padre Escarboro, el sacerdote titular y líder de la parroquia, éste mirándolo fijamente, le responde secamente: son cosas de Dios hijo mío, cosas de Dios.

Juanilo, incrédulo por naturaleza, no quedó conforme con la respuesta, pero evitó insistir dado que tenía referencias de que el curita era malgenioso, mechacorta, arrogante y le gustaba echar boches. Sabía que, ante cualquier cuestionamiento, era tomado por el cura como acciones hostiles propias de herejes molestosos y el reunía parte de esas cualidades.

Inquieto prefirió buscar otras fuentes y ampliar sus preguntas es así como llega a casa de doña Prudencia Devota, que tenía vasta experiencia, ya que fue parte del coro parroquial por muchos años. Doña Devota, al escuchar la pregunta le responde graciosamente, mira en mi tiempo, las cosas eran como eran: todo cerrado y los secretos eran como secretos de confesión. Así se manejan esos asuntos para entonces, además pocos se hacían esa pregunta. No es como ahora que hay internet, redes sociales y todo eso. Hoy la gente pregunta, cuestiona y pone en duda hasta las cosas sagradas, imagínate.

Nosotros participábamos desde el coro parroquial, pero trabajábamos en grupos juveniles de catequesis. Durante las novenas se cantaba, se rezaba y se apoyaba al sacerdote en la lectura de la palabra. ¿Novenas pregunta Juanilo? Sí, se hacían y todavía se hacen. Son misas en la iglesia durante 9 días, alabando al señor. Hay quienes pueden dar más información. Pascualín Ordenado fue por muchos años, el representante de la Parroquia en el Comité de Fiestas Patronales.

¿Había un comité? Claro Juanilo, era el equipo responsable de organizar y coordinar las Patronales. Estaba formado por autoridades locales, representante de organizaciones sociales, clubes culturales y religiosas. Se aprendía mucho, era como una escuelita de liderazgo y las cosas salían bien. La Iglesia Católica y el Ayuntamiento eran los mayores responsables.

Tras la conversación con doña Prudencia, Juanilo se dirigió a casa del profesor Pascualín como ella le había sugerido. Cuando llegó, encontró a Pascualín tuzando un gallo de pelea, algo que sorprendió al Inquieto y se preguntó para sí ¿un hombre de fe bregando con gallos?, él sabía que ese animal estaba siendo preparado para la jugada tradicional del 20 y 21. Sin reponerse y medio atolondrado, saludó y se presentó.

De inmediato, expresó el propósito de su visita: he venido enviado por doña Devota para conversar con usted sobre las Fiestas Patronales que se celebran cada año en nuestro pueblo. Hay gente que dice que son las mejores del país ¿Qué le parece profesor? Mire estimado, ya las fiestas patronales no son ni la sombra de lo que fueron, esto es un desorden que nadie entiende.

Fíjese, en nuestra época las actividades religiosas eran prioridades, la gente bajaba en peregrinación desde los campos. Venían a pies, descalzos algunas veces y hasta de rodillas a pagar promesas a la Virgen María por algún favor concedido. Venían cantando salves y otros cánticos. Eran acciones de fe, incluso traían moldes de cera y otros productos como ofrendas. La gente creía en eso, pero hoy, ya no es así. Esa peregrinación concluye con la procesión de la Virgen María, recorriendo las calles en hombro de los Caballeros de San José.

Le cuento Juanilo, que durante los días de las fiestas la iglesia católica se mantenía llena, gente de todos los estratos sociales, iba allí a rezar o a escuchar misa. Se realizaban hasta tres misas por noche. El padre Escarboro, que fue el sacerdote que más tiempo duró el pueblo, era recio, honesto y trabajador. Con él no se jugaba, pero poco a poco, las fiestas fueron perdiendo esencia, y vea cómo anda esto.

Fíjese, el Comité de Fiestas Patronales, formado por gente honorable y comprometido con la salud mental y espiritual del pueblo vigilaba que las cosas fueran bien y se le respetaba. Cuando se estaba en novena, la música y los ruidos era mínimos. Quienes osaban desafiarlo se las veía con Escarboro, que tenía los juegos pesados. Hoy las escasas actividades sociales y culturales que se realizan son solapadas por la chercha callejera.

Las fiestas patronales tenían una corte, que era escogida entre jóvenes sobresaliente de los centros educativos. El rey y la reina escogida participaban en todas las actividades. ¿Una corte con reyes y reinas, dice Juanilo como en tiempos de la Colonia Española?  Sí estimado, responde el profesor Pascualín. Aun hoy se mantiene esa práctica, el Comité de Reinado, que es el responsable de organizar la escogencia de la corte y organizar los desfiles.

Mira, aunque yo tenía que ver con casi todo dentro del comité, siempre ponía énfasis, en las actividades culturales. En todo el pueblo se organizaban actividades, especialmente en los salones de ayuntamientos, centros comunales, escuelas clubes culturales y asociaciones. Créame, era una fiesta de la cultura y la fe donde se reunía todo el pueblo.

Oye bien, dice el profesor Pascualín, en mi tiempo, aquí los días de fiestas patronales, eran cosa seria, muy seria. Se organizaban actividades e intercambios deportivos de diversos géneros. Desde lidias de gallos hasta torneos de ajedrez pasado por los juegos en equipo como beisbol, softbol, volibol y basquetbol.

Las charlas, conferencias, seminarios abarcaban temas diversos. El objetivo era poner a la gente en contacto con su realidad, evaluar el presente y proyectar el futuro. Expositores de diversas áreas compartían su experiencia. Expertos locales e invitados de otras demarcaciones hacían gala de sus saberes. Orientar e informar se convertía en prioridad. El civismo y el compromiso brillaba por lo alto.

Empresarios artísticos, artistas, centros de diversión, casas licoreras y tabacaleras sacaban grandes beneficios, pero todo a su tiempo. Hoy las cosas se han invertido. Pesa más, el libertinaje que las que las actividades religiosas y culturales. Es lamentable decir eso, pero es así. Porque todo se puede hacer Juanilo, dice Pascualín, pero ahora se abusa y todo el mundo lo ve.

Además, la gente disfrutaba mucho las presentaciones de orquestas y grupos artísticos; así como con las coloridas corridas de cintas, los maratones de atletismo y el palo encebado. Gran atracción eran los juegos y entretenimientos como los llamados caballitos, especialmente para los más pequeños. “Bajar o subir para los días” era una tradición. Las familias ahorraban y se preparaban para la ocasión. Era una fiesta divertida donde la gente estrenaba ropa. 

La gente que vivía fuera del pueblo venía en caravana y los que no tenían vehículos, abarrotando las guaguas del transporte público. Para dueños, choferes y cobradores era una zafra. Muchos dueños de tiendas y comerciantes instalaban carpas en el entorno al parque donde vendían de todo, es lo que predomina hoy. Se organizaban bazares y ferias en el parque, además de las tarimas para presentaciones artísticas.

Mira Juanilo, yo recuerdo que se organizaban ferias artesanales y agropecuarias donde se exponían productos diversos, desde miel de abeja, hortalizas, muebles, artesanías, entre otros. Eso se hace, pero ya no es igual. El ruido de las ruidosas Disco Light pone a la gente loca. Y de los artistas que suben a tarima es cosa de loco ¿Quién entiende lo toca y canta esta gente? Es un sinsentido, lo único que se oye es el griterío de la gente eufórica.

Te estoy contado cosas Juanilo, de cuando éramos un pequeño municipio y con escaso desarrollo, hoy que somos una gran provincia y las cosas debieran ser mejor, pero luego del fallecimiento del padre Escarboro, esto es un vulgar alboroto, un desorden, un bullicio ensordecedor, y parece que a nadie le duele. Yo, a mi edad, prefiero quedarme en la casa. Así evito hacer mala sangre, porque los valores se han perdido.

Inquieto Juanilo, escuchaba atentamente el relato tanto de doña Prudencia como del profesor Pascualín, quienes, por su edad, podían describir y testimoniar con su experiencia. Claro, él no entendía muchas de las explicaciones, dada su juventud, pero lo que oía, no se parecía en nada en lo que veía.

La música de ayer no es lo que se escucha hoy. La llamada música urbana como el dembow, reguetón, entre otros ritmos se imponen a la música de contenido social, el merengue, la balada y el bolero. Las letras de los primeros son pura perversidad, reitera el profesor. La juventud tiene otros intereses y el compromiso social queda relegado a segundo plano. La sociedad líquida y la cultura light se expresan en grado superlativo.

En las calles del pueblo se veía a gente arremolinada, multitudes delirantes, música estridente, venta a granel de bebidas alcohólicas, borrachos por doquier y peleas recurrentes. Las que se describen como las mejores fiestas, tendrán muchas cosas buenas, pero gente sensata piensa que hay que reorientar lo que se hace, porque la francachela se ha impuesto y eso no debe ser.

Gente como el profesor Pascualín Rosario y Prudencia Inmaculada Devota añoran aquellos tiempos, pero, reconozco que los tiempos han cambiado y los intereses de la gente también. Lo que no ha cambiado es la necesidad de la gente de buscar espacios de socialización y encuentro para compartir su fe, sus saberes y sus preocupaciones. Las fiestas patronales eran espacio para reencontrarse con familiares, amigos y allegados.

Escuchar relatos de gente que ha vivido otras épocas y compararla con lo que se ve hoy en fiestas patronales, es un tortuoso viaje a un pasado imaginario pasado, que reta al presente y desafía el futuro. Devolver la importancia a esas celebraciones socioreligiosas no es cuestión de María y José, es un asunto de las autoridades que las organizan, auspician y promueven.

Inquieto Juanilo quedará con más preguntas que respuestas, Pepe seguirá rumiando en el pasaje místico de las celebraciones y Pascualín, junto a doña Prudencia hurgan en el pasado para entender el convulso presente. Que las patronales sean en honor a un hombre y terminen rindiendo culto a una mujer es un asunto difícil de explicar y un misterio difícil de resolver.

Al concluir esta conversación con doña Devota y el profesor Pascualín, dice Juanilo, queda la sensación de los tiempos pasados eran mejores, pero recuerda que las cosas han cambiado y los intereses de la gente también. Hoy se puede decir que “mi pueblo ya no es mi pueblo es una ciudad cualquiera”. Es provincia ecoturística y las fiestas patronales pueden ser diferentes, pero son fiestas patronales y atraen a multitudes.

EL GATO VIGÍA.

En una zona montañosa donde solo había una enramada grande, sin paredes; ubicado en la falda de la copiosa montaña, entre vegetación espesa y grandes árboles. Un grupo de inquietos excursionistas escogieron el lugar para pasar una noche inolvidable. El rancho utilizado ocasionalmente por cazadores, por suerte, ese día estaba solo.

Ese espacio, único en el área, fue aprovechado por unos excursionistas para montar su campamento de descanso, luego de larga caminata por caminos serpenteante y angostos bordeando la montaña. Prepararon espacio dentro y fuera del rancho para instalar carpas y pasar allí una noche disfrutando de la tranquilidad de la noche, el brillo de las estrellas y el aire puro del lugar.

Luego de acondicionar el lugar, respetando el entorno, proceden a colocar las tiendas en circulo, rodeando la vetusta choza como forma de amortiguar la brisa. Al centro armaron el fogón para preparar alimentos, hacer té, colar café, hervir agua y calentarse. El escenario estaba listo para pasar una noche de aventura.

El trajín del viaje invitaba al descanso, pero el estómago pedía alimentos calientes. Legalio, el coordinador de la expedición dispuso habilitar un fogón, reunir víveres y buscar agua para preparar una suculenta cena. Yautía, cepa de apio, ñame, papas, batatas y algunos plátanos maduros fueron pelados y echado a hervir.

Tantos víveres en la olla, parecía un sancocho, solo faltaba carnes y sazones. El equipo encargado de preparar la cena escogió sardinas para acompañar los víveres. Todo un manjar en medio de la imponente montaña.

Cenaron entre chistes y relatos de vivencias en escenarios semejantes. Se pasó balance al día que concluía y se planificó la jornada siguiente. Algunos cantaron, otros hicieron décimas y no pocos sacaron su parte poética.

Cansados; hombres y mujeres, los excursionistas cayeron rendidos en brazos de Morfeo. Tan profundamente dormían que no se percataron que en la zona había animales, especialmente perros salvajes, conejos y cerdos cimarrones que atraídos por el olor a comida y amparada en la tranquilidad de la noche podían acercarse.

Bien entrada la madrugada, cuando los excursionistas dormían profundamente aparece una manada de perros salvajes en busca de alimentos. Merodeaban el entorno y al hacerlo, gruñían amenazante. Era el preludio de un ataque inminente.

De pronto, y como de la nada, surge un gigante gato barcino que pernoctaba en la choza. Asustado por el ruido y olor de la jauría, pero dispuesto a defender su territorio, crispó los pelos de lomo, alzó la cola lo más que pudo y se levantó, para simular mayor tamaño.

El perro líder en la manada se acercó amenazante y el gato incognito saltó por los aires y cayó sobre unos trastos que había dejado al aire. Ollas, jarros y calderos combinaron con ladridos y gruñidos. Ante el escándalo, se despertaron exaltados todos los excursionistas.

Confundidos y soñolientos, encienden sus linternas e inician la búsqueda del origen del sonido. Al no encontrar nada, dado que los animales se retiraron tras escuchar las voces de hombres y mujeres. Las mujeres, acampaban en la búsqueda, pero no lograr ver nada.

Cansados de buscar en la oscuridad de la madrugada, con el canto lejano de los gallos, deciden reorganizar los trastos antes de volver a sus camas. Estaban convencidos de que forasteros habían intentado robar sus pertenencias, nunca pensaron que canes y un felino podían generar tanto alboroto.

El gato, que se había protegido sobre una vieja rinconera para evitar ser agredido por los perros salvaje, bajó sigilosamente y se acercó al calor que desprendían las brazas y tizones de la fogata moribunda.

Para evitar nuevas sorpresas, los excursionistas montaron guardia; uno por cada dos horas y avivaron las llamas del fuego soplando con un trozo de cartón. No aparecieron los perros, el gato vigía volvió a su rinconera y se dispuso a dormir. Tenía toda la noche despierto, con los nervios alterado porque percibía el olor de los perros que se acercaban.

El tiempo pasó, la noche fue muriendo y el día empezó a nacer. El gato, tan pronto como se hizo claro salió de las rocas cercanas a la hoguera, y volvió a su zona de confort en la vieja rinconera. Desde allí podía ver los movimientos de los excursionistas, que ya en pie, se disponían a preparar café y chocolate con jengibre para el desayuno.

Unos calentaron algunos víveres que habían sobrado de la noche anterior, otros prefirieron tomar chocolate con pan. Concluido el desayuno, se dispusieron a partir. La meta era llegar al pico más alto de la Isla, donde la temperatura desciende a cero grados.

Antes de abandonar el lugar, el responsable de la excursión, jefes de los 30 excursionistas, ordenó apagar el fuego y enterrar las brasas. Allí quedó el gato, la enramada y las cáscaras perdidos en medio de la nada. Tras las vivencias de la primera noche en la montaña, los excursionistas, tendrán otra noche para otra divertida aventura.