martes, 20 de agosto de 2019

REFLEXIONES SOBRE POLÍTICA E IDEOLOGÍA DE GÉNERO.


"Todas las personas nacen libres e iguales 
ante la ley, reciben la misma protección y trato de las instituciones, autoridades y demás personas y gozan de los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación por razones de género, color, edad, discapacidad, nacionalidad, vínculos familiares, lengua, religión, 
opinión política o filosófica, condición social o personal". (Ver Art. 39 Constitución RD-2015)

La opinión pública de República Dominicana está inmersa en un importante debate en torno a una orden departamental del Ministerio de Educación, MINERD, donde dispuso trabajar para diseñar una política de género que sirva de base a las acciones que faciliten el abordaje de temas de educación ciudadana vinculadas a la equidad y la igualdad de derecho entre hombres y mujeres.

La Orden Departamental No. 33-2019 del Ministerio de Educación está fundamentada en los lineamientos de la Estrategia Nacional de Desarrollo, El Pacto Educativos y compromisos internacionales como los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Esos dispositivos mandan al Estado a trabajar para diseñar políticas que contribuyan a superar prejuicios y resolver problemas concretos que afectan el desarrollo integral de las personas.

Las instituciones públicas estatales tienen el mandato constitucional de implementar acciones para erradicar cualquier forma de discriminación y garantizar la equidad e igualdad de derecho. Es ahí donde entran las líneas de políticas asociadas a género. No es un tema nuevo ni fácil. MINERD asumen la parte que corresponde, pero este es un tema de Estado que involucra a todas las instituciones que lo conforman.

La manipulación y la polarización del tema divide a la sociedad entre los que defienden el concepto de política de género y los que alegan que la disposición se proponía incluir en el currículo educativo acciones orientadas a promover valores que atentan contra la unidad de la familia tradicional. Pocos se detienen en el análisis de los conceptos fundamentales del debate: política pública e ideología de género.

Aclarar y caracterizar los conceptos pudiera ayudar a establecer las diferencias entre uno y otro, partiendo del significado de cada uno. El instrumental teórico y metodológico de las ciencias política aporta la definición básica de cada uno. Tanto la ideología como las políticas públicas están dentro del objeto de estudio de las Ciencias Política y desde ahí se puede proponer definiciones para cada caso, sumado a los que ya existen.

¿Qué es una Política Pública y qué características tiene?

Las Políticas Públicas son las propuestas de intervenciones y acciones puntuales pautadas por los gobiernos para suplir necesidades, promover el desarrollo integrar o visibilizar resultados. Se concretan en programas, proyectos, iniciativas o acciones diseñadas y ejecutadas por el Estado para suplir servicios públicos y apuntalar el desarrollo en un área determinada. Las políticas públicas son claramente diferenciables de los programas, los proyectos y las iniciativas que las conforman, ya que tienen vocación de continuidad y porque son políticas de Estado, no acciones de gobierno.

Una política es el todo, un programa, un proyecto o una iniciativa son componentes. Son mecanismos asociados a los sistemas de planificación e inversión públicas de los Estados, con referente normativo claramente definido. Para el caso dominicano, la Constitución de la República y la Estrategia Nacional de Desarrollo establecen las líneas de políticas que debe diseñar el Estado para garantizar sus funciones básicas. De ahí se pasa a las normativas ministeriales y sus complementos. Con esos mandatos se procede diseñar, socializar e implantar las políticas públicas en cada área.

Así tendríamos, una política cultural, una política agropecuaria, política de salud, una política educativa, una política de transporte y seguridad vial, una política medioambiental, una política exterior, una política migratoria, una política de seguridad ciudadana, políticas de protección civil, políticas de ordenamiento territorial y desarrollo local, políticas de seguridad y defensa nacional, políticas de juventud, políticas de género, entre otras.

Todas estas políticas tienen diversas líneas o ejes que conforman un conjunto de acciones articuladas que de forma y sustento a la Estrategia Nacional de Desarrollo o sus Planes Equivalentes.  De ellas se desprenden las acciones y estrategias para abordar las cuestiones claves para convivencia y enfrentar los requerimientos de la gente. Los sistemas políticos tiene que dar respuestas a los problemas de la sociedad y las políticas públicas son la forma ideal para organizar y articular esas acciones.

Como las políticas públicas son acciones macros, articuladas e integrales que se traducen en programas, proyectos e iniciativas que dan contexto, vías y direccionamiento a los gobiernos para desarrollar sus programas. Muchas veces se confunde un programa o un proyecto, y hasta una iniciativa con una política pública. Caracterizar a cada uno, partiendo del umbral temporal, los propósitos y los objetivos de cada uno ayuda a superar el bache. La teoría es abundante sobre este asunto, especialmente la vinculada a la planificación estratégica y la gestión de proyectos.

Con las explicaciones anteriores, se puede analizar el concepto medular de este tema denominado Política de Género. Definido el concepto genérico de políticas públicas, se puede apreciar que siendo acciones e intervenciones estatales de macropolíticas; la política de género sería una especie de micropolítica o línea de política inserta en una política general, para el caso que nos ocupa, la política educativa.

Visto así, la política de género sería un enfoque conceptual concreto para las acciones transversalizadas que permearían la malla curricular para garantizar la igualdad de derechos entre los seres humanos, aprovechando el contexto educativo para cultivar valores y principios entre el educando que le permitan insertarse en la sociedad y gestionarla apropiadamente. No se puede confundir con lo que se ha denominado ideología de género, cuestión que será explicada posteriormente en esta reflexión.

Política de género no es ideología de Género.

Planteada la primera cuestión, es de rigor pasar a la descripción, definición y caracterización de la ideología. Lo aquí planteado, obedece a reflexiones propias y no pretenden agotar el amplio y complejo sustento filosófico del concepto en cuestión. Es, ante todo, un intento por colocar en perspectivas una cuestión que tiene siglos de estudios y análisis para establecer la relación con lo que muchos han definido como ideología de género.

Una política de género estará definida como conjunto de programas, proyectos e iniciativas tendentes a establecer el marco generar para desarrollar acciones orientadas a potencial los valores de equidad e igualdad de derecho entre los seres humanos. Contemplaría entre otras cosas, temas vinculados a la educación sexual, la resignificación de la familia como estructura básica de socialización y el aprovechamiento de la escuela como espacio de producción de conocimientos y desarrollo de capacidades ciudadanas que fortalezcan la cultura cívica potenciando la tolerancia, respeto, solidaridad, cooperación, honestidad, el decoro y humildad.

Esas acciones deben interrelacionarse con otras líneas de políticas para concretar los objetivos que la fundamentan, dependiendo de las estrategias definidas en la política para abordar un problema específico. Sí se tratará de establecer una estrategia para orientar a la juventud sobre la prevención de embarazos tempranos, prevención de enfermedades de transmisión sexual, contrarrestar el consumo de drogas, embarazos en adolescencia, discriminación por sexo, raza, ideología o creencia; violencia intrafamiliar, o la deserción escolar se debe involucrar a los ministerios correspondientes para que incluyan en sus planes las acciones planteadas para cada caso.

Como se puede apreciar, una cantidad considerable de proyectos, programas e iniciativas pueden encontrar cobijo en una política de género bien diseñada y gestionada. De ahí la importancia de aclarar los conceptos. Establecer la diferenciación lingüística, caracterizando, describiendo y definiendo apropiadamente las categorías en cuestión, para elaborar un relato objetivo sobre las tendencias y perspectivas de cada una ayuda a establecer los límites.

Política de género es un esfuerzo por consolidar en un solo cuerpo teórico, una cantidad considerable de acciones que deben realizar los Estados para garantizar los derechos fundamentales referidos a la equidad y la igualdad de derechos sociales y humanos. El Estado dominicano está compelido por definición a ir ajustando sus políticas al contexto democráticos y de derechos y eso se debe reflejar en políticas coherentes, incluyentes y articuladas en cada uno de los niveles de gobierno. No puede ser un enunciado vacío o un debate coyuntural, permeado por prejuicios ideológicos, dogmas religiosos o intereses de grupos ajenos a la misión del Estado.

¿Cómo se define Ideología y cuáles son los fundamentos que la sustentan?

Para la Real Academia de la Lengua Española la idolología es “Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, Etc.”

Partiendo de este concepto básico, se puede definir lo que es o sería “ideología de género” para ubicar en su contexto los atributos que la diferencian o la diferenciarían de lo que puede ser una “política de género”. A priori se puede apreciar, por la raíz conceptual que son categorías diferentes sociopolíticas y tienen connotaciones lingüísticas claramente diferenciable. Pareciera que hay sectores que operan bajo la lógica de “ignorancia inducida” y eso dificulta la interlocución requerida para habilitar espacios de diálogos productivos.

Confundir política de género con ideología de género solo sirve para retorcer, distorsionar y manipular ambas categorías. La ideología está presente en toda acción humana, incluida las políticas públicas. Toda política está orientada por una visión, con propósitos y objetivos claramente definidos. Los principios ideológicos definen el perfil de la persona y condiciona su accionar en la sociedad.

Hay que avanzar en el diseño de políticas que tomen en cuenta las opiniones de todos los entes involucrados. Es de rigor recordar, que todos los actores que inciden o deben incidir en una política de género están movidos por valores, mitos, principios y dogmas que son expresiones de tendencias ideológicas; unas permeadas por la religión otras permeadas por la política. Cambiar la cultura autoritaria, paternalista, machista o feminista exige la participación y compromiso de todos los actores. Articular en una política de genero esas acciones

De la interacción en diálogo franco, abierto y plural pueden salir propuestas para abordar de forma integral cuestiones tan necesarias como el diseño de una política de género que recoja las acciones que ayuden a superar la cultura de violencia que afecta a la familia, las instituciones y la sociedad en general.

Aunque hay enfoques que asocian la ideología de género a la promoción de valores que promueven e incentivan la diversidad sexual, el concepto engloba una serie de variables que deben ser analizadas y ponderada a la luz de la razón y en contextos específicos. Evidentemente que entender la cuestión implica, superar prejuicios, tabúes, mitos, creencias y valores que han sido impuestos por quienes operan los instrumentos de control social y los aparatos de difusión cultural.

La ideología es la fuerza que caracteriza, da sentido propio y dirección al pensamiento a los individuos que conforman los colectivos humanos. Es parte integral de la cultura que diferencia a una civilización de otra. Muchas veces se reduce o se vincula exclusivamente a la política, pero todas las formas de interrelación humana están marcadas con un sello ideológico. Las civilizaciones y las culturas que las conforman producen expresiones ideológicas para encuadran los sistemas de valores, creencias, mitos y dogmas que las diferencian.

Puede afirmarse que una persona “sin ideología” es como un ave sin ala. La ideología direcciona, orienta, condiciona e incentiva la acción humana en cualquier área. Demonizar o marginar la ideología es un absurdo por los sistemas de pensamiento tienen por bases las ideas y éstas, al concretarse conformas las ideologías como producto de la interacción cultural. Así lo demuestra la evolución de las civilizaciones cuyas huellas son evidentes tanto en el campo ideológico como en el campo religioso. Negar uno u otro no tiene sentido porque ambas categorías aportan los atributos que distinguen una civilización de otra.

Luchas y debates han matizado las discusiones entorno a la inclusión de la educación sexual en las escuelas o por la liberalización del aborto en circunstancias específicas. Sectores vinculados al feminismo defienden el derecho de la mujer a decidir ante una situación de embarazo no deseado, pero sectores religiosos y conservadores se oponen radicalmente a tal propósito. Unos y otros merecen respeto y deben asumir la responsabilidad que corresponda en cada coyuntura. Es ahí donde entra el Estado para establecer las políticas pactadas e institucionalizadas que den respuestas y soluciones a problemáticas complejas.

Que la agenda nacional coincida con los lineamientos establecidos por organismos internacional es una muestra de la pertinencia de las cuestiones vinculadas a las políticas de género. Se debe evitar que un árbol impida ver el bosque. Tanto los grupos de interés como los grupos de presión deben participar junto a las instituciones estatales para diseñar políticas incluyentes y eficientes. Los problemas están ahí y los conflictos que generan también. Buscar soluciones conjuntas es el desafío que deben afrontar los hacedores de políticas públicas y las entidades responsables de implementarlas.

La educación sexual es un tema fundamental en las familias, en los centros de enseñanzas y en todas las instituciones que acogen a personas. Algo tan propio y esencial no puede ser ignorado o supeditado a juegos de intereses, a prejuicios ideológicos o dogmas religiosos. Es necesario buscar formas que ayuden a la gente a comunicarse mejor con el entorno, a conocer el funcionamiento de su cuerpo para poder tomar acciones preventivas acertadas.

El ser humano es un ente biológico, anatómica, fisiológica, cultural, y emocionalmente complejo. Encontrar formas de desarrollar capacidades que le permitan desarrollar su potencial, implica entre otras cosas, cuidar la salud reproductiva y las instituciones sociales. De ahí la importancia de ampliar los debates sobre políticas, ideología, religión y de todos los aspectos que afectan o condicionan la conducta humana.

Los debates debieran producir resultados que viabilicen salidas a los conflictos asociados a cada cuestión. Eso sigue siendo una aspiración porque el atrincheramiento de los grupos enfrentados no permite la gestión adecuada de los puntos divergentes. Los gobiernos y el liderazgo nacional deben encontrar formas para avanzar en el diseño e implantación de políticas públicas coherentes con los postulados constitucionales y las expectativas de una sociedad en constante cambio.

Cerrar el debate o supeditarlo a los intereses de grupos particulares no es la mejor opción, más bien, es la peor opción. Lo correcto es crear espacios de diálogo para aclarar los conceptos y definir las acciones partiendo de la necesidad de establecer políticas claramente definidas para superar la violencia machista y feminista; cuestiones vinculadas a los derechos reproductivo, la violencia intrafamiliar y cualquier otra forma de violencia o tendencia negadora de derechos. Son cuestiones que invitan a una reflexión dada la urgencia conque debe abordarse los asuntos referidos a la equidad de genero y la igualdad de derechos.

¿Por qué hay gente que se empeñan en equiparar o confundir política de género con ideología de género? 

Sabiendo que una política está conformada por programas, proyectos, iniciativas o acciones diseñadas y ejecutadas por el Estado para suplir servicios públicos y apuntalar el desarrollo en un área determinada, queda claro, que el debate no concluye y que se requiere avanzar en la definición de líneas de políticas que ayuden a superar los rezagos que se evidencian. Esos ejes o líneas que dan forma concreta a las acciones e intervenciones propuestas para cumplir con los mandatos legales y los planes de desarrollo deben ser diseñadas con la participación de todos los entes involucrados o que expresen interés en las cuestiones planteadas.

El debate sobre políticas públicas incluyentes es oportuno, pertinente y necesario. Aprovechar la estructura escolar y universitaria para promover temas esenciales que afectan la vida de la gente es un imperativo ético en sociedades que aspiran a desarrollarse en un ambiente de tolerancia, equidad, solidaridad y justicia social. Tanto las políticas como los debates donde se discutan deben ser inclusivos y altamente participativos.

Crear una cultura de diálogo es fundamental. No se puede temer a los procesos de cambio cultural, máxime en sociedades donde las tecnologías de la información y la comunicación facilitan el intercambio de información en tiempo real. Roto el horizonte temporal y superado el monopolio informativo quedan abierta las puertas de acceso a todo tipo de información. Aprovechar ese potencial democratizador de la información para generar corrientes de opinión en temas claves marcará la diferencia en los procesos de cambio cultural.

El Siglo XXI está marcado con el sello transformador de los patrones de comportamiento humano dada la dinámica y el activismo de las redes sociales. Es un cambio de época que exige comprensión, tolerancia y capacidades para defenderse de la manipulación e imposición de agendas ajenas al interés nacional o lesivas a los derechos fundamentales. El reto es grande pero no asumirlo o rehuir solo agravaría los males y distorsiones que hoy padecemos.

Construir una sociedad donde predominen el amor, la tolerancia, el respeto y la comprensión exige que su liderazgo diseñe e implemente las políticas que generen soluciones a problemas puntuales. El sistema educativo es el espacio ideal, después de la familia, para crear un ser humano con las capacidades que le permitan desenvolverse exitosamente en una sociedad, abierta, plural, incluyente y tolerante.

martes, 2 de abril de 2019

MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES: DEL PAPEL A LA PRÁCTICA.

"La urgencia ambiental no declarada que vive el país es coyuntural pero el daño ambiental es difícil de revertir. Cuestión de ciencia, conciencia y responsabilidad; tema de información, educación y orientación. Medio Ambiente debe activar políticas de prevención de depredación".


El impacto demoledor de la acción humana sobre el medioambiente y los recursos naturales pone en riesgo la existencia humana. Eso se ha dicho y lo saben los cientistas y quienes sin serlo, vivieron en medio de ríos caudalosos y arroyos rebozados de agua cristalina. Mares limpios; lagos y lagunas donde bullía la vida.

Hoy solo quedan los relatos de un retrato imaginario de lo que fue una zona donde el agua corría libremente por cañadas, arroyuelos, arroyos y ríos, ya que gente irresponsable que depredan los bosques; así como políticas medioambientales acomodadas a los intereses de los grandes grupos económicos, sumado al aumento creciente de la población dejan una marca evidente que se expresa en montañas peladas,suelos erosionados, ríos arruinados y arroyos seco.

Es un proceso largo que se ha acelerado con la incursión de empresarios agropecuario con poder y dinero. Esos que están por encima de la ley y del bien común. El país paga un alto precio por el desarrollo de proyectos de desarrollo que no tomas en cuenta la sostenible ambiental o la desidia de quienes tienen que aplicar la Ley.

Los ecologistas, comunicadores, comunitarios y líderes sociales conocen el historial de los depredadores del patio y los foráneos pero las autoridades prefieren reaccionar a los cuestionamientos de la sociedad y no se empeña en anticipar políticas preventivas que pongan controles a las acciones irresponsables de grupos o individuos que desarrollan actividades que ponen en riesgo la estabilidad medioambiental. 

El modelo de desarrollo vigente ha tenido un alto impacto en el medioambiente y los recursos naturales. Lo menos que se puede pedir es una revisión de la política de sustituir bosques por aguacates, café o cítricos. La flora y la fauna están heridas y las aguas escasas y contaminadas. Permanecer indiferente ante esta preocupante situación traerá graves problemas a las futuras generaciones.

Los mandatos están previstos en Constitución de la República en sus artículos 14 y 67; junto a lo establecido en la Ley 64-00, la Ley 176-07 y la Ley de Áreas, Protegidas, entre otros. Las normas son necesarias y deben ser aplicadas. De hecho los dispositivos normativos sobre recursos naturales y medioambiente pueden servir para montar una estrategia que armonice el modelo de desarrollo con la sostenibilidad ambiental.

Diseñar políticas basadas en la sostenibilidad ambiental e imponer el cumplimiento de la normativa vigente. Valorar las políticas de gestión de agua y respetar las cuencas de los acuíferos para evitar la aniquilación total de cañadas, arroyos y ríos.

La Constitución de la República Dominicana establece en su artículo 14 que "Son patrimonio de la Nación los recursos naturales no renovables que se encuentren en el territorio y en los espacios marítimos bajo jurisdicción nacional, los recursos genéticos, la biodiversidad y el espectro radioeléctrico". 

Para contrarrestar la embestida empresarial que pone en riesgo la estabilidad y sostenibilidad ambiental debe generarse una coordinación que oriente la acción y pare la depredación. Crear mecanismos y dispositivos institucionales que faciliten la interlocución entre los sectores productivos y los entes reguladores para garantizar que la normativa se cumpla.

El artículo 67 de la Constitución de la República Dominicana plantea claramente los deberes del Estado respecto a la protección del medioambiente y los recursos naturales. Estipula lo siguiente: "Constituyen deberes del Estado prevenir la contaminación, proteger y mantener el medio ambiente en provecho de las presentes y futuras generaciones".

El numeral 5 del referido artículo es concluyente al respecto y señala: "Los poderes públicos prevendrán y controlarán los factores de deterioro ambiental, impondrán las sanciones legales, la responsabilidad objetiva por daños causados al medio ambiente y a los recursos naturales y exigirán su reparación. Asimismo, cooperarán con otras naciones en la protección de los ecosistemas a lo largo de la frontera marítima y terrestre".

Esa estructura de coordinación debe integrarse con autoridades, los propios empresarios, gremios profesionales; así como organizaciones ecológicas y  asociaciones comunitarias. Producir preservando y cuidando la madre tierra es una obligación.

El agua está descrita como patrimonio nacional y así se contempló en el artículo 15.- de la Constitución de la República votada en 2015. "El agua constituye patrimonio nacional estratégico de uso público, inalienable, imprescriptible, inembargable y esencial para la vida. El consumo humano del agua tiene prioridad sobre cualquier otro uso. El Estado promoverá la elaboración e implementación de políticas efectivas para la protección de los recursos hídricos de la Nación".

De igual forma la Ley 64-00 de Medio Ambiente y Recursos Naturales establece los marcos para el diseño de políticas para la gestión responsable de la cuestión y garantizar el futuro de las generaciones que vendrán. Entre otras cosas, manda a crear mecanismo de ordenamiento territorial. Delimita los usos del agua; así como sanciones drásticas para quienes atenten contra la Madre Tierra.

Respecto a los usos del agua y haciendo línea con la Constitución establece lo siguiente: "Todas las aguas del país, sin excepción alguna, son propiedad del Estado y su dominio es inalienable, imprescriptible e inembargable. No existe la propiedad privadas de las aguas ni derechos adquiridos sobre ellas".

Es una cuestión de ciencia, conciencia y responsabilidad pero también es un tema de educación y orientación. La urgencia ambiental es coyuntural pero el daño ambiental es permanente y difícil de revertir. Medio Ambiente debe activar sus políticas de prevención  para evitar la depredación y el uso irresponsable de los recursos naturales.

Como puede apreciarse, en las normativas referidas en esta reflexión y otras que las complementan solo falta pasar del papel a la práctica. Habrá que avanzar en la Ley de Aguas y en la de Ordenamiento Territorial pero el marco normativo existente facilita el diseño de políticas medioambientales y de recursos naturales que garanticen el futuro de las próximas generaciones.

El reto está ahí y la conciencia será la aliada que complemente la normativa para crear los cimientos de una cultura ecológica que sustente el modelo de desarrollo implantado en el país. El cambio implica compromiso y el compromiso debe ser con la vida en todas sus formas. 

La tierra es como se sabe, la casa de todos. Cuidarla es una obligación para las autoridades y un deber para la ciudadanía. Salvemos lo poco que nos queda y honremos el porvenir con acciones a favor del medio ambiente y los recursos naturales.

Como dijo Juan Pablo Duarte: "Trabajemos por y para la patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos." Aun estamos a tiempo para poner frenos al carro de la depredación y avanzar a una sociedad donde la justicia social sea norma y no excepción.

lunes, 25 de marzo de 2019

POLÍTICAS MEDIOAMBIENTALES Y GESTIÓN DEL AGUA.

"Son patrimonio de la Nación los recursos naturales no renovables que se encuentren en el territorio y en los espacios marítimos bajo jurisdicción nacional, los recursos genéticos, la biodiversidad y el espectro radioeléctrico. Constitución de República Dominicana, Art. 14.

La República Dominicana atraviesa por una emergencia ambiental no declarada que se traduce en una aguda escasez de agua agravada por la persistente sequía que afecta al país. La falta de políticas claras y de compromisos concretos sumados a las complicidades políticas impiden la aplicación de las normas que rigen la cuestión medioambiental colocando al país en una situación difícil.

El proceso de Reforma y Modernización del Estado, iniciado en los años 90s del pasado siglo marcó un camino que parecía promisorio cuando se instituyó la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales mediante Ley 64-00, donde quedaron plasmadas las regulaciones y especificaciones que deben regir las políticas medioambientales. Los avances normativos contrastan con el deterioro que se observa.

La Ley General de Medio Ambiente y Recursos Naturales establece, entre otras cosas, los usos del agua, priorizando la satisfacción de las necesidades humanas. Crea las bases para una normativa de ordenamiento territorial que defina la vocación de los suelos y marca una clasificación en: de vocación agrícola, forestal, urbanística y minera.  En 20 años no hay avances en esa materia.

En la Reforma Constitucional votada en 2010 se reforzaron los fundamentos que pueden servir de base a una renovación de las políticas medioambientales y de gestión de los recursos naturales en el país. Específicamente en los artículos 14 al 17 y 62 donde se tratan aspectos puntuales de las líneas de acción.

"El agua constituye patrimonio nacional estratégico de uso público, inalienable, imprescriptible, inembargable y esencial para la vida. El consumo humano del agua tiene prioridad sobre cualquier otro uso. El Estado promoverá la elaboración e implementación de políticas efectivas para la protección de los recursos hídricos de la Nación". Constitución de la República, Art. 15.

La Ley 1-12 que instituye la Estrategia Nacional de Desarrollo prioriza el tema medioambiental y de gestión de agua. La cuestión es que esas acciones no salen de los papeles porque quienes están llamados a implementar esas normativas se ven acosados por el clientelismo y la corrupción. Las urgencias son urgencias pero las políticas dan sentido de continuidad y permanencia.

Otras normativas especifican y complementan la necesidad de ordenar la gestión de los recursos naturales y elaborar políticas que garanticen el uso responsable de los recursos naturales para fundamentar el desarrollo sostenible. Políticas amigables que hagan del respeto a la Madre Tierra una cultura y de la preservación un deber.

A ese arsenal normativo se une la que rige las áreas protegidas en el país. Como se puede apreciar, la normativa es abundante y lo que se impone es probar su eficiencia y complementar con una Ley de Aguas que ponga un pare al acelerado proceso de privatización de los acuíferos.

El deterioro de las cuencas hidrográficas y la degradación de los ríos; así como las diversas formas de contaminación ambiental es un proceso largo que se ha acelerado con la incursión de empresarios agropecuarios con poder y dinero. Esos que se consideran por encima de las normativas y que no valoran ni siquiera las grandes inversiones que realizan en zonas de clara vocación forestal o productoras de agua. Es ahí donde debe entrar el Estado para garantizar la protección y cumplir con el mandato constitucional previsto en el artículo 67.

Lo que se debe revisar es la política de sustituir bosque por aguacates, café o cítrico. La flora y la fauna están heridas y las aguas en estado grave. Valorar las políticas de gestión de agua y respetar las cuencas de los acuíferos para evitar la aniquilación total de cañadas, arroyos y ríos.

Para contrarrestar la embestida empresarial debe generarse una coordinación que oriente la acción y pare la depredación. Esa estructura de coordinación debe integrarse con autoridades, los propios empresarios, gremios profesionales; así como organizaciones y comunitarias. Producir preservando y cuidando la madre tierra es una obligación.

Es una cuestión de ciencia, conciencia y responsabilidad pero también es un tema de información, educación y orientación. El país es parte de una región sometida a un acelerado proceso de desertificación como parte de las acciones irresponsable de los gestores de un modelo económico que privilegia el interés individual por encima de los intereses colectivos.

La urgencia ambiental es coyuntural pero el daño ambiental es permanente y difícil de revertir. Medio Ambiente debe activar su política de prevención  para evitar la depredación y el uso irresponsable de los recursos naturales.

Los desafíos para garantizar una gestión eficiente de los recursos naturales y la protección adecuada del medioambiente son grandes y requieren un abordaje integral y con la participación de la gente. No es ni puede ser tarea exclusiva de las autoridades pero sí es su obligación aplicar las normativas para prevenir la contaminación de los suelos, la deforestación, la caza indiscriminada y depredación de los ríos.

Los ciclos de lluvias varían y con ellos llegan las sequías que año tras año afectan a gran parte del territorio nacional generando pérdidas significativas en la agropecuaria y perturbaciones a la población. El agua que es un derecho fundamental, se ha convertido en una mercancía y eso complejiza el asunto. La sequía agudiza la crisis de agua pero el problema es multicausal y requiere acciones coordinadas e integrales.

Es tiempo de retomar la agenda ecológica desde una perspectiva ideológica que resignifique lo público y haga conciencia del valor estratégico de los recursos naturales. Las políticas neoliberales olvidan la sostenibilidad de los proyectos de desarrollo y ponen énfasis en las ganancias individuales. Redefinir el horizonte medioambiental implica reinventar las instancias organizativas para impulsar agendas realistas de defensa de los recursos naturales.
Propuestas:

En definitiva se requiere establecer políticas preventivas y de gestión a ser implementada en el territorio nacional priorizando la orientación y la educación de la gente.

Sancionar drásticamente a quienes propicien, permitan o ejecuten atentados contra el medioambiente y los recursos naturales; así como para quienes entorpezcan la aplicación de la ley, aprovechando el poder económico o influencias políticas.

Controlar la emisión de permisos y concesiones para extraer materiales y otros agregados dado el alto impacto que tienen en la corteza terrestre las actividades mineras.

Exigir a las empresas de extracción minera que establezcan política que garanticen la superación de los pasivos ambientales y minimicen el impacto de la minería. El empresariado debe ser parte de las soluciones, ya que son beneficiarios directos de las riquezas nacionales.

Reforzar las jornadas de reforestación incorporando a los estudiantes, especialmente aquellos que tienen que cumplir labor social. Son prácticas que pueden servir para apuntalar los programas oficiales o empresariales.

Crear comités ambientales escolares en todo el país para forjar una masa crítica consciente de sus responsabilidades frente al entorno y generar capacidades propositivas que ayuden definir políticas coherentes con las necesidades de las comunidades.

Evaluar el impacto de las políticas ambientales aplicado en el país en los últimos 20 años, partiendo de la normativa vigente y los convenios internacionales para establecer un inventario realista y útil.

Habilitar mesas de seguimiento a la implantación de las políticas medioambientales donde participen autoridades, organizaciones sociales, medios de comunicación y organismos responsables de velar por el cumplimiento de las normas.

Diseñar campañas de orientación, información y comunicación que sirvan de base a los programas de prevención que se impulsan desde los entes rectores. Orientar, informar y educar es clave para generar compromisos y empoderar a los actores.

Crear mecanismo de coordinación interinstitucional que evalúan las políticas de sustitución de bosques para plantar aguacates, cítricos, café  otros productos de alto impacto al medioambiente.

Retomar el proceso de discusión sobre Ley de Ordenamiento Territorial iniciado a finales del Siglo XX hasta lograr una normativa que ponga orden al desorden territorial que vive el país.

Establecer políticas claras de gestión de los acuíferos aplicando rigurosamente el marco normativo, evitando la privatización e imponiendo las prioridades establecida por la Constitución de la República y la Ley de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

Implementar programas de educación ambiental tal y como establecen los marcos normativos en todos los niveles de la educación para ir empoderando a las generaciones futuras sobre el impacto de la acción humana sobre los recursos naturales y el medioambiente.

Impulsar campañas de orientación y educación sobre uso responsable de fertilizantes y agroquímicos para evitar la contaminación de las aguas, la degradación del suelo y contaminación del aire.

Apoyar a las organizaciones ecológicas para incrementar sus capacidades operativas en su accionar de prevención y orientación de la población. Se pueden generar líneas de investigación que apuntales las políticas de prevención generando información relevante sobre los tópicos medioambientales.

Masificar las campañas de orientación sobre el impacto del cambio climático y promover acciones para mitigar sus efectos. A grandes males, grandes remedios. Para un problema mundial que impacta lo nacional hacer conciencia es prioritario.

Orientar a la gente para que enfrente la política de la obsolescencia programada y empiecen a aplicar las 3-R: reducir, reutilizar y reciclar. El consumismo genera un impacto que debe ser contrarrestado con orientación y educación.

Incentivar en las organizaciones empresariales la creación de equipos que puedan impulsar acciones concretas y coordinadas de responsabilidad social empresarial, canalizando los apoyos a las áreas vinculadas a la protección del medioambiente y los recursos naturales.

Es tiempo de accionar y de reflexionar sobre el impacto de la acción humana sobre el medioambiente y los recursos naturales. El futuro exige que preservemos en el presente. No hacerlo es una irracionalidad que pone en riesgo la paz social y la vida sobre el planeta.

lunes, 11 de marzo de 2019

COHABITACIÓN IDEOLÓGICA, AUTORECONOCIMIENTO Y TOLERANCIA: BASES PARA EL PACTO POLÍTICO.


"Para entender el complejo y exigente mundo en que vivimos será necesario reescribir la historia desde, con y para nosotros; sin olvidar a los otros. Los relatos que leemos contienen el germen de la manipulación que alimenta la alienación y la ignorancia". FDC/2019

El Siglo XXI es un siglo de oportunidades de cambios y transformaciones que ponen a prueba las capacidades de la gente y los adelantos científicos. Hay tendencias sobre el curso que sigue la humanidad y cómo las formas de pensamiento pueden marcar diferencias. Es un siglo en el que todos los postulados dados por válidos son puestos a prueba. El relato histórico permite encaminar reflexiones sobre los retos, los desafíos y perspectivas de la humanidad.

Repensar los fundamentos del pensamiento para buscar en sus diversas formas, las ideas que los sustentan, obliga entre otras cosas, a desaprender y reaprender para aprender a pensar críticamente. Someter a juicio a nuestros patrones ideológicos sin perder de vista los condicionamientos culturales que intervienen en la formación del mismo. Pensar y reflexionar sobre esas cuestiones pasan por los filtros de los dogmas, costumbres, creencias y prejuicios para dar paso al conocimiento científico.

Los principios de la ilustración conocidos a través del movimiento enciclopedista y expuesto por las corrientes humanistas, que poniendo énfasis en la razón abrieron caminos hacia nuevas formas de abordar asuntos, que hasta entonces, estaban permeadas por la religión. Superada lo que se conoce en la historia como la Edad Media y la sociedad estamental instituida hasta entonces, llegaron los vientos de libertad de pensamiento.

Un hito importante es la Revolución Francesa en 1789, donde se rompió la estructura de dominación del Antiguo Régimen. El mundo se planteó un triángulo de valores compuesto por las aristas igualdad, fraternidad y libertad. Esos valores impactaron directamente en América y El Caribe sirviendo de base a la Revolución Haitiana que dio paso a la abolición de la esclavitud y a la Independencia de Haití en 1804. A partir de entonces, las potencias hicieron del Caribe lo que el Prof. Juan Bosch denominó “La Frontera del Caribe Imperial”. Las potencias europeas se disputaban El Caribe en guerras y escaramuzas. Estados Unidos estableció la conocida y manida Doctrina Monroe.

Desde el Congreso Anfitriónico de Panamá, celebrado en 1826, donde Simón Bolívar estableció la ruta para establecer un proyecto de unidad latinoamericanista que permitiera el desarrollo y la independencia de los nacientes Estados, la presión imperialista y las pretensiones expansionistas no cesaron. Bolívar apostó a la unidad como forma de enfrentar al monstruo. Sentenció Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad.”

Tras el surgimiento y refinamiento de patrones políticos ideológicos encuadrados en las diversas corrientes que se conocen hoy, especialmente aquellas, vinculadas al capitalismo y a las corrientes socialistas de vocación comunistas marcaron la senda del discurrir histórico. Tensas discusiones caracterizan la evolución del pensamiento político y las ideologías. No es una ruta corta, es un largo camino que se torna infinito.

Quienes desde las Ciencias Sociales han dejado testimonios documentados de los principales hechos que han marcado el curso de la historia contemporánea muestran cómo en cada acción y hecho se advierten líneas de abordaje marcados por esos encuadramientos ideológicos. No importa si se trata de una guerra de religiones, de conquistas o defensivas; así como conflictos geopolíticos, tensiones raciales o persecución política.

Abordar esos encuadramientos ideológicos en el mundo actual exige, cuando menos una revisión exhaustiva del discurrir histórico del Siglo XX, especialmente las tensiones entre los polos socialistas y capitalistas acentuados a partir del pensamiento marxista. El socialismo se convirtió en un motor que propulsó el desarrollo de nuevas formas de pensamiento poniendo énfasis en la gente y sus necesidades.

Tras la producción intelectual de Carlos Marx, Federico Engel, Vladimir Lenin y León Trotsky, entre otros, el pensamiento político y social adquiere formas específicas que retan los patrones ideológicos conocidos hasta entonces. Se establecen los fundamentos del Materialismo Histórico como método para el análisis de los fenómenos sociales, económicos y políticos de la humanidad. Nuevos enfoques y variadas tendencias matizan los debates y marcan la pauta discursiva en todas las áreas del saber.

Poco a poco se van redefiniendo los centros de poder y las potencias emergentes imponen al mundo sus patrones ideológicos. Las relaciones centro-periferia se basan en la conformación de bloques ideológicos. Concluida la Gran Guerra de 1914, donde explota el orden westfaliano con la imposición del Tratado de Versalles en 1919, dando inicio un tenso proceso de contradicciones matizado por la carga impuesta potencias vencidas.

Aceptado malamente, el tratado de Versalles implicó una serie de cambios geopolíticos. Al desaparecer los imperios tradicionales y surgir los Estados Nacionales se diversifican las tendencias ideológicas y se agudizan las contradicciones de clase. La Revolución Rusa rivaliza con los modelos capitalistas que encabeza Estados Unidos. La disputa por áreas de influencias y la hegemonía ideológica se extiende por el mundo entero y marca la pauta de la dinámica política, militar, cultural y económica.

Las visiones colonialistas, el expansionismo y las pretensiones imperialistas, derrotados en el Siglo XIX emergen con fuerza y colocan al mundo frente a males que parecían superados como la esclavitud y las guerras de religiones. En América Latina las Guerras Hispanoamericanas y los procesos de independencia abren paso a la lucha por la defensa de la soberanía y la autoderteminación. Salir de Europa para enfrentar la bestialidad del imperialismo yanqui, que basándose en sus doctrinas del Destino Manifiesto y Monroe se hace imperativo e impone su lógica.

Durante el período entre guerras (1918-1939), surgen variantes en cada una de las matrices ideológicas predominantes que evolucionan y adquieren importancia que les conduce al control del poder político en varios países. Cabe mencionar en este renglón los casos del nacionalsocialismo en Alemania, el fascismo en Italia y el falangismo en España. Estas variantes agudizaron las contradicciones entre las matrices principales y generaron las condiciones para el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1945. Las atrocidades debilitan pero no erradica los sustratos de esas tendencias ideológicas que de vez en cuando asoman y amenazan.

Las tensiones ideológicas y religiosas entre Oriente y Occidente se acentúan en el período de la Guerra Fría y el pensamiento político y social se enrosca en torno a la defensa de los derechos fundamentales. La adopción de la Declaración de los Derechos Humanos en 1948 refuerza las aspiraciones de justicia, libertad y equidad. En América y El Caribe surgen movimientos de corte socialista que empiezan a remover los cimientos del colonialismo ideológico que primó en la región.

El liberalismo empieza a redefinir sus postulados para adaptarse en el empobrecido continente. Pensadores como José Martí, Eugenio María de Hostos, José Enrique Rodó, Domingo Faustino Sarmiento, Alejo Carpentier, José Núñez de Cáceres, Juan Pablo Duarte, Julio Cortázar, Robles Toledano, Pedro Enríquez Ureña, Américo Lugo, entre otros, sacan a relucir el potencial transformador del pensamiento latinoamericano dando forma a movimientos de liberación nacional que recorren casi dos siglos. Sus ideas moldean las tendencias ideológicas vinculando al positivismo, el arielismo y el liberalismo como corrientes emergentes como el socialismo y el comunismo.

Concluida la Segunda Guerra Mundial, inicia el período conocido como Guerra Fría, caracterizado por tensiones y roces entre los polos conformados por Estados Unidos, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas; y el bloque conocido con los No Alineados, encabezados por la República Popular China. Ese largo y tenso período se extendió hasta 1989 cuando se produce la “caída del Muro de Berlin”. Un nuevo orden empieza a conformarse y el mundo es testigo de grandes convulsiones provocadas por el desequilibrio en el balance de poder.

Estados Unidos, quien se abroga el derecho de servir de policía del mundo, entra en una vorágine unilateralista para imponer sus valores y el modelo capitalista al resto del mundo. El mundo unipolar, que en términos formales, tenía como centro a USA, se ve afectado por sus pretensiones imperiales. Las respuestas del resto del mundo se fundamentan en el rechazo a las doctrinas que defiende Estados Unidos y a sus políticas agresivas e intervencionistas.

Desgastado y endeudado, Estados Unidos intenta controlar el mundo pero la resistencia de los centros emergentes y la búsqueda de nuevas formas de encuadramiento ideológico empiezan a zanjar surcos en la menguada y corrompida estructura imperial. Asumiendo y defendiendo la Doctrina del Destino Manifiesto, USA acelera los procesos de conformación de bloques alternativo.

Con sus presiones y pretensiones el liderazgo de Estados Unidos empieza de erosionarse. Sus tanques de pensamiento y estratega, encabezados por Henry Kissinger y Zbigniew Brzezinski maniobran para estabilizar un orden mundial favorable y controlado por Estados Unidos. Establecer sistemas de alianzas con potencias emergentes o crear mecanismos diplomáticos que perturban el predominio de los acuerdos Bretton Woods, especialmente el uso del dólar estadounidense como instrumento de control de la economía mundial.

Esa “unipolararidad” de Estados Unidos es asediada constantemente por el desarrollo de otros centros de poder. El ascenso de China y el renacer de la Federación Rusa marcan las pautas y obligan a repensar una serie de cuestiones que van desde los temas vinculados a la carrera armamentistas hasta el rompimiento del diques que contenían el debate ideológico.

Surgen tendencias ideológicas y se debilitan otras. La socialdemocracia europea y los Estados de Bienestar entran en crisis y las clases hegemónicas entran en pánico. Las crisis económicas se suceden unas tras otras y los teóricos no encuentran fórmulas para recomponer los modeles. La corrupción va de la mano con las crisis y las demandas de transparencia se acentúan.

La Unión Europea, reforzada tras la Segunda Guerra Mundial por Estados Unidos como forma de eliminar la competencia, controlar el continente e imponer su hegemonía; primeros con el Plan Marshall y luego a través de la Organización del Tratado el Atlántico Norte, OTAN padece las consecuencias de su dependencia. Tony Blair saca la cabeza desde Inglaterra y habla de Tercera Vía, Era una forma de buscar un horizonte ideológico para enrumbar la barca de la Vieja Europa.

La Unión de República Socialistas Soviéticas responde con el Plan Molotov como alternativa para enfrentar el Plan Marshall y el Pacto de Varsovia para contrarrestar el avance de la OTAN. Bajo ese esquema transcurre la Guerra Fría. Los resultados de esa tensa calma, donde los enfrentamientos indirectos y la participación de las potencias en conflictos en sus áreas de influencias generaron guerras como la de Vietnam, Corea, Afganistán, Abril de 1965 en República Dominicana; así como las guerrillas que sembraron el mundo de muertes y heridos. Las revoluciones cubanas y sandinistas son referentes en América.

Connotados teóricos de Europa plantean revisiones a los modelos ideológicos y sistemas políticos. Geovani Sartori, Alain Touraine y Tony Jund plantean fórmulas de evitar el colapso: uno desde el ámbito socialistas, otros desde el ámbito liberal. Jund habla de la crisis de la socialdemocracia tenía reparos a pesar de “que algo va mal”. Título de una de sus célebres obras. Sartori apuesta al adecentamiento de la democracia. Tourainne plantea una ruta alternativa hacia la democracia socialista como forma de responder a los desafíos que plantea el exigente mundo multipolar.

La Cuarta Teorías Política elaborada por el filósofo ruso Alexandre Duguin entra al escenario y presiona desde la retaguardia. El despertar del oso coloca en serios aprietos a la decadente Europa y al desvencijado modelo imperialista USA. El mundo se hace policéntrico y las tensiones se agudizan. Estados Unidos refuerzas sus alianzas y renueva la OTAN, ampliando su presencia militar en el mundo. Cientos de bases militares en todo el mundo como forma de imponer su hegemonía y obtener fuentes de recursos que le permitan sostener ventajas comparativas.

El socialismo con peculiaridades chinas y de vocación marca se abre paso por el mundo especialmente por Asia. El portentoso modelo chino genera una dinámica productiva que saca a cientos de millones de personas de la pobreza. El mundo empieza a mirar a China y China empieza su periplo expansionista de forma inteligente y colaborativa. Los resultados son altamente favorables tanto para los chinos como para el resto del mundo.

América Latina y Oriente Medio son impactados por la tendencia ideológica que se gestan tanto en Europa, Asia como Estados Unidos. Se producen lo que Samuel Huntington ha calificado como “Choques de Civilizaciones” y el mundo ve cómo la violencia se apodera de Oriente Medio mientras que América surgen gobiernos de corte progresistas y revolucionarios. USA y sus socios se disputan los espacios con China y Rusia. Tensan las cuerdas hasta el límite y retoman la carrera armamentista y la disputa por las áreas de influencias.

Así, de salto en salto, llegamos al momento en el que nos encontramos actualmente. Un mundo complejo y exigente. Un mundo donde la violencia política, la corrupción, el calentamiento global, el déficit ético, la crisis de la democracia, el armamentismo, el narcotráfico, el crecimiento de la población, la exclusión social y las tensiones proimperialistas ponen en riesgo la existencia misma de la humanidad. Responder a esos retos y desafíos imponen una reflexión profunda sobre los patrones ideológicos que sustentan el pensamiento político y social.

El mundo cuenta con la experiencia acumulada y las lecciones de la historia para avanzar en la construcción de una sociedad donde la justicia social sea norma, no excepción. Superar los rezagos del desarrollo y modernización política exigen mayores niveles de comprensión de la política, la democracia y las relaciones de poder. Para lograr esa alta misión se requiere la superación del analfabetismo político y ampliar la participación política.

Ese es parte del cóctel que transformará la cultura política y cualificará la democracia. Se complementa con la ciudadanización de la política, cohabitación ideológica, autoreconocimento, el respeto mutuo, la tolerancia y la paz, así como la defensa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos son bases para los pacto políticos que deben regir a las sociedades. El pensamiento único no tiene cabida en el Siglo XXI, en un mundo multipolar o policéntrico.

Ahí están las lecciones de la historia y las cicatrices de los conflictos que marcaron el Siglo XX. Un siglo de guerras, dictaduras, genocidios, terrorismo de Estado, intervenciones, colonialismo, pobreza, exclusión y corrupción. Un siglo de avances culturales y adelantos científicos. Esa es la cantera a la que hay que volver para extraer de ella el material requerido para echar la zapata de la nueva institucionalidad democrática.Donde prime la paz, el respeto, la tolerancia, la equidad, la ética, el diálogo, la diplomacia y la justicia social.

El Siglo XXI es de oportunidades para el desarrollo de la inteligencia artificial, las energías renovables, la física cuántica, la acrobática, la ingeniería genética,la ampliación de la revolución de internet. La primera revolución industrial generó un incremento en la productividad que facilitó la creación de sistemas políticos que nos trajeron hasta aquí. Hoy en la cuarta revolución industrial el escenario exige cambios en las formas de pensar y gestionar los procesos de cambios.