miércoles, 5 de enero de 2011

TRANSPARENCIA Y FORTALECIMIENTO INSTITUCIONAL.

"Saber lo que es justo y no hacerlo es la peor de las cobardías". Confucio.
El 2011 ha sido declarado como el “Año Nacional por la Transparencia y el Fortalecimiento Institucional”. Sus considerandos establecen las justificaciones que fundamentan la decisión del Poder Ejecutivo, partiendo del marco normativo. Se ponen los énfasis en los principios contemplados en la Constitución de la República para orientar la conducción de la administración pública.

El decreto presidencial 728-10 establece que “en el año 2011 todas las instituciones del Estado deben hacer un esfuerzo para que su gestión sea lo más transparente posible, como forma de que el pueblo dominicano conozca de las actividades que éstas desarrollan, y que de igual modo fortalezcan las instituciones democráticas”. Ojalá que este mandato sea asumido con el rigor que ameritan las circunstancias actuales.

Esa debe ser la orientación no sólo para el gobierno sino para toda la sociedad. Los líderes y dirigentes no son extraterrestres nacen y se desarrollan en el seno de la sociedad. Es importante, que aunque oficial como es la disposición, sirva de base a la necesario debate que debe darse sobre el futuro inmediato de la institucionalidad democrática en la República Dominicana.

Sin instituciones funcionales no hay transparencia y sin ésta se pierde la confianza, la legitimidad y la autoridad. El reto es transformar el formalismo democrático para fortalecer la institucionalidad, reforzando los principios éticos y los valores morales para plantar sobre ellos el edificio de la transparencia.

La denominación del año que se inicia sirve para profundizar en la reflexión sobre los efectos perversos que tiene la corrupción alimentada por la impunidad y la falta de transparencia. Se impone la formación y la educación en valores como norte del proceso de transformación cultural. Se requiere una revolución en la mentalidad de la gente, sobre todo de quienes están llamados a servir de guías en el largo camino hacia la institucionalización de democracia.

El Decreto 728-10 puede y debe servir para apoyar los procesos encaminados al establecimiento de una cultura de transparencia en la administración pública, fundamentada en profesionalización e institucionalización de la función pública, respetando siempre el régimen ético y disciplinario del servidor público. Sobre esos pilares se establecería el compromiso que haga viable el Estado Social y Democrático de Derecho, al crear las condiciones para el desarrollo de la democracia funcional, razonada y deliberativa.

Dicho mandato puede constituir el referente para que durante el presente año, se establezcan los mecanismos que hagan más funcionales los sistemas de control administrativo. Que el liderazgo político y el administrativo trabajen por la superación de los males que impiden el desarrollo institucional y el afianzamiento de cultura de transparencia.

Esta disposición presidencia constituye un empuje a las acciones que se ejecutan en el ámbito de la reforma y modernización del Estado. Sirve de marco referencial a los esfuerzos de las instituciones responsables de orientar e impulsar las políticas de transparencia para avanzar en las agendas de promoción, sensibilización, socialización, formación y capacitación de la normativa que la sustenta.

A la sociedad civil y a los medios de comunicación les corresponde trabajar para que se mantenga activo el reclamo por la transparencia y la exigencia de mejorar la institucionalidad. Unos y otros tienen el deber de servir de agentes forjadores de consensos para que prevalezca la transparencia por encima de las intenciones y caprichos de lideres y dirigentes políticos, sociales, religiosos, empresariales.

De igual forma a los activistas y animadores sociales les sirve para reforzar sus propuestas y fundamentar las acciones de formación que orientan en sus espacios respectivos. El sentido reclamo por mayor transparencia es compartido por todos los actores de la sociedad y hay conciencia de la necesidad de trabajar para logarla. Abarca tanto al sector público como al sector privado.

Esta normativa puede servir para muchas cosas o para muy pocas, todo depende del grado de compromiso de los responsables de garantizar el respeto a la ley y de apegarse a sus postulados. El texto constitucional recoge en su articulado una serie de categorías que pueden servir para avanzar en ese propósito, el resto depende de las prácticas cotidianas del funcionariado público y del liderazgo social.

Largo sería el listado, si decidiéramos enumerar las acciones que se pueden encaminar para hacer productivo el año que recién inicia pero con lo planteado es suficiente. Solo recordar que el tema ha estado siempre en la agenda nacional y de algún modo se ha trabajado en la búsqueda de soluciones, tanto en el fortalecimiento institucional como en el tema de transparencia.

Pasar de la palabra a los hechos sería lo ideal, pero esta es una carrera de resistencia, no de velocidad. En la batalla por la transparencia hay que emplearse a fondo. Tanto gobernantes como gobernados tenemos la responsabilidad de trabajar para mejorar la institucionalidad para que ésta sirva de soporte y fundamento a la transparencia administrativa.

De manera que la situación no se resuelve por decreto y con leyes, solamente. Estos instrumentos ayudan, alivian pero no resuelven la problemática. Se requiere, entonces un cambio profundo de la mentalidad individual que transforme la conducta colectiva. Esto pasa por la búsqueda de formas distintas de reracionamiento. Formas y maneras de pensar, actuar y proceder que no se basen en el lucro y el clientelismo. Prácticas de convivencia ancladas en el buen vivir, no en el vivir bien.

Visto así, el Decreto en cuestión, es un apoyo positivo en la construcción de referentes que generen confianza y consensos beneficiosos para el gobierno y la sociedad. Aprovechar la oportunidad que éste ofrece es tarea de todos y todas los que de algún modo soñamos y creemos en un mundo donde la justicia social sea la norma y no la excepción.

Empujar los límites la opacidad e instaurar la cultura de transparencia es una tarea impostergable para la sociedad dominicana. De ahí la pertinencia de la declaración del 2011 como el “Año Nacional por la Transparencia y el Fortalecimiento Institucional”. Es propicia la ocasión para renovar el compromiso para concretar las aspiraciones de quienes luchan y reclaman mayor pulcritud en las actuaciones de los ciudadanos y ciudadanas, especialmente de aquellos responsables de conducir los destinos nacionales.

3 de enero de 2011.

sábado, 1 de enero de 2011

CAMBIAR PARA TRANSFORMAR.

“La falta de sanción social, la miseria moral y la pobreza de espíritu traba la justicia, obscurece el porvenir y malogra la esperanza”. FDC/ 2011.

Una persona marrullera, cínica, avara, ruin, falaz, engreída, fabulador, traicionero, pervertida, irrespetuosa, irresponsable, vil, cobarde, cruel, perezosa y pérfida es tan dañina como la víbora más venenosa. Alguien con estas características es un peligro inminente en cualquier sociedad. Es un miserable, un pobre de espíritu e insolvente moral y socialmente.

Un mal ejemplo, que de no ser controlado a tiempo, contagiará con su nauseabundo comportamiento aquellos, que débiles de espíritu es atraído al territorio de estos personeros. Es una mala hierba cuya raíz hay que extirpar para evitar su propagación.

Individuos con esos “atributos patógenos” requieren un tratamiento especial en la sociedad. Tienen que someterse a un proceso de humanización que no se resuelve con un ruego al Santísimo, un resguardo o una unción. Es una persona enferma que no conoce la dignidad y el decoro, carece de sentido del deber, ignora el respeto a los demás. La tolerancia es un bicho extraño en su catálogo.

Es alguien a quien hay que neutralizar, ya por las buenas, ya por las malas. O se somete a los principios básicos de convivencia o se someterá al rigor de la justicia y la ley. La sanción para los forajidos tiene que ser ejemplarizadora para mandar un mensaje claro que desaliente a quienes pretendan imponer sus miserias como norma.

Se sabe que las sociedades están llenas de estos especímenes. Que se enquistan en cualquier espacio donde la vigilancia social, moral y legal es débil, complaciente o no existe. Las sociedades van creando su propio sistema de filtros institucionales pero de vez en cuando hay que limpiarlos para que funcionen adecuadamente.

Prevenir a los pueblos de los riesgos que implican el afianzamiento de prácticas societales pervertidas es un deber de los hombres de bien. Es oportuno aclarar que estos desheredados de la virtud están descalificados para ejercer cualquier función directiva, ya sea en el sector público o el sector privado. Es que ciertamente son un peligro del que hay cuidarse siempre.

Un forma de neutralizar el veneno que desprenden esos seres que aunque humanos no han superado el salvajismo es fortaleciendo los principios éticos y valores morales que sustentan el buen vivir. El activismo social debe orientarse a la construcción de una sociedad de bien donde la justicia sea la norma y no la excepción. La animación social contribuye a desalentar las malas prácticas en la convivencia de los pueblos.

Ojalá que reforcemos nuestras estrategias para cerrar las puertas apadrinan y patrocinan y defiende normas de convivencia amparadas en el lucro a cualquier precio, en la ignorancia, en el miedo o el terror que imprimen con sus actos bochornosos, e indeseables.

Hay que reformar la conciencia para transformar la sociedad del Siglo XXI. Hay que luchar contra las lacras heredadas del pasado para construir espacios de convivencia sana, democráticos, pluralistas, democráticos, seguros y confiables. Es tiempo de actuar no de contemplar. Accionar los resortes de la indiferencia para saltar sobre las barreras del individualismo, del pesimismo y la y la ignorancia.

La miseria humana da para mucho pero la voluntad férrea y decida de la gente de bien ha sido y es capaz de derrotarla, incluso antes de que clave sus garras venenosas en cuerpo social. Los vicios, los avaros y marrulleros acechan pero el muro de contención conformado por la dignidad y el decoro le dificulta su caprichosa tarea.

Reorientar el rumbo se impone como un imperativo para llegar a puerto seguro. Decir haciendo, educar con el ejemplo, destacar y premiar las acciones dignas de imitar. Retribuir a quienes se mantienen firme en la búsqueda de la felicidad general y la justicia social es una loable acción.

Reinvidicar los referentes morales de la dominicanidad y trabajar sin descanso por útil, sano y provechoso es parte de los desafíos que encaran la sociedades actuales. Para sacar buenas calificaciones se requiere más y mejor educación, formación, compromiso, vocación y trabajo. Cerrarles el paso al mal a cualquier precio.

Dar la cara, poner el hombro, tomarse de la mano y unir las fuerzas sanas y progresistas es el antídoto contra la desgracia. Salir del anonimato y asumir el rol que le corresponde, participar en los espacio de tomas de decisiones, postularse a los cargos electivos, asumir responsabilidades y luchar por el bienestar colectivo es la ruta del progreso y la prosperidad.

miércoles, 20 de octubre de 2010

UNA PERTURBACIÓN INNECESARIA.


Señores/as Legisladores/as de San José de Ocoa.

Distinguidos/as señores/as:

Sirva la presente para comunicarle mi opinión respecto al proyecto de Ley recién aprobado por el Senado sobre el cambio de nombre de Municipios de San José de Ocoa por el de Padre Luis Quin. Entendemos que tal iniciativa no beneficia en nada a la comunidad ocoeña y en cambio, genera disgusto en la mayoría de la población.

El nombre actual fue oficializado en 1854 y obedece a cuestiones históricas y culturales de mucho arraigo. Es una combinación que reivindica la herencia aborigen y el patrón religioso. Es un bonito nombre. Es un valor que estamos llamados a preservar. Nuestro gentilicio es una marca que nos identifica donde quiera vamos.

Aprovecho para informarle que no se trata de negar los méritos, bien ganados, del Padre Luis Quin sino defender nuestro nombre marca e impedir que se imponga una normativa que obligaría a cambiar el gentilicio que con tanto orgullo exhiben los hijos e hijas de este laborioso municipio. Recurrimos a ustedes tomando en cuenta su alto grado de sensibilidad y partiendo de los fundamentos normativos contemplados en la Constitución de la República, la normativa adjetiva y el poder de la costumbre.

La Constitución de la República en su artículo 93, literal c, otorga al Congreso Nacional la capacidad de: “Crear o suprimir provincias municipios u otras divisiones del territorio y determinar todo lo concerniente a sus límites y organización por el procedimiento regulado en esta Constitución y previo estudio que demuestre la conveniencia social, política y económica justificativa de la modificación”.

No se conoce ningún estudio que justifique las pretensiones de cambio de denominación del municipio. Hay que tomar en cuenta la Ley No. 49 del 9 de noviembre de 1966, “que regula la designación de nombres a monumentos, lugares, calles u otros, si la persona está viva o dentro de los diez años de su fallecimiento, se requerirá una Ley. Así mismo, los ayuntamientos tendrán la facultad de designar los nombres de los parajes, a condición de ser sometidas al Congreso Nacional para su aprobación”.

También hay que tomar en cuenta la Ley 176-07 del Distrito Nacional y los Municipios, en su artículo 30, así como el artículo 45 al 59 del reglamento de aplicación de la Ley 200-04 que manda a someter a la consideración de la ciudadanía las decisiones que se tomen respecto a cuestiones que pudieran afectarle.

Es oportuno que como representantes de la provincia tomen en cuenta y respeten los sentimientos de arraigo y pertenencias de los munícipes de San José de Ocoa. Ojalá y ustedes contribuyan a mantener el histórico nombre-emblema del municipio que hemos heredado y que tan dignamente exhibimos.

Confiado en que la Cámara de Diputados haga uso de sus facultades valorando en el alcance de la impopular propuesta y concientes de la libertad de los legisladores/as para ejercer los derechos constitucionales.

Atentamente,

Lic. Fabián Díaz Casado.

domingo, 8 de agosto de 2010

VIVENCIAS ASEUNISTAS.

Asumí la Secretario General 1994-1995, luego de haber ocupado varios cargos en la Directiva. Fue una gran escuela para este servidor. Aquí dejo reseña de mi paso por esa entidad.

Llegué a la Asociación de Estudiantes Universitarios Ocoeños cuando todavía se llamaba AEUO, a mediado de la década de los 80s del pasado Siglo XX, como miembro de una estructura de base denominada Comité de Apoyo de Sabana Larga, dirigido por Rafael Emilio Castillo, un servidor y otros jóvenes inquietos, ansiosos de disfrutar del dulcemente amargo placer de la vida universitaria, así se inicia un largo andar que todavía no concluye.

Ávidos de conocimientos y fogueados en las luchas por reivindicaciones locales, construcción de un Liceo Secundario para Sabana Larga, mejora de las condiciones de trabajos para los maestros, luchas políticas e ideológicas que nos llevaban a constantes enfrentamientos con los sectores conservadores y ultraconservadores.

Hicimos grandes jornadas de protestas, piquetes manifestaciones callejeras exigiendo, siempre el respeto a los derechos fundamentales. Inspirados en la necesidad de construir estructuras que nos permitiesen ir mas allá de los espacios propios de la militancia revolucionaria, en mi caso, otros liberales y hasta conservadores se conformó la Asociación de Estudiantes Secundarios de Sabana Larga, vigente aún.

Es de grata recordación la participación de aquella juventud en los paneles que se organizaban en el mes de febrero de cada año sobre historia patria donde se personificaba a las principales figuras de nuestra historia, especialmente la de aquellos que eran considerados hombres y mujeres símbolos, en cada una de las etapas de nuestra historia, desde la conquista y colonización de la Quisqueya hasta el momento y la tradición continua, sin saberlo habíamos creado un verdadero laboratorio de líderes.

Ya como miembros de pleno derecho, tanto de la AEUO como de la ASERSALA, coherente con mis principios de militante revolucionario participamos en la conformación del Frente de Organizaciones Populares de San José de Ocoa, dirigido entonces por los profesores y representantes de las fuerzas opositoras al tristemente célebre régimen balaguerista, en versión renovada para esta fecha, luego de resurgir de las cenizas en las elecciones de 1996 donde derrotaron al Partido Revolucionario Dominicano, gracias a su pésima gestión de gobierno, a sus debilidades internas y al conservadurismo que ha caracterizado siempre a la sociedad dominicana.

Desde este espacios se convocaron grandes jornadas, incluyendo huelga y paros sectoriales, profesores, agrónomos, médicos, estudiantes y siempre ahí estuvo activa AEUO. Siempre al lado del pueblo al que se debe desde sus orígenes.

A inicio de la última década del siglo pasado, fuimos convocados por la Junta Directiva de entonces, encabezada por Rafael Orlando Macea, a una Asamblea Estatutaria cuyo objetivo central era el de readecuar las estructuras y los procedimientos a las exigencias del momento. A partir de entonces la AEUO se convirtió en la ASEUNO que hoy conocemos y se inició el proceso de incorporación como organización sin fine de lucro y aquí está 40 años después de haber nacido aquel memorable 8 de agosto de 1970.

Desde su nacimiento esta institución ha realizado grandes aportes a la sociedad ocoeña, al país y al mundo. A Ocoa acompañándola en su constante lucha por forjarse un destino digno, al país con ideas y propuestas de transformación en los diferentes foros, incluido el Sexto Plenos Nacional de Dirigentes convocado por la Federación de Estudiantes Dominicanos en 1992, en su condición de gremio de todos los estudiantes del país y la que la ASEUNO es una de sus instituciones de base según el Estatuto Orgánico de FED. Al mundo a través de la participación de sus miembros en los diferentes foros internacionales, ya sean convocados por la OCLAE, de la FED u otra entidad que coincida con los principios fundamentales de la ASEUNO, bajo el lema: Estudio, Trabajo y Solidaridad.

A los 40 años ya la ASEUNO no es los mismo pero sigue siendo la ASEUNO. Una gran fábrica de profesionales. Un patrimonio de San José de Ocoa que hay que cuidar y preservar. Ojalá sus hijos recuerden los buenos momentos y el rigor disciplinario de aquel entorno. Que lo valoren en su justa dimensión y le apoyen siempre. No importa cuanto hagamos los egresados de la ASEUNO por el bienestar de Ocoa, nunca devolveremos a la "Patria Chica" lo que ella hizo por los hijo/as de machepa.

VIVENCIAS EN LA CASA ALBERGUE.

René Mateo: Casi muere de un infarto cuando William Báez y Odonell Casado le “acuestan” una escultura en barro, la tapan y cuando este va acostarse en medio de uno de los frecuentísimos apagones dio un tremendo grito, luego el acre y justo reclamo de Mateo, el llamado de atención del Comité de Orden Interno y las disculpas de los osados párvulos.

EL PUBLICISTA Y EL PERIODISTA.

René se considera una cura: un buen domingo, mientras disfrutábamos de un suculento almuerzo preparado por Pascual Emilio Arias, Tito y Ramona Altagracia Sánchez (la inolvidable Tatá), René aprovechó que Valentín Soto abandonara su silla para buscar un vaso de agua y se sentó raudo y tranquilo, cuando Valentín se percata de la jugada maestra del compañero reacciona furioso y cuando René nota airada y razonable reacción del agraviado, quien se sintió engañado y burlado por el siempre astuto Rene, se aproxima a él rápidamente y en tono amenazante: René se levanta como impulsado por u resorte y le dice sin reparo en la ocurrencia que había cometido ¡sin violencia compañero, sin violencia!

Esta frase se convirtió casi en una consigna, luego de una larga jornada risas, acompañada de estruendosas carcajadas del resto de los comensales. Como se dice popularmente: barriga llena corazón contento…y colorín, colorado están ambos sancionados… Valentín con el suapeo del piso y René con el fregado y los espectadores quedan exonerado…y todos nos alegramos por que Valentín organizaba unos sorteos para realizar oficios luego de los “presupuestos” pero nunca salía premiado.

LA CONTESTADORA AUTOMÁTICA.

Las travesuras eran constantes y muy variadas, por ejemplo: a los recién llegados nuevos les marcábamos el * o # 22 del teléfonos y los poníamos a conversar con la computadora de mientras esta daba la hora, el tiempo... por ahí pasaron muchos…mientras el incauto escuchaba y trataba de conversar, la máquina decía Hola son las 11:30 de la noche, temperatura 30 grados celsius la mínima y 39 la máxima, humedad relativa del aire 60 por ciento posibilidades de lluvias 60 por ciento.

Para montar el asunto se recurría frecuentemente al argumento falso de algún, familiar, la novia/o, un amigo/a o un compañero/a o que le había llamado del Banco, o de un trabajo le habían llamado pero que por alguna razón no le dio tiempo tomar el número pero que él/ella lo recordaba y procedía a marcar y conejillo de indias ilusionado caía sin más…era divertido pero odioso por que el juego delataba la ignorancia nuestra frente a vida en las grandes ciudades…la mayoría procedíamos de comunidades rurales. Era una forma de votar el golpe, nada más...

Cuando escuchaba estas cosas el asombro no se hacía esperar hasta que reaccionaba y se enteraba que había sido víctima de una trampa, tras notar las carcajadas contenidas de los muchachos y muchachas y ahí venía la bronca, que incluía palabrotas, rabietas y otras expresiones de frustración e impotencia.

PROHIBICIONES Y SANCIONES.

Tanto los Estatutos como Reglamento Interno prohíben terminantemente la ingesta de bebidas alcohólicas y borracheras en la casa albergue o sus alrededores algunos se la jugaban y compraban el ron en cartones de jugo o botellas de coca cola para engañar a los espías del Comité de Orden Interno y la Junta Directiva, evitando si tenía éxito una expulsión casi segura del temible Comité Disciplinario, que sería ratificada con seguridad por la Asamblea General, ya que esta era considerada una falta grave e implicaba una sanción drástica y en el mejor de los casos les esperaba la expulsión por un semestre.

Las demás sanciones iban desde amonestaciones, de varios tipos; multas en efectivos el, cobro de una determinada cantidad recibos en las calles de Ocoa, así como la venta de boletos y bonos de diferentes precios. El paquete incluía además, un mes, una semana sin derecho a cena o al uso del teléfono, la limpieza general, los caladitos, la marquesina o lavar una cantidad de lamosos botellones y el tanque que nos servía para almacenar la escasa agua que conseguíamos o nos “robabamos” de donde la evangélica, al lado del cine “El Coloso” en la San Juan de la Maguana o Ramón, limpiar el baño por determinado tiempo todo dependía de la gravedad de la falta cometida.

Quien incurriera en riñas, peleas, alborotos, discusiones, burlas, los chismes, el irrespeto, la falta de solidaridad, incluyendo el oportunismo o cualquier otra distorsión disciplinaria que pudiera poner en riesgo la convivencia pacifica, la seguridad colectiva o alterar el entorno estrictamente estudiantil y académico que se percibía una vez se entraba a la “Casa Albergue”, ubicada en la Calle que lleva el nombre del filántropo Juan Alejandro Ibarra, marcada con el número 218 en populoso sector de Cristo Rey en Distrito Nacional, se exponía a enfrentarse a una serie de juicios severos, que eran debatidos públicamente.

jueves, 22 de julio de 2010

CLARO QUE NOS OPONEMOS AL CAMBIO DE NOMBRE

“Las manos trabajadoras de este pueblo están encallecidas y sudorosas y no son gentes que piden, sino, por el contrario que trabajan desesperadamente para sobrevivir”. Padre Luís Quín

Claro que nos oponemos al cambio de nombre del municipio o a la provincia de San José de Ocoa. No al reconocimiento de los méritos legítimos y bien ganados del Padre Quín sino a las pretensiones aventureras de quienes pretenden borrar de un rayazo la memoria toponímica del heroico municipio sureño. Además de que se están violando varias normativas, incluyendo la Constitución de la República, y se le está faltando el respeto al pueblo ocoeño y a la propia memoria del Padre Quín que pretenden enaltecer.

Esa no es la mejor forma de reconocer el trabajo y la dedicación de este titán. El pueblo lo lleva muy adentro y le agradece eternamente por sus grandes aportes al desarrollo de la provincia. Así lo ha testimoniado siempre. Pero de ahí a aceptar un cambio de nombre para alimentar los caprichos de intereses foráneas es demasiado.

San José de Ocoa era puesto desde el 1854 perteneciente a la provincia de Santo Domingo y adscrita a la común de Baní, según establece la Ley 355 sobre Administración Provincial votada por el Congreso Nacional el 5 de septiembre de ese año. Dicha ley estaba fundamentada en la división territorial contemplada en la Constitución de 1844 que establecía en 5 provincias la división político-administrativa del país. Los puestos militares fueron creados estratégicamente para garantizar la seguridad e integridad del territorio nacional.

El 28 de diciembre de 1858 mediante la Ley 567, el presidente General Pedro Santana, crea la común de San José de Ocoa. El 2 de diciembre del mismo año es inaugurado formalmente el municipio, pero el ayuntamiento comienza a funcionar en 1866, su primer síndico fue Casimiro Pimentel. En 1895, fue transferido a la provincia de Azua. Cuando se creó en 1944 la provincia Peravia, San José de Ocoa pasó a ser municipio de esta provincia. Como se puede apreciar San José de Ocoa se ha hecho adulta con ese nombre y quedó coronado cuando en el año 2000 se crea la provincia del mismo nombre mediante la Ley 66-00 haciendo realidad una vieja aspiración de los ocoeños/as que hasta entonces había sido un municipio de la provincia Peravia.

Como afirma el periodista ocoeño, Luis Encarnación en su artículo del 20 de julio en Listín Diario ésta "debería ser idea, decisión y motivación de todos los ocoeños, sin distinción ni banderías, como elemental muestra de agradecimiento y reconocimiento colectivo al autor de la obra inmensa de la que hemos sido testigos." 

Eso, si estuviera en discusión el cambio de nombre, que no es el caso. Lo que hay que discutir, elaborar, coordinar e implantar es el Plan Integral de Desarrollo de San José de Ocoa para superar el lastre dejado por la falta de visión de quienes han dirigido las débiles instituciones ocoeñas incorporando a los actores sociales y a la ciudadanía en general a esta magna tarea.

El proyecto de ley fue remitido a la Cámara de Diputados luego de ser aprobado en el Senado, donde había sido introducido en el año 2007. Se ha anunciado que se hará una consulta luego de un rechazo generalizado de los munícipes a la iniciativa del senador Pedro Alegría, ya que para la elaboración del proyecto no se cumplieron los requisitos legales que conllevan consultas a la ciudadanía, así como estudios previos que justifiquen el cambio de nombre. Si se consultara al pueblo para cumplir con las formalidades normativas igualmente se le diría que no. El propio Quín se opondría desde su morada celestial. Este nombre implica para los hijos/as del Maniel una síntesis grata de su existencia. En él confluyen nuestro legado aborigen y la herencia de fe católica.

Sin duda que la propuesta de cambio de nombre es improcedente e inoportuna, ya que no aporta en nada al desarrollo del municipio, salvo que no sea trastornar la tranquilidad de los ocoeños/as. Rechacemos las propuestas y busquemos otras opciones más enaltecedoras y menos oportunistas. Paremos el odioso culto a la personalidad que se ha impuesto en el país. Imitemos las buenas acciones y los ejemplos testimoniales de buen vivir para convertirlos en nuestros referentes pero honrémosles con el trabajo no con la apariencia.

Conservemos el orgulloso gentilicio preservando también su base jurídica. Pensemos en la memoria de nuestros antepasados, defendamos nuestra herencia cultural, el fundamento de nuestras raíces como pueblo y mantengamos en alto el digno nombre que llevaron las huestes ocoeñas en las gestas patrióticas que les tocó librar durante las luchas de consolidación de la Independencia Nacional iniciada en 1838 con la creación de la Sociedad Secreta la Trinitaria.

La historia es, ha sido y será siempre el referente idóneo para mirar las huellas de quienes nos antecedieron. Defender al pueblo y sus valores como lo defendió siempre el abnegado sacerdote que nos dignó con su grata y fructífera presencia, estableciéndose en nuestras tierras para acompañar al pueblo en la ardua lucha la tierra, por la protección de los recursos naturales, contra el analfabetismo, el aislamiento, contra la desigualdad, la exclusión, la injusticia y la represión. Emulemos su entrega al trabajo, su opción por los pobres, marginados y excluidos pero no le adulemos.

Respetemos y reverenciemos la memoria del Guayacán, así como la de todos los hijos e hijas de San José de Ocoa que han trabajado y luchado por la libertad, la igualdad y el desarrollo integral de la patria chica, del país y del mundo. Reivindiquemos la memoria histórica y reconstruyamos la historia a partir de rico legado que nos dejaron los aborígenes, los cimarrones, los patriotas y revolucionarios, así como a la gente humilde del pueblo y con ellos habremos honrado la memoria de los buenos hijos del antiguo Maniel, incluyendo al Padre Quín.

¡OCOAAAAA SIEMPREEEEE!
Fabián Díaz Casado. 22 de julio del 2010.

lunes, 5 de julio de 2010

LAS LECCIONES DE NOEL

"Por aquí pasó David arrazando como un toro/Por aquí pasó de un modo que nos dejó sin ambiente/No se llevó la gente por que Díos metió su mano/Los enemigos por capricho se abrazaban como hermano". Esmérido Macea.

La República Dominicana, por su ubicación en el mismo centro del Continente Americano tiene una posición privilegiada, no sólo para el comercio o como punto estratégico de la geopolítica mundial, sino también para el paso de las Tormentas, Ciclones Tropicales y los Huracanes, que trae la Temporada Ciclónica, que se inicia en Junio y concluye en Noviembre, de cada año.

Es difícil entender, como en pleno Siglo XXI, el Estado no disponga de planes que se activen automáticamente en el período antes mencionados, como única forma de mitigar la estela de muerte y destrucción que generan los fenómenos naturales en la empobrecida Quisqueya.

Es evidente, que no estamos preparados para enfrentarnos a situaciones como la generada por la Tormenta Tropical Noel y que carecemos de los planes preventivos y contingencia, incluyendo un moderno sistema de alerta temprana, aprovechando el cacareado desarrollo de las tecnologías de la comunicación y la información.

Hay que crear la infraestructura necesaria para adherirse a los sistemas orbitales de radares y satélites así como las capacidades humanas que garanticen el derecho a la vida, a todos los ciudadanos en igualdad de condiciones, esto tiene que estar asociado obligatoriamente a un amplio programa habitacional, que haga realidad el derecho a una vivienda digna y segura.

Igualmente el Estado y sus funcionarios, ya sean los del gobierno central o los municipales tienen que ir mas allá del discurso y trabajar para regular las construcción en las márgenes de los ríos, los arroyos y las cañadas o cualquier otro lugar que ponga el peligro la seguridad y la vida de la gente.

El Sistema de de Información Prevención y Alerta Temprana tiene que estar acompañado, además de los aspecto antes mencionados, de un amplio programa de orientación para sensibilizar a la población sobre las amenazas que nos acechan en cada temporada ciclónica o ante cualquier otro evento, tal y como establece el artículo 19 de la Ley 147-02 sobre Gestión de Riesgos.

Cabe destacar que la referida Ley contempla una serie de instancias que ameritan su instauración inmediata, ya que es uno de los instrumentos que nos permitiría enfrentarnos planificadamente a cualquier emergencia, ya que ella prevé mucho de los mecanismos de prevención, mitigación y gestión de riesgo pero sobre, establece las funciones, coordinación de los y niveles de los organismos, ya sean nacionales, regionales, provinciales o municipales.

Los municipios como entes territoriales y los ayuntamientos como sus instituciones tienen que asumir con responsabilidad y decisión las labores de protección civil. Se deben preparar para tales eventualidades e incluir en los presupuestos los recursos necesarios para enfrentarse a las inclemencias. Además de aplicar las regulaciones necesarias para evitar la urbanización de de las zonas de riegos. Esto sumado a las acciones del gobierno central y la sociedad civil pueden disminuir las devastaciones que causan los fenómenos naturales.

El Estado y el gobierno deben esforzarse por elevar la eficiencia de los organismos preventivos y de seguridad civil y acabar con la cultura clientelista en esas entidades, ya que son las responsables de proteger y socorrer a la población en estas contingencias. Prevenir siempre es menos doloroso y costoso que construir, hagamos de esta una consigna para garantizar los derechos mínimos consignados en el artículo 8 de la Constitución de la República.

Los fenómenos naturales no discriminan para matar y destruir, pero evidentemente que los pobres y excluidos son quienes llevan la peor parte, pagan con su vida el castigo a que los someten quienes les obligan a vivir en la marginalidad, conformando los denominados cinturones de miserias, en las afueras de las ciudades.

No podemos asumir una actitud indiferente ante la desgracia que nos afecta en estos momentos pero tenemos que prepararnos para enfrentar situaciones peores sino nos preparamos adecuadamente para enfrentarnos a las inclemencias, ya que las políticas excluyentes de los modelos económicos impuesto los países desarrollados generan e incrementan la pobreza.

Hoy las poblaciones rurales padecen grandes penurias en la República Dominicana, ya que no cuentan vías de acceso adecuada, vivienda o protección para desarrollarse adecuadamente, lo que los lleva emigrar a los centros urbanos, donde en el mejor de los casos pasan de productores agrícolas a motoconchos a jornaleros, incrementando la demanda de servicios básicos.

Los esfuerzos realizados no son suficientes y se requiere de un cambio de visión, tanto del sector estatal como del empresariado para prevenir y enfrentar las contingencias. Evitemos que agarren asando batatas, como nos tomaron, David, Federico, Georges, Dean, Olga o Noel por sólo poner algunos ejemplos.

Es tiempo de reflexión y análisis. Debemos aprender de los errores para poder estructurar un sistema de respuesta adecuadas a las adversidades que nos depara la vida, especialmente a quienes estamos ubicados en el mismo trayecto del Sol como dijo el Poeta Nacional.

Gobernantes y gobernados, funcionarios y gerentes, administradores y personal de apoyo tienen que hacer de la vocación una virtud y del compromiso social una consigna. No podemos desaprovechar la oportunidad de superarnos a nosotros mismos.

Asumamos con valentía el reto que nos ha impuesto Noel y trabajemos para recuperar las confianzas individuales y en nuestras instituciones, sin perder la capacidad crítica y autocrítica que debe ser el norte de quienes aspiran a vivir en una sociedad ecológicamente habitable, donde la justicia sea la norma y no la excepción.

Fabián Díaz Casado.
13 de Diciembre del año 2007.

SIEMPRE SAN JOSÉ DE OCOA

"La historia es el camino de los pueblos y sus hechos las enseñanzas de los hombres". 

La provincia de San José de Ocoa ha tenido una evolución jurídica que no ha variado su denominación desde la fecha de su fundación como común cabecera, o villa desde la independencia hasta ser coronada como Provincia, mediante Ley 166-00 en el año 2000.

A pesar de que al momento de la elevación a provincia hubo quienes se atrevieran a promover y hasta proponer un cambio de nombre recibiendo de inmediato el rechazo de quienes se oponen al irrespeto de los usos y costumbre de los pueblos, ahora pretenden aprovecharse de la merecida despedida dada por los moradores de esta abnegada provincia para consumar su ominoso e inoportuno reconocimiento a quien en vida lo rechazó con toda la firmeza que le caracterizó.

He visto con preocupación los aprestos de los legisladores ocoeños, quienes han sometido sendos Anteproyectos de leyes con la pretensión de sustituir el legendario nombre del municipio o la provincia por el del destacado religioso Luís José Quín, cariñosamente conocido con el sobrenombre de “Guayacán”, en comparación de su férrea voluntad con la de un árbol de recia madera que crece en la parte baja del municipio.

La Constitución de la República en su artículo 93, literal otorga al Congreso Nacional la capacidad de: “Crear o suprimir provincias municipios u otras divisiones del territorio y determinar todo lo concerniente a sus límites y organización por el procedimiento regulado en esta Constitución y previo estudio que demuestre la conveniencia social, política y económica justificativa de la modificación”. No se conoce ningún estudio que justifique las pretensiones de cambio de denominación del municipio ni mucho menos de la provincia, que además está reglamentado por la Ley No. 49 del 9 de noviembre de 1966, “que regula la designación de nombres a monumentos, lugares, calles u otros, si la persona está viva o dentro de los diez años de su fallecimiento, se requerirá una Ley. Así mismo, los ayuntamientos tendrán la facultad de designar los nombres de los parajes, a condición de ser sometidas al Congreso Nacional para su aprobación”. 

Tanto la Constitución como la Ley son claras y no dan lugar a interpretaciones: si no se han realizado las consultas a la población el cambio sería ilegal e ilegítimo. La establece que si la persona con cuyo nombre se pretende designar cualquier lugar, monumento o calle está viva puede autorizarlo, ahora bien en el caso que nos ocupa, la persona ha fallecido, por tanto, hay que esperar 10 años para poder hacer uso de su nombre. Eso dice la Ley, ahora bien, se sabe que la misma ha sido violada constantemente ante la mirada indiferente de quienes deben velar por su aplicación y hasta por desconocimiento diría yo, ya que es poco mencionada.

Es oportuno, aclarar que el fenecido sacerdote hizo grandes aportes a la provincia y que es merecedor del más digno respeto por su consagración como defensor de los excluidos y desheredados de la fortuna, ya que sirve de ejemplo en ciertos aspectos, a quienes no creen en la capacidad transformadora de las organizaciones sociales y comunitarias para convertirse en actores autodirigidos en el complejo escenario del desarrollo local.

El padre Quín desarrolló en San José de Ocoa su una visión desarrollista, ejerciendo un sacerdocio aproximado a la línea del Padre Arturo, fusilado en 1965 y quien creó las bases para el acercamiento de los asuntos de fe a las necesidades de la gente, corriendo el riesgo en muchos casos de chocar con los roles que están conferidos a las instituciones públicas, ya sean municipales, provinciales o nacionales. A Quín le tocó la misma suerte, tanto así que fue expulsado y reinstalado en su parroquia por la presión que ejercieron los hijos del El Maniel.

Por tanto, si se pretende que el pensamiento y la obra de una persona sólo se recuerdan designando un determinado lugar con su nombre empecemos por bautizar a la Parroquia con el nombre de Luís José Quín y como esto funciona con el Concordato de 1954 creo que respetaríamos la Ley antes mencionadas y no utilizaríamos la memoria del Padre, con sus restos aún caliente para permitir la violación de una Ley.

Se pueden hacer muchas cosas cuando haya transcurrido el tiempo establecido en la legislación: monumentos, parques, calles, barrios, comunidades, edificaciones, escuelas, centros comunales o cualquier otra simbolización; pero nada honraría mejor la memoria del “Guayacán” que el trabajo unido de los ocoeños para superar las precarias condiciones en que viven miles de habitantes en nuestra provincia ¡Atrevámonos a imitar las buenas enseñanzas del Padre Luís José Quin!