miércoles, 4 de febrero de 2026

LA GUERRILLA DE CAAMAÑO: 53 AÑOS DESPUES.

Nueve hombres y un objetivo: ser la vanguardia del pueblo para restaurar la democracia y defender la soberanía nacional. Pueblo que desconoce su historia, que no valora el sacrificio de sus héroes y heroínas pasa de ser ingrato a ser traidor.

Los pueblos que desconocen su historia, que no reconocen el sacrificio de sus héroes y heroínas pasan de ser ingratos a ser traidores. 

La conmemoración del 53 aniversario del desembarco de Playa Caracoles, encabezado por el expresidente constitucionalista Francisco Alberto Caamaño Deñó es una fecha propicia para reflexionar sobre la proeza del comandante Román y de quienes llamados por el deber y el amor a la patria le acompañaron en aquella acción de suprema rebeldía contra las injusticias que padecía su pueblo.

Eran tiempos difíciles, muy difíciles para el pueblo dominicano, especialmente para la vanguardia revolucionaria y las fuerzas progresistas, porque el balaguerato, continuador del trujillato reprimía, torturaba, mataba, desaparecía, encarcelaba y despertaba a quienes se oponían a la dictadura de los 12 Años. 

Contra esa bestialidad del balaguerato y sus socios estadounidenses se levantaron jóvenes valientes que cayeron en el intento por liberar al país. Eran tiempos de la mal llamada "Guerra Fría" y el país cursaba una transición confusa, que se quebró tras el Golpe de Estado al gobierno del Partido Revolucionario Dominicano aquí el fatídico 25 de septiembre de 1963.

Tras el golpe artero contra la naciente democracia perpetrada por cúpulas empresariales, políticas, militares y religiosas apoyadas por el gobierno estadounidense se inició el gobierno corrupto, entreguista y represivo de El Triunvirato hasta que el pueblo lo derrocó a finales de abril de 1965. Vino la guerra y tras ella la alevosa ocupación militar estadounidense. El pueblo, con Francisco Alberto Caamaño Deñó a la cabeza, escribió páginas gloriosas en las trincheras del honor defendiendo la soberanía, la constitucionalidad y la dignidad.

Pasada la Guerra Patria e impuesto el Dr.Joaquín Balaguer en la Presidencia de la República mediante un mamotreto electoral con el país invadido, en julio de 1966 iniciaron los tortuosos 12 Años de Balaguer, un gobierno represivo, intolerante, corrupto, entreguista y militarista que se extendió hasta 1978

El período de Los 12 Años de Balaguer, está marcado con sangre de los hombres y mujeres que defendieron la patria, especialmente a los que pertenecían organizaciones políticas revolucionarias o liberales. 

Contra los desmanes y el accionar criminal del gobierno balaguerista se organizó y ejecutó la llamada Guerrilla de Caamaño que llegó al país en febrero de 1973. Esa acción armada que pretendía ser la vanguardia de la lucha para derrocar a Balaguer e instaurar un gobierno revolucionario. 

Hay quienes afirman que aquella gesta heroica fue "La Última Esperanza Armada", pero la historia es terca y mucha termina de escribirse, máxime la de un pueblo valiente como el dominicano que ha sabido enfrentar y luchar contra varios imperios.

Que no se olvide el sacrificio y el ejemplo de quienes ofrendaron sus vidas en defensa de la soberanía y en las luchas por mantener encendida la llama de la libertad en las "Escarpadas Montañas de Quisqueya y en La Trinchera del Honor".

Un yate, nueve hombres, nueve nombres y un objetivo: ser la vanguardia armada del pueblo dominicano para restaurar la democracia de base popular, rescatar la dignidad del pueblo dominicano y defender la soberanía nacional. 

Que el tiempo y la manipulación no borren las huellas de los valientes que surcaron mares, calles y montañas sembrando las esperanzas y luchando por un mundo justo, solidario y equitativo. Mención espacial para el comandante Francisco Alberto Caamaño Deñó, Hamlet Hermann Pérez, Claudio Caamaño Grullón, Mario Nelson Galán Durán, Juan Ramón Payero Ulloa, Alfredo Pérez Vargas, Toribio Peña Jáquez, Ramón Euclides Holguín Marte y Heberto Giordano Lalane José.

¡Honrar, honra!

lunes, 2 de febrero de 2026

DÉFICIT DE AGRÓNOMO EN SAN JOSÉ DE OCOA.

Con frecuencia se escucha hablar de la importancia de la agropecuaria como base de la seguridad alimentaria y de la economía rural, pero poca gente entiende las dificultades que enfrentan los empresarios agrícolas, productores y comunitarios para producir vegetales, hortalizas, legumbres y frutales.

Productores consultados en comunidades rurales de San José de Ocoa coinciden en señalar la escasa asesoría que reciben de personal técnico del Ministerio de Agricultura. Ausencia que pone en riesgo sus inversiones, desmotiva a la gente e incentiva el abandono del campo.

Como productor de la zona he notado la ausencia de profesionales agropecuarios en los predios que cultivo donde hay una considerable cantidad de personas dedicadas a las actividades agropecuarias. Preocupado decidí buscar información con productores y personas vinculadas al sector. La respuesta preliminar me dejó frizado: El Ministerio de Agricultura tiene un acentuado déficit de profesionales para cubrir la demanda.

Según fuentes confiables, se requiere el nombramiento de más de 20 profesionales agropecuarios para cubrir las necesidades de los productores ocoeños. Imagine usted, una zona eminentemente agrícola sin personal que asesore, oriente y eduque a quienes producen alimentos y sostienen la economía. Ojalá que las autoridades tomen nota y nombren al personal que se requiere.

En San José de Ocoa, las actividades agrícolas, especialmente las de «cielo abierto» y aquellas que realizan pequeños productores, incluidas las prácticas de agricultura familiar se realizan con escasa o sin ninguna asesoría estatal. Es paradógico e inexplicable que un renglón tan importante no sea prioridad en las políticas de desarrollo.

Al acentuado déficit de personal calificado se suma la falta de financiamientos, infraestructura, el deterioro de los caminos, los elevados costos de los insumos, la escasez de mano de obra, la baja tecnificación y las distorsiones en la cadena de comercialización. Esos son problemas centrales, perturbadores y recurrentes. Eso sumado a otras carencias y la falta de liderazgo en ese sector, hace difícil mantener la gente en las zonas rurales.

Con ese cuadro desolador, producir es un acto heróico, costoso y riesgoso. La producción agropecuaria en general, y la agrícola en particular, requieren una atención especial y las políticas agropecuarias deben estar articuladas a los planes de desarrollo, pero cuesta que se entienda algo tan elemental. Si no se valora el aporte del campesinado y los productores que dedican su viva a producir alimentos cualquier discuso cae en la demagogia.

Apoyar la producción nacional no es una proclama, un eslogan o un decreto. Es ante todo, una política, y una decisión. Que no hablen de producción agrícola si no van a dar los apoyos que se requieren. Que sigan apoyando empresarios de invernaderos, pero que no se olviden de quienes estamos en otras modalidades.

Listar  las inciativas fallidas de la actual administración toma tiempo y exige mayor espacio. Por ahora dejo abierta la invitación para que se piense en la prodocción agrícola como un eje estratégico para el desarrollo inclusivo del país. Los importadores que hagan sus negocios, pero que las autoridades gestionen mejor la agropecuaria en general y la agricultura en particular.

Crear las capacidades que el campo necesita para dinamizar la producción, proteger el medio ambiente y los recursos naturales haciendo rentatambe y sostenible las actividades que realiza exige compromiso, recursos y políticas claras y articuladas. Formar profesionales agropecuarios y garantizar condiciones laborales y salariales dignas deben ser prioridades, tal como se instruyó en la abandonada Estrategía Nacional de Dessarrollo, instituida mediante Ley-1-12 en línea directa con la constitución de la República.

¡Que no digan, que hagan!