martes, 26 de enero de 2010

¡QUE LA PATRIA HONRE A HÉROES EN SU DÍA!

"Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio; hoy hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la patria". Juan Pablo Duarte.



En el país se ha impuesto la Ley 139-07 que cambia la celebración de días feriados, incluidos aquellos que coinciden con la celebración de algunas fechas patria. Esta medida afecta considerablemente el impacto emocional de las conmemoraciones e incide negativamente en el comportamiento cívico de la ciudadanía.

Hoy se habla del preocupante déficit de civismo que afecta a la sociedad dominicana, especialmente a su juventud. A esta falla se le atribuyen mucho de los malos comportamientos que hoy nos perturban. Superar esas debilidades debe ser uno de los retos fundamentales de la familia, la escuela, el Estado y las instituciones políticas y sociales. Es necesario por tanto devolverle a las celebraciones patrias su valor, su brillo y su esplendor.

Los pueblos construyen su historia a fuerza de desvelos y sacrificios de la gente que en los momentos cruciales asumen la responsabilidad de colocar los intereses de la patria por encimas de las apetencias personales. Esos hombres y mujeres visionarios, abnegados, y comprometidos, son los que iluminan las sendas del porvenir. Su memoria debe ser respetada, emulada, reverenciada y socializada.

Asumir el respeto a los símbolos patrios, a los héroes nacionales, a las manifestaciones culturales, a la naturaleza, a los derechos humanos en sentido general es parte fundamental del culto civil en mejor sentido rouseneano. El ginebrino Jean Jacque Rouseau defendió siempre la idea de inculcar, lo que él denominó religión civil en la ciudadanía. Es evidente que la sociedad del Siglo XXI requiere reforzar la cultura cívica. Resaltar y celebrar las fechas patrias, cuando corresponde, contribuyen con ese noble propósito.

Aunque la Ley 139-97 respeta la fecha de proclamación de Independencia Nacional y la Restauración de la República, afecta fechas como el natalicio de los Padres de la Patria, el Día de la Constitución el 6 de noviembre de 1844, entre otros. Respeta sin embargo, la mayoría de las fechas de origen religioso, algo legítimo pero se debe respetar por igual la autenticidad de las celebraciones cívico-patrióticas.

Esta normativa no tiene razón de ser. No influye en el aumento de la productividad ni elimina los famosos “puentes”. La práctica demuestra que se crea una gran distracción, tanto en el día que se celebra como en la fecha real de la conmemoración. En términos práctico se celebran 2 días, especialmente cuando la fecha cae en días laborable. Esto tiene un impacto negativo en la sociedad por lo que muchos sectores ligados al mundo académico e intelectual, han reclamado la derogación de la normativa y el respeto a las celebraciones patrias.

El patriotismo como sentimiento sano por los valores y símbolo patrios se alimenta con el ejemplo de los héroes y heroínas que dedicaron sus vidas a la constitución de una cultura cívica comprometida en la defensa de la dominicanidad. Honrar, honra; y honrar los símbolos patrios es un deber de quisqueyanos y quisqueyanas.
Vivir sin Patria es lo mismo que vivir sin honor, sentenció el patricio Juan Pablo Duarte. Más elocuente no podía ser dado su alto grado de compromiso cabeza de los padres fundadores de la República Dominicana ¿Por qué trastocar la fecha de celebración de su natalicio? Enmendar ese error es una necesidad. Colocar en su justo lugar a los héroes nacionales, es por tanto, un acto de legítima justicia.

Recordar y reivindicar su memoria es una obligación de gobernantes y gobernados que pasa por el respeto a las fechas en que se fundamenta el patriotismo dominicano, así como cualquier conmemoración que permita el afianzamiento de la cultura cívica.
Fabián Díaz Casado.26 de enero de 2010

PAISES DEL ALBA-TCP DEFINEN ESTRATEGIA DE SOLIDARIDAD CON HAITÍ

Por la importancia que representa para el desarrollo de estrategias efectivas de solidaridad con Haití hemos tomado el documento de compromiso de los países del ALBA para mitigar la desgracia que padece el vecino país.

Para la República Dominicana este esfuerzo de los hermanos bolivarianos representa un gran apoyo. Hemos asumido, como país, un gran compromiso con Haití. Se requieren grandes esfuerzos y una cantidad enorme de recursos de todo tipo para afrontar la reconstrucción de la nación hermana.
Bienvenida sea la solidaridad interernacional bolivariana. A continuación el documento del ALBA tomado de TELESUR.

Reunión Extraordinaria del Consejo Político de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América - Tratado de Comercio de los Pueblos.

Los países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América - Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) reunidos de forma extraordinaria en la ciudad de Caracas, República Bolivariana de Venezuela, preocupados por la grave situación que atraviesa la hermana nación caribeña de la República de Haití.

Los países del ALBA - TCP manifestaron su solidaridad con el hermano pueblo y gobierno de Haití y nuevamente expresaron sus más profundas condolencias por la perdida de vidas humanas como consecuencia del terremoto del pasado martes 12 de enero de 2010.

Resaltaron que los esfuerzos para la reconstrucción de Haití deberán tener al pueblo y al gobierno de ese país como principales protagonistas, respetando los principios de soberanía e integridad territorial, así como el más amplio, equitativo, participativo y transparente trabajo conjunto de la comunidad internacional en la reconstrucción de Haití.

Destacaron el papel central de coordinación, armonización y control de la gestión que corresponde a la Organización de las Naciones Unidas en el esfuerzo internacional de cooperación para enfrentar la situación de emergencia en Haití y contribuir a la reconstrucción y al fomento del desarrollo de esa nación hermana.

Expresaron su preocupación por la excesiva presencia de fuerzas militares extranjeras en Haití, sin motivos que lo justifiquen y sin precisión sobre su autoridad, propósitos, competencias y tiempo de permanencia, lo que amenaza con complicar más las condiciones en el terreno y la materialización de la cooperación internacional.

Aprobaron el proyecto integral de ayuda de emergencia, rehabilitación y reconstrucción de Haití, en la esfera de la salud que aglutine los esfuerzos de los países del ALBA - TCP y aproveche la experiencia acumulada de cooperación con ese país y las condiciones ya creadas en el terreno. Este proyecto contemplará el aseguramiento desde el punto de vista de logística, infraestructura, transporte, soporte técnico y abastecimiento.

Decidieron enviar una representación de alto nivel del ALBA - TCP a sostener un encuentro con el Presidente René Preval para trasladar la voluntad de cooperación de los países de la Alianza y proponer el Proyecto Integral de cooperación, dentro del cual, la esfera de la Salud será el elemento central.

Ratificaron la disposición del ALBA - TCP de cooperar con otros países y agrupaciones de países que estén en condiciones de prestar ayuda, siempre con el fin de aliviar la situación del pueblo haitiano y contribuir con sus requerimientos de desarrollo.

Instruyeron al Banco del ALBA para la creación del Fondo Humanitario del ALBA-TCP para Haití el cual será constituido a partir de los aportes de los países miembros de la Alianza.

Retomaron los planes de apoyo a la generación de energía eléctrica, garantizando todo el suministro de combustible necesario a las plantas de Cabo haitiano, Gonaives y Carrefour, así como mantener el apoyo energético a través de PETROCARIBE.

Convocaron a desplegar un plan de atención prioritaria a los niños y niñas, que combine la rehabilitación de la infraestructura educativa haitiana y programas de apoyo alimentario, dotación escolar, formación de maestros.

Acordaron el suministro de alimentos para paliar la crisis generada por el colapso de las redes de producción y distribución de alimentos originada por el terremoto así como reactivar y fortalecer los planes de producción de alimentos que se venían ejecutando en el marco de la iniciativa Alba Alimentos.

Consideraron una posible amnistía que regularice el estatus migratorio de los ciudadanos haitianos residentes en los países del ALBA-TCP.

Convocaron a especialistas de cada uno de nuestros países, para que formulen sus recomendaciones sobre el abordaje de un plan de reconstrucción acorde con las capacidades reales de los países del ALBA y con las necesidades más sentidas en el terreno, un plan de demolición y reconstrucción.

Acordaron aprovechar la capacidad logística de la empresa petrolera CITGO en los Estados Unidos, para la adquisición y traslado hacia Haití de los insumos, materiales y equipos especializados necesarios para los planes de reconstrucción, en vista del colapso de los puertos haitianos y de la cercanía geográfica de las bases operativas de esta subsidiaria de PDVSA.

En la ciudad de Caracas, República Bolivariana de Venezuela a los 25 días del mes de Enero de 2010.


http://www.telesurtv.net/noticias/secciones/nota/65806-NN/alba-asume-acciones-para-reconstruccion-de-haiti-y-expresa-preocupacion-por-presencia-militar-estadounidense/

viernes, 15 de enero de 2010

ETICA PERIODISTA Y DIGNIDAD HUMANA.

"Mi libertad se termina donde empieza la de los demás". Jean Paul Sartre

He visto con mucha preocupación como la presentación sensacionalista de imágenes que muestran la gran tragedia haitiana en los medios de comunicación. Considero que debemos pensar en los efectos emocionales que causan estas imágenes en la cantidad de nacionales que tenemos en nuestro territorio.

El Código de Etica del Periodista Dominicano establece en su artículo 11 que el periodista defenderá la dignidad humana, la convivencia social y los valores esenciales de las comunidades. Los medios y los periodistas se deben a la gente. Están sujetas a normativas legales y morales que no deben ser transgredidas bajo ninguna cirncunstancia. La dignidad de la persona humana entra en este grupo.

Sabemos que el trabajo periodístico no siempre respeta la dignidad de las personas pero hay que hacer un esfuerzo. Respetar el dolor de nuestros vecinos es una forma de ayudar. El trabajo de los medios debe orientarse a promover la solidaridad. Reanimar e impulsar esfuerzos para hacer que la población supere paulatinamente el trauma del Terremoto.

Las imágenes que llegan hasta nuestros hogares son deprimentes y no encajan dentro del ejercicio ético de la comunicación. Podemos describir, narrar y televisar pero sin caer en "crónica roja". Hagamos gala de respeto y la solidaridad como siempre, pero paremos esta mala práctica.

El experto en Bioética, Dr. Miguel Suazo refiere que hay que reivindicar la dignidad humana no solo en Haití y no solo en catástrofes sino también cuando vemos por televisión cuando los llevan en un motor, en una camioneta, arrastrados por el asfalto “porque ya no sienten”. Es un tema a incluir en nuestra educación, sobre todo médica, en nuestras escuelas de medicina, hospitales, en la sociedad.

En ese mismo orden el destacado periodista colombiano Javier Darío Restrepo al responder a una pregunta sobre el asunto en su Consultorio Etico reponde que "si es para causar sensación o satisfacer la curiosidad morbosa del público e incrementar circulación o sintonía, es obvio que estamos ante una conducta contraria al deber ser ético". Sólo se deben publicar las imágenes que agregan valor al material informativos, sin ofender a los receptores.

No sólo sufren con este "bombardeo" los familiares, amigos y relacionados sino también la niñez que observa escenas extremadamente fuertes de muerte, dolor y desesperación. Volquemos nuestros esfuerzos al apoyo de la solidaridad sin agravar la dramática situación del pueblo haitiano. Honrar, honra.

Fabián Díaz Casado
15 de enero del 2010.

miércoles, 13 de enero de 2010

PERFIL DEL CANDIDATO.

"Los partidos, agrupaciones y movimientos políticos tienen la obligación de postular candidatos y candidatas que reúnan los requisitos mínimos de decoro, honestidad y compromiso. Deben brillar con luz propia como el Sol saliente". FDC/2019.

Las organizaciones políticas y los partidos son el medio constitucional para renovar los mandos político-administrativos en el país. Este relevo se efectúa a través de los procesos electorales que se realizan periódicamente bajo la sombrilla de la democracia representativa.

Dada la importancia de las instituciones políticas en el desarrollo y afianzamiento de la democracia representativa es necesario establecer unos perfiles para quienes aspiren hacer uso del derecho constitucional de ser elegido. Se impone definir los aspectos esenciales para optar a cualquier de los cargos instituidos por la normativa electoral y la Constitución de la República.

Hay serios cuestionamientos a la clase política y a la forma de selección por parte de los partidos políticos de los representantes de la ciudadanía para desempeñar cargos de diputados y senadores. Las críticas se han generalizado y abarcan a los regidores, síndicos, así como sus suplentes.

Las acusaciones giran en torno al origen del cargo que en algunos casos obedecen a acciones de simple compra y venta entre el aspirante y el partido u organización política que le postula. En esas transacciones no se toman en cuenta las cualidades morales, el comportamiento cívico o la vocación de servicios del aspirante. Muchos espacios han sido copados por potentados económicos y famosos, sin mérito, trabajo político o compromiso socio-político.

La posición económica o la fama no son suficientes para optar por un cargo electivo. Quienes aspiren a dirigir asumen un compromiso con los electores que depositan en él su confianza para que les represente. Deben ser personas con un alto sentido del deber, gran sensibilidad social, solvencia moral probada, tolerante, humilde y pluralista.

Esto ha generado un aislamiento de los líderes sociales y comunales y profesionales independientes, que califican la actividad política como denigrante. Esta peligrosa tendencia deja el camino abierto a quienes afirman que la política no es para gente seria cuando realmente es todo lo contrario.

A esto se le agrega la incapacidad de la Junta Central Electoral para inhabilitar a quienes hayan incurrido en actos reñidos con la moral. Es preocupante la complicidad de las autoridades políticas en la asignación de candidaturas a personeros que buscan proteger intereses objetables.

El tema adquiere relevancia a propósito de las frecuentes denuncias de que la delincuencia y el crimen organizado han estado detrás de candidaturas e incluso que delincuentes o sus testaferros se han colado y han salido electos. De ser así, estamos ante una seria amenaza que corroe las bases del sistema político, democracia representativa, los partidos políticos y las instituciones sociales en sentido general.

Esta preocupante situación advierte el deterioro de los mecanismos de control interno de los partidos políticos, la falta de sanción social y moral, así como la incapacidad de la Junta Central Electoral para descalificar a quienes no reúnen los requisitos para postularse. Como es posible que lo que debe ser un condenado a pena máxima se convierta en una autoridad legitimada por el voto popular.

Hay que pedir la ampliación de las exigencias y requisitos para ser miembro de un partido y más aún para quienes aspiren a postularse a cargos electivos. Hay que ampliar el catalogo definido en la Carta Magna para evitar que la actividad política se convierta en el escudo para proteger a delincuentes en perjuicio de quienes asumen la política y los partidos como el medio ideal para servirle a la sociedad.

Por eso es tan importante sancionar las prácticas de clientelismo político para evitar que haciendo uso del poder económico y burlándose de de la pobreza de la gente se impongan candidatos cuyas andanzas no se correspondan con los principios de convivencia social civilizada.

El clientelismo tiene que ser tipificado como delito electoral y sancionado con la degradación cívica, el impedimento de postularse en dos períodos, así como una multa de 13 salarios mínimos. Comprar cargos, conciencias y lealtades son actos de perversión política que envilecen a quienes los practican, denigran la condición humana, pervierten la institucionalidad y corrompen cultura política.

Corresponde a los partidos políticos hacer una selección transparente para impedir a toda costa que los delincuentes obtengan nominaciones a cargos electivos. Es la Junta Central Electoral el organismo responsable de fiscalizar a los aspirantes, depurarlos e invalidar las postulaciones sucias.

Finalmente, está en las manos del votante negarle rotundamente el voto a los partidos o personas que pretendan colocarse al servicio de la delincuencia y el crimen organizado.

martes, 12 de enero de 2010

PERSPECTIVAS DE LA SOCIEDAD DEL SIGLO XXI.

“El Siglo XXI estará dirigido por los hijos del Siglo XX y no se puede dirigir en el Siglo XXI con el mismo patrón del Siglo XX. Eso arruinaría las posibilidades de avanzar en la construcción de una sociedad política-económica-social y culturalmente superior. Una sociedad justa, progresista, pluralista y solidaria.” FDC.

El siglo XXI ya está en marcha, movido por la Nanotecnología, Biotecnología y la Física Cuántica. Las aspiraciones de los pueblos se ensanchan y los pechos de la juventud se hinchan con el afán de superación. Los logros científicos y las tendencias científicas plantean grandes desafíos a las presentes generaciones. Aplicar esos adelantos en el mundo político para construir una mejor sociedad se convierte en una primerísima necesidad.

Reconquistar políticamente la ciudadanía, poniendo especial atención en la juventud y la adolescencia ha sido siempre una de las aspiraciones de los pueblos. Elevar la cultura cívica, alfabetizar políticamente a la gente, fortalecer los principios y los valores éticos son tareas impostergables en la construcción de la ciudadanía del presente. Es sabido que nadie se le puede obligar que cumpla con lo que no le hemos enseñado.

Son los jóvenes quienes disponen de mayores potencialidades para aprovechar e incorporar favorablemente los adelantos científico-técnicos de la sociedad la información y del conocimiento que caracterizan el mundo moderno y postmoderno. Aprovechar esas ventajas implica un compromiso constante con la política y la cultura cívica. Se necesitan buenos dirigentes para avanzar en este complejo mundo. No se puede prescindir de las instituciones políticas, del Estado y del gobierno.

Una década ha transcurrido del presente siglo y los horizontes permanecen inciertos para quienes aspiran a construir una sociedad fundamentada en la justicia social. Aprovechando los adelantos teológicos y las fuerzas transformadoras de la juventud dominicana se pueden superar las brechas, que en materia de pobreza y exclusión agobian a la sociedad dominicana.

La alta meta soñada por millones de mujeres y hombres que desde muy desde la adolescencia han encarado con determinación colérica, las complejas adversidades del agreste entorno político-social-económico y cultural que les ha impuesto, donde ha sido siempre manipulada, ignorada y reprimida se han impuesto y sobresalen. Retan con inusitado coraje el pesimismo y las desesperanzas. Se lanzan con bizarro arrojo tras la conquista de sus sueños, regando muchas veces, con su propia sangre, el tortuoso camino hacia el éxito.

Las fuerzas juveniles y los que piensan como jóvenes saben y ha de venir de atrás con pasos firmes y decididos, perseverantes para sobreponerse a las lacras heredadas. Blandiendo con orgullosamente la divisa del honor y el decoro se impondrá a las dificultades presentes y a las amenazas futuras. Así trascurrió el siglo XX, lleno de enseñanzas, de sueños interrumpidos, de hazañas heroicas inconclusas, de utopías postergadas.

Como bien dejó establecido el destacado humanista ginebrino J. Jacobo Rousseau, en su inmortal obra del Contrato Social: “Renunciar a la libertad es renunciar a la calidad de hombre, a los derechos de la Humanidad, incluso a sus deberes. No hay recompensa posible para aquel que renuncia a todo. Tal renuncia es incompatible con la naturaleza del hombre; y quitar toda la libertad a la voluntad es quitar toda la moralidad a las acciones”. Así es sin más. La lucha es el camino del progreso y la justicia social es la divisa que le guíe.

En necesario aclarar la negra nube de la desesperanza que arropa a la mente de la juventud en su búsqueda afanosa de referentes éticos que se correspondan con sus altas expectativas de progreso individual y justicia social. Se requiere de una clara visión estratégica, combinada con la eficiencia táctica de las acciones. Esa debiera ser la meta suprema de quienes aspiran a transformar la sociedad.

La experiencia muestra todo lo contrario, la vida juvenil se mueve como un barco a la deriva. Sin rumbo fijo y con el timón averiado. Los remos de la entereza y de la fuerza de voluntad no son suficientes para cubrir el vasto espacio entre el desarrollo individual y el estancamiento colectivo. Se requieren acciones contundentes que trancen las líneas que se enrumben por las sendas de la justicia, la equidad y la inclusión.

La sociedad dominicana reclama de sus hijos el sacrificio y la entrega para avanzar hacia un punto mínimamente decente en la escala de valores del buen vivir. El país reconoce la importancia y la vitalidad de los más jóvenes para acometer la utópica tarea de la transformación positiva. Se apuesta a ellos pero no se invierte adecuadamente en los sectores estratégicos.

¿Cómo lograr avances significativos o el progreso anhelado cuando no se piensa en las necesidades de los grupos que sirven de fundamentos y soporte en los procesos de cambio positivo? En la juventud, en los adolescentes y en la niñez reside el insumo de la transformación social. Obviarlos, excluirlos y marginarlos al momento de diseñar las estrategias políticas de desarrollo es someter al mundo a la dolorosa tortura del estancamiento. Construir con su fuerza indómita y tenacidad la sociedad revolucionaria y progresista del Siglo XXI.

Caminar sin caminos y hacer camino al andar, como dijo Antonio Machado. Esa ha sido la estrategia escogida por quienes prefieren morir de pie a vivir eternamente arrodillado ante la injusticia mundana que imponen los sectores de poder. Abonar esa semilla es el gran deber de los continuadores de las largas luchas inconclusas por la emancipación integral del pueblo dominicano.

Vilipendiado, pisoteado, oprimido y maltratado, el pueblo dominicano ha mantenido vivo el ideal de justicia social, paz y progreso. Los jóvenes han estado siempre presentes. La lucha no concluye, es continua y el cambio es constante. Dijo José Martí que mientras hay hombres sin decoro, hay otros que llevan es sí el decoro de muchos hombres. En esos hombres va la dignidad humana, va un pueblo entero.

No hay noche que no amanezca ni plazo que no se cumpla. Acompañado de merengue, bachata, bolero, o salsa caminan los dominicanos hacia la meta de la realización personal y colectiva que les permitan lograr sus sueños de libertad, justicia y equidad. Afinar la puntería y ampliar horizontes. Abrir brechas en la manigua social y cerrar filas con la inquieta juventud permitirá entrar con éxito a la historia.

Hasta hoy ha costado mucho pero ha llegado el momento de dar el paso. La sociedad dominicana se sacudirá cual volcán en erupción y hará saltar en mil pedazos la pérfida indiferencia, que acompaña el pesimismo enfermizo que caracteriza la convivencia de los dominicanos. Estos vicios impiden el desarrollo de la capacidad crítico-propositiva. Recordad a Betol Brech que hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores; pero los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.

Armados de ese instrumental teórico y motivado por sus altas aspiraciones los sectores juveniles lograrán afianzarse en una cultura política que sirva de soporte al hombre nuevo. Hay una realidad adversa que desafía las habilidades de mujeres y hombres que sólo será revertida favorablemente cuando entronicemos en la conciencia colectiva la cultura cívica que sirva barrera a la impunidad y como soporte a las relaciones entre gobernantes y gobernados.

Ya lo dijo el patricio Juan Pablo Duarte: "Mientras no se escarmienten a los traidores como se debe, los buenos y verdaderos dominicanos serán siempre víctimas de sus maquinaciones". Así de drástico habrá que ser a la hora de pedir cuentas a quienes han pervertido las prácticas políticas, y la sociedad, convirtiendo la ciencia del poder en un mercado de compra y venta. La juventud construye con sus actos la historia. Los ejemplos de heroicidad y osadía juvenil sobran.

Construir la sociedad del Siglo XXI requerirá esfuerzos titánicos para superar los dogmas pesimistas del siglo pasado que impidieron la coronación de los procesos de transformación social, iniciado por las masas juveniles. Construir una nueva sociedad es tarea de todos los sectores que conforman la sociedad pero la responsabilidad mayor es de la juventud.

De la inteligencia que demuestre para dirigirse depende el éxito de la sociedad. En la República Dominicana hay multiplicar el paso dado los evidentes retrasos en el desarrollo político que se observan en la juventud, así como el acentuado déficit de ciudadanía que padece el pueblo dominicano. No hay noche que no amanezca ni plazo que no se cumpla. La luz de la inteligencia y razón combinada con las energías juveniles hará saltar en mil pedazos estos sistemas injustos, excluyentes y corruptos.

DEFICIENCIAS DEL SISTEMA POLÍTICO ELECTORAL DOMINICANO.

“La ignorancia genera confianza más frecuentemente que el conocimiento. Son los que saben poco, y no los que saben más, quienes afirman tan positivamente que este o aquel problema nunca será resuelto por la ciencia.” C. Darwin

El sistema político-electoral dominicano constituye un verdadero dolor de cabeza para quienes apuestan por la construcción de una democracia justa, duradera e inclusiva, legitimada por los usos y costumbres de la gente que deben ser el fundamento de toda legislación que rige el funcionamiento armónico de la sociedad.

Para tener una idea mas o menos clara de los tropiezos que ha impedido el desarrollo del Sistema Político-Electoral en la República Dominicano es necesario tomar en cuenta las características de la práctica política en el país, sobre todo aquellas relacionadas con la cultura política y el analfabetismo político mostrado por la mayoría de los actores que conforma dicho Sistema.

El problema tiene como telón de fondo las debilidades del ordenamiento jurídico, partiendo de la Constitución de la República y pasando por las leyes adjetivas hasta llegar a los pilares mismos del sistema democrático. Hay que democratizar a la Junta Central Electoral y promover una ciudadanización de la política para tener más y mejor democracia.

Hay que mirar con cierto grado de preocupación el debilitado proceso de ciudadanización y despolitización del pueblo dominicano, ya que el mismo explica en cierto modo mucha de las falencias presentes en el sistema institucional del país porque es de su seno de donde provienen los sujetos que luego conforma los partidos políticos y el cuerpo administrativo del Estado.

Así las cosas y aunque parezca contradictorio hay una relación directamente proporcional entre el escaso desarrollo político y la pobreza del ordenamiento político-electoral dominicano, léase clientelización e impunidad son los factores que reproducen la corrupción en sus diversas modalidades. Los fundamentos y esfuerzos deben orientarse hacia el fortalecimiento de la institucionalidad democrática y a la modernización de las instancias llamadas a dar forma a la institucionalidad democrática. Estos esfuerzos deben complementarse con el desarrollo de una cultura cívica democrática.

Para tapar un agujero en el techo primero hay que descubrirlo, extrapolando, es necesario tapar el gran hueco jurídico que afecta al sistema completo pero es en la Junta Central Electoral donde confluyen originando situaciones que ponen en riesgo no sólo la menguada credibilidad del organismo de comicios sino a la democracia misma.

Para corregir estas debilidades y las que pudieran presentarse en el futuro hay empezar por la forma de elección de los jueces de la institución y entrarle al mito de que el organismo debe conformarse con abogados, ya que se sabe que la función principal de la entidad es la de salvaguarda del sistema político electoral, incluyendo la certificación de las autoridades electas.

Hay que democratizar a la Junta para darle mayor autonomía en el manejo de las cuestiones que conciernen. Es necesario evitar los conflictos internos por tanto hay que reorganizar la actual estructura y transformarla en verdadero tribunal electoral, evitando lógicamente que sus integrantes se consideren que están por encima del Estado y de la Sociedad.

Este asunto pasa necesariamente por una Reforma Constitucional y por la creación de Código Electoral que incluya un efectivo sistema de responsabilidades para los jueces y funcionarios que tomen parte interesada en conflictos ajenos a sus funciones.

Se hace necesaria y urgente la búsqueda del consenso para la aprobación de una Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas, debidamente validada, que regule a los entes fundamentales del sistema democrático y los responsables de impulsar los procesos de transformación de la sociedad.

Fabián Díaz Casado.
Distrito Nacional, Santo Domingo.
28/03/08

TRISTES RECUERDOS DE LOS DOCE AÑOS DE BALAGUER

"Los revolucionarios seguimos haciendo la revolución aún después de muertos, cuando ya no tenemos voz para propagar nuestras ideas, cuando ya no tenemos vida para empuñar un fusil, todavía nos quedan huesos para que sirvan de bandera". Amín Abel.

La República Dominicana ha sufrió una represión despiadada que alcanzó su cúspide en el período 1966 al 1978. La dictadura ilustrada encabezada por el Dr. Balaguer sirvió de plataforma y brazo ejecutor a la política de descabezamiento patrocinada por el imperialismo norteamericano del movimiento revolucionario después de la Guerra de Abril de 1965.
El accidentado proceso de construcción democrática se ha llevado la mayor parte del ideal transformador de la dociedad dominicana. Lo mejor de la juventud dominicana cayó bajo represión política y la intolerancia política impuesta por Balaguer y los invasores norteamericanos. Recordar y reconocer los esfuerzos, sacrificios y desvelos de la juventud dominicana es un homenaje a la memoria de los valientes que ofrendaron sus vidas en aras de la libertad y la justicia social del pueblo dominicano.

Algún día los sueños de los hombres y mujeres que hicieron de vanguardia en aquel duro período de la Guerra Fría y que resistieron los embates de la "Banda Colorada" y de los llamados incontrolables. La lista es larga y el recuerdo es amargo. Pero la peor amargura es convivir con la indiferencia y el olvido en que han caído sus menorias. Reconstruir la historia reciente es un acto de legitimidad justiciera. Mantener vivo el reclamo para que los responsables de las atrocidades de ese oprobioso período purguen sus penas es una tarea pendiente.

Hacer voto de compromiso para cumplir su gran taréa, aun inconclusa, es la mejor forma de homenajear a estos héroes. Fueron ellos/as quienen con mayor arrojo asumieron la tarea de orientar y guiar la lucha del pueblo en su afán por conquistar un espacio en templo de la dignidad.

¡Que no muera el ejemplo de los Palmeros!

¡ Morir por la Patria es seguir viviendo!

Una lista que recoge parte de los caídos.

Amin Abel Hasbún
Roberto Figueroa (Chapo)
Luis Manuel Naut
Homero Hernández
Henri Segarra Santos
Guido Gil Díaz
Sagrario Ercira Díaz.
Florinda Soriano.
Amaury German Aristy
Ulises Arquimedes Ceron Polanco
Eugenio Virgilio Pérez Perdomo
Bienvenido Leal Prandy
Otto Morales
Rafael Guillén
Baldemiro Castro
Númitor Elpidio Jiménez Sarnelly (Tito Monte)
Orlando MazaraFreddy Sosa
Ramón Emilio Mejía del Castillo (Pichirilo)
Juan Rafael Bisonó Mera (Juanchi)
Miguel Reyes Santini
Orlando Martínez Howley
Gregorio García Castro (Goyito)
Eladio Peña de la Rosa
César Augusto Suero (Flavio)
Luis Parris
*Manfredo Casado Villar.
*Milcíades Casado Villar.
*José Antonio Polanco Beato.
Francisco Antonio Estrella
Juan Castro Arias
Juan Montes de Oca
Mario Valderas
Serafín Santana Vilorio
Amado Santana Vilorio
Juan Zorrilla
Stalin García Muñoz
Pedro Enrique Melo
Sagrario Ercira Diaz
Doña Catalina Ortiz
Máximo Castro.
Máximiliano Gómez.
Miriam Pinedo.
Andrés Ramos Peguero
Víctor Fernando Checo
*Antonio Tejeda Santana
*Manuel Emilio Casado Jesus
Dionisio Encarnación
Luis Alberti de los Santos Frómeta
Radhames Almonte
Rubén Dario Sandoval
Radhames Santana Pelaez
Reyes Florentino Santana
Gerardo Bautista Gómez
Juan Angel Santos Peña
Guillermo González Vargas
Vicente Gónzalez
Pablo Liberato Rodríguez
Enrique Piera Puig
Francisco Antonio Peña
Agustín Castro López
Santiago Manuel Hernández (Mangá)
Julio Guzmán
José María Alvarez Peña (Boyoyo)
José María Fadul
Rafael Tavarez Miolán
Lorenzo Salazar
Leonel Lagrange
Anarda Casanova
Modesto Campusano Rodríguez
José Minier Fullson
Salvador Antonio Mercedes
Giavanni Gutierrez Castillo
Andrés Julio Martínez Rivera
Ramón Aristídes Pérez Valois
José René Rafael Javier Díaz
Ruddy Jiménez
Guillermo Rubirosa Fermín
Antonio Duvergé Núñez
Olegario Silverio Pérez
Gregorio Ferreira
Julio Natalio Brito
Ismael Pérez
Andrés Antonio Brito
Rafael Enrique Rodriguez Figuereo (Enriquito)
Rafael Candelario Mateo
Miguel Araujo Miranda
Angel Ricón
Andrés Domingo Hernández Peña
Hugo Eusebio Peña
Carlos Ramírez
Luis A. Vargas
Francisco José Alcántara
Salomón Lama
Julián Parahoy

*Los Expedicionarios de Caracoles, entre:

¡OTROOOOOOOOOOOOOOSSSSSSS!