viernes, 13 de marzo de 2026

LA REPÚBLICA SOCILISTA CUBA NO NECESITA CAMBIO DE REGIMEN, REQUIERE QUE LE QUITEN EL BLOQUEO.


El prolongado conflicto entre Estados Unidos y Cuba constituye uno de los episodios más persistentes de la política internacional contemporánea. Desde 1962, el embargo económico impuesto por Estados Unidos ha condicionado profundamente el desarrollo económico y político de la isla. Este artículo analiza los antecedentes históricos de dicha política, las relaciones de poder que la preceden y el contexto geopolítico que explica su continuidad durante más de seis décadas. A partir de un enfoque histórico-político, se examinan las doctrinas estratégicas estadounidenses en el hemisferio occidental, la transformación de las relaciones bilaterales tras la Revolución Cubana de 1959 y los efectos políticos del bloqueo en el escenario regional.

 Introducción

El conflicto político entre Cuba y Estados Unidos constituye uno de los casos más prolongados de confrontación entre dos Estados del hemisferio occidental. A partir de la década de 1960, el embargo económico, comercial y financiero impuesto por Washington se convirtió en el eje de la relación bilateral y en uno de los temas más controvertidos de la política hemisférica.

Para el gobierno estadounidense, esta política ha sido presentada históricamente como un instrumento de presión destinado a promover cambios políticos en la isla. Para el gobierno cubano y diversos actores internacionales, en cambio, el embargo constituye una forma de coerción económica destinada a debilitar al Estado cubano y forzar una transformación de su sistema político.

Comprender la persistencia de este conflicto exige analizar no solo los acontecimientos posteriores a la Revolución Cubana, sino también los antecedentes históricos de la relación entre Estados Unidos y América Latina, particularmente en el Caribe, región que desde el siglo XIX ha sido considerada por Washington como un espacio estratégico de seguridad y proyección geopolítica.

La República Socialista de Cuba ha sido víctima de un bloqueo criminal impuesto por Estados Unidos y sus socios que ya supera las seis décadas. Aun así, el país antillano ha logrado superar los escollos y demostrarle al mundo que el modelo político que ha adoptado puede satisfacer con creces, las necesidades de sus habitantes y convertirse en una alternativa para el resto de la región y ese ha sido su peor pecado.

Dada la marcada tendencia expansionista, neocolonialista, guerrerista, intervencionista e injerencista que fundamenta la política exterior de los Estados Unidos, es pertinente esbozar los antecedentes del bloqueo criminal que padece la República de Cuba y entender la denominación peyorativa de “patio trasero”, que le indilgan la corporatocracia pentagonizada a los países de Continente Americano. Es imperativo echar una mirada a la evolución de las relaciones entre EE. UU y la región latinocaribeña.

2. Antecedentes Históricos de la Influencia Estadounidense en El Caribe.

Las relaciones entre Estados Unidos y América Latina han estado profundamente marcadas por doctrinas geopolíticas formuladas desde el siglo XIX. Entre ellas destacan la Doctrina Monroe (1823) y el Destino Manifiesto, que configuraron la base ideológica de la expansión estadounidense en el continente.

La Doctrina Monroe establecía el principio de que las potencias europeas no debían intervenir en los asuntos del hemisferio occidental. Aunque originalmente se presentó como una política de protección frente al colonialismo europeo, con el tiempo fue reinterpretada como un fundamento para la proyección de poder estadounidense en la región.

A lo largo del siglo XIX y principios del XX, esta doctrina se tradujo en una política exterior caracterizada por intervenciones políticas, económicas y militares en diversos países del Caribe y América Central. Esta estrategia fue reforzada posteriormente por prácticas conocidas como “diplomacia de las cañoneras”, mediante las cuales Estados Unidos utilizó su poder militar para influir en la política interna de varios países latinoamericanos.

El Caribe, debido a su ubicación geográfica y a su proximidad al territorio continental estadounidense, ocupó un lugar central en esta visión estratégica. Para entender las justificaciones del largo, criminal y costoso bloqueo que padece Cuba, es necesario mirar algunos antecedentes, entre los que se destacan la Doctrina del Destino Manifiesto, la Doctrina Monroe, la entrada de EE. UU a la guerra contra España en 1898, la Enmienda Platt, la instalación de la Base Militar de Guantánamo y la proclamación del socialismo como sello ideológico de la Revolución Cubana.

3. La Guerra Hispano-Estadounidense y el Establecimiento de la Influencia Estadounidense en Cuba.

La guerra de independencia cubana contra España (1895-1898) constituyó un punto de inflexión en la historia política de la isla. Liderada por figuras como José Martí, Antonio Maceo, Carlos Manuel de Céspedes, Máximo Gómez y otros patriotas, la lucha independentista debilitó significativamente el dominio colonial español.

En 1898, tras la explosión del acorazado estadounidense USS Maine en el puerto de La Habana, Estados Unidos intervino en el conflicto, lo que dio lugar a la Spanish–American War. La derrota española condujo a la pérdida de sus principales colonias en el Caribe y el Pacífico.

El poder imperialista consolidado con la expulsión de los españoles de la isla, aprovechando la derrota infligida por los independentistas cubanos inspirados por los ideales y el ejemplo de Carlos Manuel de Céspedes, Antonio Maceo, José Martí y Máximo Gómez, quién cayó en combate en 1895 frente a las fuerzas coloniales de España. Estados Unidos, entra a la guerra para aprovechando en avance a arrollador de los patriotas cubanos contra las tropas españolas.

Concluida la Guerra de Independencia cubana, el gobierno de Estados Unidos dejó ver las razones por la que apoyó a los patriotas cubanos. Su plan, plasmado en la Doctrina Monroe bajo el lema de “América para los Americanos”, sirvió de pretexto para controlar las antiguas posesiones españolas en El Caribe Insular. Inició con Cuba y siguió con Puerto Rico. En realidad, su plan era recolonizar a la región bajo su sello imperial.

En Cuba impusieron la Enmienda Platt, que plantea que Estados Unidos puede invadir a Cuba cuando sus intereses estén en riesgo y de Puerto Rico hicieron lo que hoy se denomina un Estado Libre Asociado. Desde la proclamación de la Doctrina Monroe en 1823, el choque entre el bolivarianismo soberanista, el hispanismo colonialista, el antillanismo integracionista y el monroísmo imperialista definieron el perfil de las luchas de los procesos independentistas y liberadores de todo el continente. 

Aunque Cuba obtuvo formalmente su independencia en 1902, la influencia estadounidense quedó institucionalizada mediante la Enmienda Platt, que otorgaba a Estados Unidos el derecho de intervenir militarmente en la isla cuando considerara que sus intereses estaban en riesgo. Además, este acuerdo permitió el establecimiento de una base naval estadounidense en la Bahía de Guantánamo, que permanece operativa hasta la actualidad. Este arreglo político creó una relación asimétrica que condicionó el desarrollo institucional de Cuba durante gran parte del siglo XX.

Crisis Política y Radicalización del Conflicto Interno.

Durante las primeras décadas del siglo XX, Cuba experimentó una fuerte dependencia económica de Estados Unidos, particularmente en sectores como el azúcar, el tabaco y la minería. Las inversiones estadounidenses dominaron amplios sectores de la economía, mientras que la política interna del país estuvo marcada por recurrentes crisis institucionales.

En este contexto emergieron diversos movimientos sociales y políticos que denunciaban la dependencia económica y la influencia extranjera. Entre ellos destacó el movimiento liderado por Julio Antonio Mella, fundador del Partido Comunista de Cuba en 1925.

Las tensiones sociales y políticas se intensificaron durante el gobierno del dictador Fulgencio Batista, cuyo régimen autoritario, consolidado tras el golpe de Estado de 1952, enfrentó una creciente oposición política y social.

Vale aclarar, que, la relación entre el bloqueo estadounidense a Cuba y la Enmienda Platt tiene raíces profundas y antecedentes claramente identificables. No son el mismo instrumento, pero pertenecen a la misma lógica de control geopolítico de Estados Unidos sobre Cuba. De hecho, el bloqueo puede interpretarse como una forma moderna de presión que sustituye mecanismos anteriores de dominación directa, entre ellos la Enmienda Platt.

En medio de tensiones y roces con los líderes independentistas latinocaribeños, los Estados Unidos impusieron la diplomacia de las cañoneras como base su política su exterior entre el siglo XIX y el XX, para imponer su hegemonía y defender sus intereses en la región. De allá hasta hoy, la lucha de los pueblos por conquistar su libertad y la soberanía integral ha sido recurrente. Para el caso de Cuba, los gobiernos que precedieron la Revolución Cubana, no solo aceptaron la Enmienda Platt, sino que posteriormente permitieron la instalación de una base militar en la Bahía de Guantánamo, que todavía está activa.

Estados Unidos, una sociedad gobernada por la corporatocracia pentagonizada, cimentada sobre la base del consumismo impuesto por el sistema capitalista donde predomina el individualismo, no puede admitir que se forjen y consoliden alternativa que desnuden las debilidades de su modelo económico. De ahí que se hayan propuesto impedir a toda costa y por todos los medios destruir al socialismo cubano y restaurar el modelo entreguista que funciona en la mayoría de los países de la región.

La Revolución Cubana y la Transformación del Sistema Político.

El 26 de julio de 1953, un grupo de jóvenes revolucionarios encabezados por Fidel Castro Ruz intentó tomar el Cuartel Moncada. Aunque la acción fracasó militarmente, marcó el inicio de un proceso político que culminaría años después con el triunfo de la revolución.

Tras un período de reorganización en el exilio, el movimiento revolucionario regresó a Cuba en 1956 a bordo del Yate Granma iniciando una guerra de guerrillas en la Sierra Maestra. La combinación de insurgencia rural, movilización urbana y crisis del régimen culminó el 1 de enero de 1959, cuando las fuerzas revolucionarias entraron en La Habana y el gobierno de Batista colapsó.

El pueblo cubano siempre dispuesto a luchar contra sus verdugos, sean nacionales o extranjeros, plantó cara a quienes quisieron hacer de la Perla de las Antillas, un parque de diversión. A las luchas mambisas siguieron las luchas de obreros y estudiantes. La organización política, espoleada por la represión actúa desde el exilio. Julio Antonio Mella funda el Partido Comunista Cubano en 1925, antes de ser asesinado en México. Otros continuaron su ejemplo, inspirados por los ideales martianos.

El pueblo sufre y resiste mientras las grandes corporaciones estadounidenses sacan su gran tajada de la pujante industria azucarera, tabaquera y minera. Usufructuaban la mayoría de las tierras productivas. Los gobiernos títeres tenían que gobernar bajo órdenes de Estados Unidos ya en su fase imperialista. Pero con el liderazgo revolucionario a la vanguardia, la lucha por la liberación crece y se consolida.

La heroica juventud cubana escribió páginas de gloria al ritmo de una férrea represión que se acentúa con el ascenso al poder de Fulgencio Batista en 1953. Allí, la lucha tomó un matiz de insurrección cuando el 26 de julio de 1953, un grupo de revolucionarios, dirigidos por Fidel Castro, se propuso tomar instalaciones militares, incluido el Cuartel Moncada.

La acción del Moncada marcó un punto de inflexión en la lucha, porque, aunque militarmente no lograron sus objetivos y la mayoría de los complotados fue apresado y otros cayeron abatidos, la osadía sirvió de combustible para la lucha. Mientras los encarcelados padecían torturas y vejámenes su liderazgo se acrecentaba y las luchas del pueblo se intensificaban paralelamente con la represión del gobierno de Batista.

Los complotados son juzgados y sentenciados en el juicio 37. En ese juicio fue procesado Fidel Castro, quien asumió su propia defensa y pronunció el alegato conocido como “La historia me absolverá”. Fidel aprovechó el juicio para desnudar al régimen y defender la justeza de la lucha que libraban en aras de quebrar la dictadura e instaurar un gobierno que sirva al pueblo, no ha intereses extranjeros.

El Juicio 37 no fue solo una defensa jurídica; fue el prólogo del programa político de transformación social, política y económica que fundamentó el plan de los expedicionarios del Yate Granma que ingresan a Cuba desde Méjico en 1956, para instalar lo que hoy se conoce como La Guerrilla de la Sierra Maestra. La lucha popular en las ciudades y la guerra de guerrilla rompieron el cerco tendido por el gobierno y se impuso la revolución que entró triunfante en La Habana el 1 de enero de 1959.

El dictador Fulgencio Batista, derrotado huye a República Dominicana que era gobernada por Los Trujillo, quienes aprovecharon para ridiculizar al otrora socio. Estados Unidos intenta recomponer el régimen batistiano sin Batista y recomponer su dominio, pero los revolucionarios tenían claro sus objetivos y no cayeron en la trampa tendida por sectores liberales y reformistas que querían hacerse con el poder. Lo demás es historia, incluido el bloqueo que impuso Estados Unidos al no poder detener el empuje de los barbudos.

Tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, liderada por el comandante Fidel Alejando Castro Ruz y sus barbudos, se inicia un proceso profundo de transformación de la sociedad cubana que chocó con intereses extranjeros en la isla, que fungían como amos y señores de las principales industrias del país antillano. La aplastante victoria dio a los revolucionarios la legitimidad actuar en nombre de los intereses del pueblo. Los problemas eran muchos y la economía había sido saqueada. Había que partir de la nada para construir un nuevo modelo.

La agenda de pendientes era amplia y hubo que priorizar. La reforma agraria era el tema central para transformar la economía, pero la fuga de cerebros y capitales dejaba ver su peor cara. Ante esos escollos, el liderazgo revolucionario llamó al pueblo a la acción. Formar talentos y capacitar se hizo parte integral de trabajo revolucionario.

El cuadro no era nada alentador en el contexto internacional caracterizado por el enfrentamiento entre bloque capitalista, Estados Unidos y el bloque socialista encabezado por Unión Soviética. Era la Guerra Fría en su etapa de mayor auge. La definición del proyecto revolucionario cubano optó por acercarse a la Unión Soviética y ahí inició el acoso sistemático de Estados Unidos.

La Revolución Cubana se había convertido en un referente para el movimiento revolucionario mundial. En América Latina y El Caribe, las guerrillas emergieron como instrumento para derrocar las dictaduras y gobiernos impuestos y sostenidos por los Estados Unidos. En junio de 1959, se organizó en Cuba, la Expedición de Constanza, Maimón y Estero Hondo contra la satrapía que encabezaba Rafael Leónidas Trujillo. No tuvieron éxito militar, pero su sacrificio avivó la llama de la lucha contra el régimen que tenía 30 años gobernando al país con puño de hierro.

Otros países que sufrían los mismos males y carencias por lo que lucharon los cubanos se alzaron en armas, inspirados en la doctrina del Foquismo Guerrillero que diseñó Ernesto Ché Guevara y que dio resultados excelentes durante las luchas que libraron en los campos de Cuba. La consigna era llenar al continente de combatientes revolucionarios organizados en guerrillas. Eso alertó a los estadounidenses que se propusieron evitar “otra Cuba en El Caribe”.

Mientras tantos, el mando revolucionario cubano lideraba un proceso de transformación sin precedentes en la isla. Nacionalizan empresas, recuperan tierras y asumen el control de bienes y servicios que habían sido operadas por extranjeros. Las alarmas se encienden en Washington y empiezan las acciones para impedir que se consolide la revolución. Fidel acelera y proclama la esencia socialista de la revolución y Kennedy reacciona con el embargo que luego se transforma en bloqueo para estrangular al gobierno revolucionario y hacerlo capitular.

El Embargo Estadounidense y la Guerra Fría.

El triunfo revolucionario produjo una profunda transformación del sistema político y económico cubano. La nacionalización de empresas extranjeras y las reformas estructurales impulsadas por el nuevo gobierno generaron tensiones crecientes con Estados Unidos.

El presidente John F. Kennedy formalizó el embargo total contra Cuba en 1962. Desde la perspectiva de las Ciencias Políticas, el bloqueo es una nueva forma de presión destinada a recuperar la influencia de Estados Unidos sobre la isla. Para el caso, bloqueo y embargo tienen el mismo efecto sobre las relaciones de Cuba y Estados Unidos.

Tras esa formalización del bloqueo, las prohibiciones se han ido diversificando e intensificando hasta convertirse en una política de contingencia y estrangulamiento de la revolución cubana. Los costos son elevadísimos para Cuba, que ha tenido que reinventarse una, y otra vez, haciendo revolución dentro de la revolución. El objetivo de la política exterior de Estados Unidos en la región toma a la revolución cubana como referente de lo que no debe volver a suceder.

A la fecha y bajo el segundo mandato de Donald Trump, el bloqueo se ha intensificado y colocado a la isla al borde del colapso. El objetivo: cambio de régimen y salida de los Castros de la isla para truncar la consolidación del proceso revolucionario. Los mismos pretextos que los llevaron a los servicios de inteligencia estadounidenses y a sus socios a intentar matar a Fidel Castro en centenares de ocasiones.

Los procesos de diálogos que se han ido dando en los diferentes gobiernos son torpedeados por sectores que han hecho de la resistencia a la revolución su modus vivendi. Ahora, se abre una posibilidad de entendimiento, bajo el respeto de la soberanía de ambos Estados, lo dudoso es que la retórica trumpista no use ese intervalo para “dar una puñalada trapera”, como hicieron recientemente en la República Bolivariana de Venezuela donde, mediante un ataque terrorista, intervinieron y secuestraron al presidente Nicolás Maduro Moro para apoderarse del petróleo y detener la revolución bolivariana que inició Hugo Chávez.

Cuba ha demostrado en 67 años que sabe imponerse a las dificultades. Cuando cayó el bloque soviético en 1991, los sectores opuestos se frotaron las manos creyendo que la caída era cuestión de días. Pasó el tiempo y Cuba sigue en pie, porque es una revolución enraizada en las entrañas del pueblo y con logros muy claros. Logros que serían inmensamente superiores de no haber sido por el bloqueo criminal, ilegal e impopular impuesto por los Estados Unidos y sus lacayos.

Hoy, Estados Unidos vuelve por sus fueros y empuja a un cambio de régimen para impedir que América tenga un referente alternativo al modelo neocolonialista que ha impuesto a la región. Derrotar la revolución cubana es un trofeo que todos los presidentes estadounidenses, desde Kennedy hasta hoy, han buscado y el resultado ha sido la unidad del pueblo entorno a su revolución. Impedir que el socialismo cubano logre consolidarse como ha hecho la República Popular China, Vietnam y Laos es la peor pesadilla para los Estados Unidos y sus socios. Por eso han dedicado tantos recursos para deslegitimar al socialismo, pero la verdad se impone.

Estados Unidos ha incumplido innumerables llamados de la Asamblea General de Naciones Unidas que ha votado siempre porque se ponga fin al embargo impuesto ilegal y unilateralmente. Claro, no cumplen ni respetan resoluciones, porque saben que, si el socialismo se consolida, los pueblos encontrarán vías para replicarlo.

7. Cuba en el Contexto Geopolítico Contemporáneo.

Más allá de la dimensión bilateral, el conflicto entre Cuba y Estados Unidos ha tenido implicaciones regionales. Durante la segunda mitad del siglo XX, la Revolución Cubana se convirtió en un referente para diversos movimientos políticos en América Latina y el Caribe. Incluso, Cuba apoyó la lucha de pueblos africanos por liberarse del apartheid y del colonialismo europeo. Angola y Argelia son ejemplos del apoyo de la revolución cubana a la lucha revolucionario más allá de sus costas.

Al mismo tiempo, la política estadounidense hacia la isla ha sido interpretada por algunos analistas como parte de una estrategia más amplia destinada a impedir la consolidación de proyectos políticos alternativos al modelo económico predominante en la región. En este sentido, la cuestión cubana continúa siendo un tema relevante en el debate sobre soberanía, autodeterminación y equilibrio de poder en el hemisferio occidental.

En el plano diplomático, la política estadounidense ha sido objeto de críticas recurrentes. Desde 1992, la Asamblea de las Naciones Unidas vota anualmente una resolución que solicita el levantamiento del embargo, resolución que ha recibido un amplio respaldo internacional. Sin embargo, pese a estas resoluciones y a algunos períodos de distensión diplomática, el embargo ha permanecido como uno de los elementos estructurales de la relación bilateral.

Quebraron al gobierno del profesor Juan Bosch en 1963, el de Unidad Popular 1973, que presidió Salvador Allende y tumbaron a todos los gobiernos que entendían simpatizaban con la revolución cubana, pero se levantó Nicaragua y luego Venezuela con procesos similares. La respuesta de Estados Unidos es la misma: conspirar, embargar, bloquear, asediar, chantajear, intervenir y derrocar a gobiernos socialistas, revolucionarios, progresistas y hasta algunos liberales para “matar el mal ejemplo” y evitar que el disputen su hegemonía.

¿Qué lo que le molesta de la Revolución Cubana que ya cuenta con 67 años y 65 de bloqueos? Bueno, no solo es la fuerza moral de un proceso forjado a fuerza de sacrificio y a 90 millas de sus costas, sino y ante todo, los resultados de un modelo societal alternativo al capitalismo. Un modelo que privilegia la salud, la educación, la alimentación y que defiende con gallardía la autodeterminación de los pueblos, la solidaridad y la paz con justicia social. Un modelo que, a fuerza de coraje se ha impuesto a las adversidades y ha derrotado todas las estrategias probadas por Estados Unidos y sus agencias desestabilizadoras.

El fin de la historia es ilusorio, la realidad está indicando, que la política agresiva de Estados Unidos hacia Cuba está entrampada entre el orgullo de su presidente y la irracionalidad del exilio cubano que apuesta a la destrucción del país que dicen defender. El cambio de régimen aplica, pero para Estados Unidos que ha sembrado al mundo de guerras y pretende, arrastrar al abismo a quienes no comparten sus políticas neocoloniales. Siempre habrá traidores, pero la dignidad de los pueblos se impondrá.

Conclusión.

A lo largo de más de seis décadas, el embargo ha tenido efectos significativos sobre la economía cubana. Las autoridades de la isla sostienen que las restricciones comerciales y financieras han limitado el acceso a mercados, tecnología y financiamiento internacional.

El prolongado conflicto entre Cuba y Estados Unidos refleja la compleja interacción entre historia, ideología y geopolítica en el Caribe. El embargo económico impuesto a la isla no puede entenderse únicamente como una respuesta a los acontecimientos posteriores a la Revolución Cubana, sino como parte de una relación histórica marcada por tensiones estructurales y disputas por la influencia regional.

Más de seis décadas después de su instauración, el embargo continúa siendo uno de los principales obstáculos para la normalización plena de las relaciones entre ambos países. Al mismo tiempo, su persistencia evidencia la dificultad de resolver conflictos políticos profundamente arraigados en visiones contrapuestas del orden internacional y del modelo de desarrollo.

Para concluir, hay que decir con certeza y responsabilidad que el país que requiere con urgencia un cambio de régimen son los Estados Unidos y la mayoría de los países que lo apoyan, no Cuba, que ha sido privada de todos los recursos que le permitan desarrollar su enorme potencial.

Hoy resuena con fuerza con fuerza: ¡Cuba sí, bloqueo no! Porque Cuba representa la contracara al capitalismo depredador, corrupto e intervencionista que representa y promueve Estados Unidos y sus socios. Siempre por Cuba y su revolución; el mundo entona una canción: “Los pueblos unidos jamás serán vencidos”. 

¡Hasta la victoria siempre!

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