jueves, 19 de septiembre de 2013

DIALOGANDO EN FAMILIA.


"Para cosechar buenos frutos hay que plantar, regar, abonar y cultivar. Así la familia tiene que ser cultivada y cuidada como una cosecha potencial para que los retoños crezcan sanos y fuertes".

Las relaciones familiares son un mundo complejo y difícil de gestionar, sobre todo en una sociedad bombardeada por los medios de comunicación masiva que imponen el ritmo de la vida. Un conjunto de factores tendenciales interactúan para dar forma a la personalidad que se cultiva en los hogares del Siglo XXI. Dialogar sobre estos asuntos es fundamental, urgente y oportuno.

La familia es el embrión fundamental de la organización social, y como tal tiene que servir de espacio para el diálogo abierto, sincero y comprometido  donde sus integrantes socialicen y analicen los temas que amenacen la integridad familiar, así como los logros obtenidos por los mismos. Como raíz que alimenta el árbol social esta debe recibir los nutrientes para que el mismo se desarrolle y mejore continuamente.

La cohesión familiar y la unidad son ejes fundamentales de la gestión familiar. Consolidar valores y reforzar los principios de solidaridad, creatividad, honestidad, amor, justicia, tolerancia y respeto implica acciones concretas y articuladas. El el diálogo es fundamental. Habilitar espacios para el análisis de temas específicos o asuntos de interés familiar refuerzas los lazos de unidad, fraternidad y compromiso.

Es, sin ninguna duda, la institución más antigua de la humanidad y una de las que, mayores aportes realiza a la civilización. Ha evolucionado con los cambios al ritmo del desarrollo socioeconómico de los pueblos. Lograr adecuarse al proceso evolutivo societal implica un reto tanto para los padres como para de los demás integrantes de las familias.

El paso de familias extendidas al modelo de familia nuclear estableció unas pautas que hoy choca con los modelos de familias monoparentales. Lo que sirvió como rieles para la conducción de un núcleo familiar compuesto por 5 miembros no tiene por qué ser útil para gestionar a una estructura con 2 o 3 miembros. Lo que si debe ser común a cualquier modelo son los espacios de diálogos y de socialización.

La tendencia a las uniones libres o la decisión de las mujeres de tener sus hijos como madres solteras, sumado a la entrada temprana de la juventud a la vida sexual, constituyen nudos complejos que requieren ingenio y creatividad para soltarlos. Solo se esbozan aquí esos aspectos, por que desarrollarlos implica un abordaje  profundo que rebasa el objetivo de esta reflexión.

Los factores antes mencionados se combinan y conspiran contra la salud y la estabilidad de la familia. Hay factores propios del entorno que influyen negativamente en una familia desinformada y mal orientada. Los bombardeos constantes con mensajes que inducen al consumismo, a la vida fácil, al consumo de drogas, a la violencia y al sexo fácil contrastan con la falta espacios para la diversión, la socialización y el diálogo.

La industria de la publicidad y la propaganda malsana encuentra hoy mayores espacios de difusión en las redes sociales que proporciona el Internet. El acceso temprano de los niños y niñas a estas redes, plantea un gran desafío a las estructuras familiares, no importa el tipo que sea. Se requiere mucha orientación y buena supervisión para evitar que hijas e hijos accedan a contenido nocivo para su desarrollo emocional.

Los medios electrónicos, especialmente la televisión y las redes sociales, así como los vídeos juegos utilizados indiscriminada e irresponsablemente son armas de “desinformación masiva” cuyo control debiera estar en manos de adultos responsables, preferiblemente padres y madres. Su blanco preferido es el cerebro del futuro sujeto, a quien se estimula para que responda a determinados patrones de comportamiento. Ese es un tema fundamental que tiene, y debe ser tratado en las familias para alertar a los pequeños de las amenazas que representan, promoviendo el uso responsable y supervisado de los mismos.

Es penoso, ver como televisoras dominicanas difunden, impunemente, contenidos impublicables como series, películas, telenovelas en horarios en que la familia se encuentra reunida o los niños están solos. La falta de regulación del Estado, asociado a la falta de escrúpulos por parte de los programadores y directores deja desamparado a la familia que decide rechazar los patrones conductuales que se promueven desde allí.

Dialogar en familia se convierte entonces en el mecanismo básico para combatir el efecto perverso de los contenidos lesivos a los valores familiares. Esos espacios de diálogo deben habilitarse constantemente para prevenir acciones que ensombrezcan el ámbito familiar y activarse automáticamente cuando surjan problemas fortuitos y coyunturales. Es responsabilidad de los padres, madres y hermanos mayores estar pendientes de las fechas de encuentro.

Encontrarse para celebrar un acontecimiento exitoso, como un cumpleaños o una graduación son ideales para motivar a los encuentros especiales para tratar temas de familia. Se puede socializar un catálogo de temas para esos encuentros pero éstos deben ser siempre sobre aspectos específicos, necesidades y cuestiones puntuales que comprometan a los miembros en su cumplimiento. La unidad familiar es un instrumento poderoso para sortear escollos de la vida, fomentar la solidaridad y crear redes de apoyo familiar que faciliten al desarrollo integral.

Estos pueden ir desde problemas rutinarios hasta el comportamiento de los miembros en la sociedad, en sus espacios laborales, ámbito de estudio y hasta cuestiones vinculadas al desarrollo cultural, económico; así como el comportamiento conyugal. Claro, respetando los estilos de gestión familiar y las particularidades de los miembros.  Se debe evitar, que las acciones sugeridas en los diálogos lleguen trazar pautas que violenten la intimidad o alteren la libertad de los miembros.

La familia debe ser cuidada y cultivada para que el fruto que se obtenga, que son los hijos e hijas se constituyan en guardianes del buen vivir. Una sociedad que descuida su estructura familiar corre el riesgo de cosechar males que no desea. Igualmente, apegarse a patrones dogmáticos y tradicionalistas que chocan con los valores y principios que cada quien asume como válidos, entra en conflicto con las generaciones que los dan por superados ciertos patrones de comportamiento.

Habilitar espacios de diálogos formales en el ámbito familiar es una estrategia que funciona y debe ser promovida, reforzada e institucionalizada para potenciar su eficiencia. Una familia que dialogue y discuta sus problemas está en mejores condiciones de enfrentar los embates de la sociedad postmoderna. Cualquier espacio puede ser útil para el implementar mesas de diálogo familiar. Cada familia asume el que mejor se ajuste a los propósitos que les convocan.

El desafío mayor es lograr crear una cultura de diálogo productivo, pluralista y democrático en el seno familiar para implantar y reforzar valores y principios que hagan sujetos capaces de ejercer una ciudadanía activa, crítica y tolerantes. Crear redes de solidarias y establecer estrategias de desarrollo de los miembros de la familia,; así como fomentar la armonía y el entendimiento entre los miembros de la misma.

Recordemos que una estructura familiar sana, funcional y comprometida es la base para una sociedad donde la moral social sea norma, no excepción. Cultivar en las familias los liderazgos que irán a los puestos de dirección de la sociedad es fundamental para lograr un mundo justo y solidario. Un mundo donde la justicia social se convine con una cultura cívica que realce las virtudes y rechace los vicios.

El objetivo último de la gestión de relaciones familiares en base al diálogo, es contribuir al desarrollo de mujeres y hombres responsables de su destino y compromisario con el futuro propio y el de su pueblo ¡Aceptemos el reto y demos el paso para crear e institucionalizar una cultura de diálogo, reforzando la unidad y potenciando el poder creativo de la familia!

lunes, 16 de septiembre de 2013

IDEOLOGÍA POLÍTICA CONTEMPORANEA.

"La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar". Eduardo Galeano.

Las teorías y doctrinas políticas se conforman partiendo de las orientaciones ideológicas de los entes políticos y sociales que las generan. Las ideologías son las que dan las caracterizaciones que asumen las instituciones y muy especialmente los gobiernos y los actores políticos que los gestionan.

Cualquier sistema político cuando está en construcción requiere mirar la historia política y su evolución social, si quiere ser exitoso gestionando el poder. El Socialismo del Siglo XXI tiene que tomar por base el desarrollo económico, social, cultural y político para colocarlo en la mesa del imaginario colectivo.

Ese sistema político tiene que superar las modalidades de socialismo que hemos conocido y heredado, sin desconocer ni menospreciar las experiencias y sus enseñanzas. La historia es una biblioteca donde se deben consultar los acontecimientos y hechos que marcan, caracterizan y definen la organización y la estructura política de una sociedad.

Ideológicamente, hay que dejar claramente que a diferencia de las tesis que plantean del fin de la historia y de las ideologías, éstas tienen y tendrán vigencia porque el mundo es y será idea. Son esas ideas las que guían a los hombres y mujeres en el curso de sus vidas. Cuando se organizan en sistemas y son compartidas por grupos e individuos se convierten en lo que se conoce como ideología.

La ideología no es más que el conjunto organizado de argumentos que sustentan y fundamentan las doctrinas y teorías que explican los fenómenos sociales. Son valores, principios y reflexiones enmarcados en una línea de pensamiento asociada a los sentimientos y emociones del ser humano.

Así las ideas políticas sirven de sustento a las ideologías y los sistemas y organizaciones políticas, sociales religiosas, culturales, económica o cualquier otro aspecto organizativo de las relaciones sociales. Reflexionar y analizar el poder de las ideas y de su expresión ideológica es fundamental para comprender los sistemas de relaciones de la sociedad del Siglo XXI en su dimensión política.

Las ideas políticas organizadas conforman las ideologías que dan forma y sustancia a las doctrinas y teorías políticas. De ahí que la importancia de reflexionar sobre estas cuestiones y avanzar hacia la definición un sistema político que privilegie a la gente y su desarrollo integral.

Si las ideas que sustentan un sistema ideológico no son claras y comprensibles para el colectivo es difícil lograr armar y concretar los consensos y pactos sobre los que se levanta y sostiene el edificio de la democracia funcional. La democracia como aspiración, entendida como un proceso que se afianza en el imaginario colectivo debe traspasar las fronteras del formalismo y superar la inequidad y la exclusión social. Ese es el desafío de los pensadores políticos del principio de siglo.

Avanzar en ese proceso de construcción democrática transformadora pasa por mirar formas creativas de integración social para contrapesar el sistema político que se defina. Es aquí donde entran las cuestiones vinculadas a los niveles de desarrollo de un sistema político.

Si no se logra que la modernización y la institucionalización política evolucione, el sistema se estanca, se obstruye. Hay que adaptarlo para que asimile el contenido programático del nuevo sistema político.

Un desafío importante es lograr que el sistema ideológico, político y las doctrinas evolucionen al ritmo de las exigencias de la sociedad de la información y el conocimiento. No se puede entender la democracia hoy como la entendían los griegos, ni siquiera como se entendía, en los tiempos de la Revolución Francesa o norteamericana. Mucho menos como en los tiempos de la Guerra Fría, ya que son contextos diferentes. Es cierto que la línea de base se encuentra referenciada en esos acontecimientos, pero no son los únicos.

La democracia en el mundo multipolar que se avecina tendrá que ser una democracia de la gente, con la gente y para la gente. Es la democracia de la sociedad de la información y el conocimiento. No puede ni debe ser un modelo estático o pasivo, sino dinámico y activo. Por eso es importante dejar establecida las bases ideológicas que regirán el nuevo sistema.

Llegado a este punto, donde el sistema político asume los postulados y doctrinas de la ideología es posible, entonces, iniciar el proceso de transformación revolucionaria de la democracia. Es en esta fase donde se pasa del formalismo democrático, electoralista y manipulado al nivel funcional, donde la gente y sus necesidades marquen las prioridades que asuman el Estado y el gobierno que lo gestione.

Los Estados que han logrado avanzar en el rescate de la esperanza asumen modalidades de democracia abierta, pluralista, participativa y realista. Han implantados modalidades democráticas montadas en un formalismo normativa que permite y facilita la operatividad del sistema en sus dinámica evolutiva. Tal es el caso de Ecuador, Bolivia, Brasil y Venezuela.

Estamos en cambio de época y para accionar en él necesitamos cambiar paradigmas, así como la forma de ver y analizar los fenómenos y  acontecimientos políticos que nos afecta. Es ahí donde el poder de las ideas y la ideología como expresión tangible de éstas entran y operan. Es tiempo de razonar y trabajar en las definiciones que permitan estructural el sistema ideológico que amueblará el edificio que alojará a la democracia funcional que dará forma al Socialismo del Siglo XXI.

RAZONANDO EN POLÍTICA.

"Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran y se reconocen y se abrazan. Ese lugar es mañana". Eduardo Galeano.
La República Dominicana ha recibido el Siglo XXI sin un modelo societal sostenible y viable. No se perciben indicios de que los cambios que afectan al mundo remuevan los cimientos del conservadurismo que se ha incrustado en los tuétanos de la sociedad dominicana.

Pareciera que aquí si se ha llegado al fin de la historia preconizado por Mr. Fukuyama. Buscar los orígenes de esta situación pasa por mirar críticamente la historia reciente. Hachos y acontecimientos finiseculares condicionan la evolución política de la sociedad dominicana.

Ajusticiado Trujillo en 1961 y roto los diques que contenían el torrente ideológico  que emergió luego como un torbellino que inundó todos los rincones del país. Luego vinieron los Consejos de Estado y la inestabilidad política hasta que se instaló en el poder el profesor Juan Bosch en 1963.

Los grupos organizados, los partidos y organizaciones de izquierda, sindicatos y especialmente los grupos juveniles y dentro de éstos, el estudiantado tanto universitario como del nivel medio. Entre esos grupos se destacan los estudiantes. Fueron ellos quienes con mayor coraje y gallardía defendieron la naciente democracia dominicana. Los jóvenes dominicanos sufrieron sacrificio de todo tipo, persecución, represión, vejámenes, asesinato, prisión y tortura.

Bosch y su gabinete empezaron un proceso ambicioso de transformaciones políticas, sociales, económicas y culturales jamás vistas en la historia republicana. Bosch y el PRD que lo postuló aspiraban a instalar una revolución democrática que sacara al país del atraso y el oscurantismo al que lo había sometido la familia Trujillo desde 1930.

El modelo se concretó y tomó forma con la promulgación de la Constitución de 1963, de corte liberal progresista que recogía los postulados del Plan Mínimo del Movimiento de Liberación Dominicana que comandó Enrique Jiménez Moya en 1959. Bosch aspiraba a desarrollar un gobierno como los que en América Latina encabezaron José -Pepe- Figueres en Costa Rica y Rómulo Betancourt en Venezuela.

Este ensayo duró solo 7 meses, un golpe de Estado apagó la llama progresista y dio paso a la inestabilidad política y social. Los sectores conservadores, la iglesia católica, los jerarcas militares, los tutumpotes y el imperialismo yanqui  temerosos de perder sus privilegios se aventuraron al derrocamiento del gobierno constitucional. Con sus acciones estos grupos escriben su peor página en la historia patria.

Una Junta Cívico Militar se conforma para dirigir el gobierno de facto hasta constituirse en el Triunvirato que gobernó hasta el 24 de Abril de 1965 cuando el levantamiento popular de esa fecha lo echó del poder. La acción bélica que siguió al levantamiento popular se transformó en una guerra patria a partir del 28 de abril de 1965 cuando tropas de los Estados Unidos desembarcaron para tratar de imponer un gobierno títere.

La Guerra se extendió hasta julio cuando se firma el acuerdo que puso fin al conflicto. El patriotismo y el coraje de nuestro pueblo se puso de manifiesto una vez más, cuando enfrentó y resistió  el poderío militar del imperialismo yanqui. Cientos de muertos y heridos y una sociedad dividida políticamente. En los acuerdos se estableció un gobierno provisional que encabezó el Lic. Héctor García Godoy, veterano diplomático del trujillato. Tenía por encomienda organizar “elecciones”.

La treta electoral se celebró el 1 de junio del 1966 bajo el tutelaje yanqui y con pocas garantías para que la oposición desarrollara su campaña. Era entendible, dado que el principal contendor de la propuesta yanqui que encabezaba el Dr. Joaquín Balaguer era el derrocado presidente Juan Bosch. No lo iban a dejar llegar al poder y utilizarían todos los recursos que le sirvieran para impedir su participación en la contienda.

Se da el proceso y Balaguer es impuesto y se juramenta el 1 de julio de 1966. Ahí se inicia el tenebroso periodo conocido en la historia como “Los Doce Años de Balaguer”, ya que se extendió hasta 1978. Son tiempos de represión, desaparición, exilio, tortura y muerte. La encomienda yanqui de descabezar el movimiento revolucionario que había resistido a sus fuerzas y defendido la soberanía nacional fue cumplida con creces por “Don Elito” y sus pupilos.

Al mirar hoy, esos acontecimientos y reflexionar sobre ellos podemos encontrar las causas del escaso desarrollo político e institucional que se observa en el país, así como explicaciones al comportamiento conservador y conformista de amplias capas de la sociedad dominicana.

El Siglo XXI es una oportunidad para avanzar hacia la concreción de los sueños de los hombres y mujeres que ofrendaron sus vidas tras la búsqueda y construcción de sociedad más justa, solidaria y progresista. Ciertos visos de avances se observan, pero queda un largo trecho por recorrer para alcanzar un estadio acorde con las aspiraciones de la sociedad de la información y el conocimiento.

Los actores deben provechar esa oportunidad, para esto se requerirá de una organización debidamente articulada, compromiso social, definición ideológica diferenciadora, estrategia de alianzas, una propuesta programática concreta y táctica de lucha definida.  Esos aspectos sumados a la construcción de un liderazgo colectivo que defienda los principios éticos que deben regir el accionar político en el siglo que transcurre.

martes, 9 de julio de 2013

VIGENCIA DEL PENSAMIENTO TRINITARIO.

Las Sociedad Secreta la Trinitaria es el embrión de la organización política liberal en el país. Se dio a conocer el 16 de Julio de 1838, tras salir de la clandestinidad en la que se organizó. Integrada por jóvenes visionarios que se habían propuesto crear la República Dominicana y salir de la dominación haitiana que padecía la parte oriental de la Hispaniola desde 1822. 

Los Trinitarios fundadores fueron Juan Pablo Duarte, Juan Isidro Pérez, Pedro Alejandrino Pina, Félix María Ruiz, José Maria Serra, Felipe Alfau, Juan Nepomuceno Ravelo, Benito Gonzales y Jacinto de la Concha. Lógicamente este es el núcleo directivo primario, porque las acciones de los grupos independentistas y su estrategia de acciones eran amplias y secretas.

Estratégicamente articulada en grupos de 3, integrantes como forma de garantizar la seguridad del  núcleo central de la organización en caso de delación, lograron incorporar a un gran número de jóvenes a la causa. Se trazan el objetivo primario de derrocar el gobierno haitiano y crear la República Dominicana. Para reforzar el trabajo político se auxiliaron del teatro, creando La Dramática y La Filantrópica. Ambas organizaciones servían para promover el ideal revolucionario y sensibilizar al pueblo.

Eran tiempos en que las Campañas Napoleónicas y las luchas entre los imperios europeos; imponían el ritmo de la vida para conservar sus dominios y garantizar el abasto de materias primas. Es en ese contexto que los dominicanos se organizan y deciden conformar la primera organización política que conoce la historia política del país.

Su pensamiento quedó plasmado en el JURAMENTO TRINITARIO. Allí nació el instrumento político que sustentó el pensamiento libertador de los dominicanos. Un documento de alto contenido ético y político que adquirió una transcendencia que superó la malicia de los enemigos y detractores del interés nacional.

El liderazgo trinitario encabezado por Juan Pablo Duarte, revolucionario romántico, conocedor de Los Fueros de Barcelona y de las corrientes del pensamiento liberal que se desarrollaba en Europa, asumió la responsabilidad de liberar al pueblo de la opresión, dándole la independencia que merecía. Por eso se declaró dominicano desde que quedó firmado el Juramento Trinitario. Las ideas libertarias de Juan Pablo Duarte concitaron rápidamente el apoyo de otros jóvenes. Entre estos merecen atención especial.

La Sociedad Secreta la Trinitaria es la organización política sobre la cual descansó la responsabilidad de la conducción del proceso de independencia y la defensa de la soberanía nacional. Es sin duda, el primer partido político de la historia política dominicana Tenía objetivos, principios, liderazgos y una propuesta claramente definida.

Es en ese juramento donde se recogen los principios ideológicos que fundamentaron las acciones independentistas. Duarte y los trinitarios hicieron de su estrategia. Aunque esas ideas tenían el sello liberal para la época podía tipificarse de revolucionarias porque apuntaban a la transformación del sistema político, revirtiendo la situación política de entonces: proclamar la independencia nacional y crear la República Dominicana como Estado libre, independiente y soberano.

El Trabajo de los trinitarios, una vez descubierta su estrategia, se hizo cada vez más complejo y riesgoso. A pesar de la represión despiadada que desató el ejército haitiano, nunca perdieron la fe en el porvenir y en el propósito que les convocaba. Promover el proyecto separatista requirió del ingenio osado de los complotados para burlar la férrea persecución del ejército haitiano.

Los esfuerzos desplegados desde su fundación hasta la proclamación de la Independencia Nacional el 27 de febrero de 1844, pasaron por momentos difíciles. Gracias a la entrega  de los miembros y el empeño que puso en ésta el liderazgo directivo, se logró el objetivo.

Momentos de tensión se vivieron en el movimiento independentista cuando es derrocado el gobierno de Boyer y le sustituye Charles Herrad en Haití. Los Trinitarios habían apoyado en movimiento reformista que encabezó Herrad, una vez triunfa en 1843 inicia una cacería de trinitarios e independentistas, consciente de los planes de los patriotas de sacar de su territorio al invasor haitiano.

La tenaz persecución emprendida por el gobierno haitiano, conocedor de los propósitos de Los Trinitarios, llevó al exilio o la clandestinidad a varios miembros del grupo revolucionario, incluido su líder Juan Pablo Duarte y Díez. La conducción del movimiento quedó en manos del prócer Francisco Sánchez del Rosario, joven talentoso, abogado y defensor del ideal de justicia que había asumido sus compañeros.

Sánchez gozaba de toda la confianza de Duarte y los patriotas independentista. También María Trinidad Sánchez, tía de Francisco conformaba parte del movimiento, entre otras mujeres destacadas como Baltazar de los Reyes y Concepción Bona. Así se hacen los preparativos y se proclama la independencia nacional el 27 de febrero de 1844 al grito de Dios, Patria y Libertad.

Una vez consumada la proclamación se procedió buscar a Juan Pablo Duarte para conformar el primer gobierno netamente dominicano. De inmediato se creó la Junta Central Gubernativa presidida por Tomás Bobadilla y Briones. Era el gobierno responsable de organizar el Estado política, jurídica, militar y defender la soberanía nacional. 

Sánchez, José Joaquín Puello, Remigio del Castillo, Wenceslao de la Concha, Mariano Echavarría y Pedro de Castro y Castro, y Mella formaron parte de ella. El gobierno que adoptaría la Junta, sería liberal tal y como se estableció en el Juramento Trinitario de 1838 y el manifiesto del 16 de enero de 1844, inspirada en las ideas de J. Locke, J.J. Rousseau y el Barón de Montesquieu, entre otros.

Proclamada la independencia, surgen de inmediato, las luchas internas en el seno del grupo y los bandos anexionistas. Surgen así las tendencias profranceses, proingleses, proespañoles y hasta pronorteamericanos. Estas acciones se consolidan con el golpe de Estado perpetrado por el grupo conservador encabezado por Pedro Santana a la Junta Central Gubernativa que presidió el prócer Sánchez. El accionar anexionista tenía como telón de fondo, la creencia y el temor de que la naciente República no podía sostenerse sin el apoyo o tutela de alguna potencia.

Los únicos que creyeron siempre y defendieron sus ideales fueron Los Trinitarios, quienes eran partidarios de la Independencia pura y simple. Vino la lucha interna, las divisiones, las persecuciones y el acoso. Muchos de quienes guiaron se fueron al exilio, especialmente tras el Golpe de Estado perpetrado contra la Junta Central Gubernativa que presidió Francisco Sánchez del Rosario.

El nacimiento de la República Dominicana surge en un ámbito donde confluyen ideas revolucionarias, liberales y conservadoras. Siendo las últimas las que predominan y se imponen a fuerza de represión, destierro, muerte y tortura. Esta tendencia ha sido recurrente y difícil de revertir desde entonces.

El 6 de Noviembre de 1844, queda consumado y sellado el texto constitucional que regiría el naciente Estado. Pedro Santana, aguerrido militar seibano asume la presidencia de la República e impone a los Constituyentes de San Cristóbal el famoso artículo 210. Era marco normativo de corte conservador y dictatorial. Quedaron fuera del gobierno los trinitarios y otros febreristas. El resto de la historia es harto conocida. Santana se convirtió en el gran traidor a la causa nacional.

Sin el genio de Duarte y sin la estrategia de lucha que este adoptó, el ideal libertario no se hubiera alcanzado. Él y su equipo hicieron La Trinitaria, La Filantrópica y La Dramática y de ahí se dan las luchas que desembocaron en la proclamación de la Independencia Nacional. Trinitarios y Febreristas tienen un sitial especial en la historia, exceptuando lógicamente a quienes traicionaron la causa libertaria.

A 177 años de la fundación de la Sociedad Secreta la Trinitaria sus huellas, marcadas sobre el suelo patrio, sirven de norte para caminar hacia el porvenir. Pudo más la voluntad y el deseo de libertad que la represión desatada contra los patriotas. El ideal trinitario, vigente aún, ha servido y servirá para orientar la defensa de la soberanía cuando ha sido mancillada o se ha visto amenazada.

El ideal trinitario, duartiano y febrerista abrió el camino para el desarrollo del pensamiento liberal. Aunque el conservadurismo se impuso, nunca ha dejado de palpitar en el corazón de los dominicanos la defensa de la justicia social. Larga es la lista quienes defendieron la llama libertaria encendida desde la creación de La Trinitaria.

Prohombres como Juan Pablo Duarte, Francisco Sanchez del Rosario, Ramón Matías Mella pasando por Gregorio Luperón, Benigno Filomeno de Rojas, Pedro Fco. Bonó, Francisco Ulises Espaillat, Federico Henríquez y Carvajal para sólo citar algunos. Mujeres de la estirpe de María Trinidad Sánchez y Juana Saltitopa Salomé Ureñas, entre otras, merecen un sitial privilegiado en la historia dominicana por haber esculpido con dolor, sangre y sacrificio el ideal de justicia en el corazón de los dominicanos. Esa pléyade de liberales sufre y defienden sus ideas frente a los embates del conservadurismo que aún persiste.

Tras la Invasión Militar Norteamericana de 1916 y la dictadura que ésta impuso, el pensamiento liberal, inspirado en los trinitarios, mantuvo siempre vivo los valores y principios soberanos del Estado nacional. El dictador Rafael Leónidas Trujillo también hizo la guerra a los pensadores liberales y revolucionarios pero nunca pudo sepultar sus aspiraciones reformistas y revolucionarias.

La persistente resistencia al sátrapa reivindica en mayor o menor grado el principio de igualdad que forjaron Los Trinitarios. El ideal trinitario aparece animando a los combatientes constitucionalistas durante la Guerra de Abril de 1965. El tiempo no borra las huellas de quienes saben colocarse a la altura del momento histórico que le asigna la sociedad.

Preservar el principio de un estado libre, independiente y soberano tal y como se concibió en el Juramento Trinitario.  Hoy se habla del hilo evolutivo que comunica a  trinitarios, liberales, restauradores y revolucionarios. He ahí el gran legado de La Sociedad Secreta la Trinitaria y los forjadores de la Independencia Nacional.

¡Honrar, honra!

martes, 2 de julio de 2013

MANIELADAS OCOEÑAS.

Lo menos que puede hacer una persona agradecida es servirle desinteresadamente al pueblo que le vio nacer. La única recompensa aceptable es la satisfacción del deber cumplido.

Recientemente se ha puesto sobre el tapete, en las redes sociales, comparaciones de personalidades que han realizado aportes significativos al desarrollo de la provincia de San José de Ocoa. La cuestión toma relevancia en unas reflexiones expuestas por David López, un comunicador que compartió por buen tiempo nuestro territorio.

David reflexionó sobre el aporte que hizo el Padre Luís José Quín, el ex senador Pedro Alegría y el actual senador Carlos Castillo Almonte. Según David no está en discusión los aportes que el esforzado sacerdote hizo para la provincia. Sin embargo, con todo derecho, deja ver una rivalidad entre el senador Carlos Castillo y el ex Pedro Alegría.

Seguro que ninguno de ellos aceptaría rivalizar ni compararse con el Padre Quín ¿Qué ganarían? Por tanto, las aclaraciones que se han hecho zanjan parte de las discrepancias generadas tras la publicación aparecida en el periódico digital www.ocoaenred.com. De todos modos es importante reflexionar sobre estas cuestiones para reconstruir nuestra historia.

La motivación que me une a este debate es aportar un poco de información sobres aspectos que pueden contribuir a profundizar en la discusión de estos importantes y necesarios temas. Es sabido que en la tradición ocoeña, el agradecimiento a quienes apoyan el desarrollo y con sus aportes realzan lo que somos, es una constante. Muchos son y serán los que han dejado hasta sus vidas en este empeño, pero no han de reclamar reconocimiento alguno.

De entrada hay que aclarar que los cargos públicos, máxime cuando son de elección popular son para servir al colectivo, para eso se les paga. Las funciones de un legislador implican no sólo legislar sino también representar sus respectivas demarcaciones en el ámbito nacional. Por tanto, las evaluaciones que se hagan deben ser en ese plano, no en el del altruismo. El plano político y el nivel social coinciden, pero no son iguales. Si se fuera a comparar, que no es el caso, al Padre Quín habría que ubicarlo en los ámbitos social y religioso, ya que su labor se desarrolló desde la Asociación para el Desarrollo y la Parroquia.

Los pueblos crecen y se desarrollan en la medida que sus habitantes se integran y se organizan en torno a un objetivo común. En ese punto, Ocoa es referente para otros pueblos. En 12 de julio de 1962 se funda la Asociación para el Desarrollo de San José de Ocoa. En 1965 asumió la dirección de la parroquia San José el Padre Luis José Quín y el resto es la historia que conocemos. En agostos de 1970 se constituye la Asociación de Estudiantes Universitarios, hoy ASEUNO. Ambas instituciones han hecho inmensos aportes a la colectividad ocoeña, cada una en su campo de acción ¿Cuál es el aporte de cada una? Ahí están las huellas de lo que han hecho.

Acueductos, carreteras, dispensarios médicos, sistemas de riego, centros comunales, escuelas, viviendas y decenas de consejos comunitarios en las comunidades rurales ilustran el fructífero trabajo de la ADESJO. Dispuesta siempre para apoyar a los grupos olvidados y contribuir a su organización para avanzar hacia el desarrollo, aprovechando adecuadamente los recursos naturales y protegiendo el medio ambiente. Educación, orientación y organización resumen el accionar de ADESJO.

Organizaciones de convites para apoyar el trabajo comunitario y promover la solidaridad, fomentando la ayuda mutua. Muchos de estos esfuerzos se iniciaron en tiempos del padre canadiense James Arthur McKinnon (Padre Arturo), esforzado líder religioso, asesinado en 1965 en Monte Plata,  por las tropas reaccionarias. El Padre Arturo dirigió la parroquia en tiempos del Consejo de Estado creando las bases para la instauración de la organización social y religiosa del municipio. El principal centro de formación técnica de la provincia llega el nombre de este abnegado y noble sacerdote.

Eran tiempos de la implementación de la estrategia diseñada por los Estados Unidos para la cuenca caribeña denominado Alianza para el Progreso, cuyo propósito era contrarrestar el avance del socialismo, evitando el surgimiento de otra Cuba en el Caribe. Se preveían acciones de ayuda que mitigaran las difíciles condiciones de vida que padecían los pueblos tras el derrocamiento de las dictaduras militares. Era una forma de mantener control mediante mecanismos blando de injerencia disfrazados de solidaridad.

Por el lado de la ASEUNO (1970-2013) 43 años apoyando a las familias que no tienen hospedajes para sus hijos/as. Cientos de profesionales debemos a esta prestigiosa organización los logros que hoy exhibimos. El lema; Estudio, Trabajo y Solidaridad fue la consigna que aglutinó a los estudiantes universitarios, sin importar el centro que estudie, militancia política, la condición social, preferencia sexual, el credo religioso o el lugar de residencia. Ambas instituciones fungen como una escuela de liderazgo que orienta la articulación social en la provincia 13-30.

Solo he puesto una referencia mínima, ya que listar la cantidad de organizaciones e instituciones gestadas en la provincia requeriría un libro. Esta muestra solo sirve para dejar claro, que la historia es larga y los actores diversos. Agradecer a cada uno, en su contexto, los aportes que ha realizado es una muestra de reconocer su trabajo. No es alabar ni menospreciar el aporte de nadie. De lo que se trata es de ubicar en su contexto los aportes que cada quien realiza o ha realizado por el engrandecimiento de nuestra Patria Chica.

Cuando se habla de sacrificio en San José de Ocoa no se puede dejar fuera a quienes desde el ámbito de la resistencia popular han estado presentes levantando con orgullo el nombre de nuestra tierra. Desde la epopéyica resistencia de nuestros ancestros más remotos, los aborígenes y los negros alzados que resistieron los embates del imperialismo español hasta quienes dignamente realizan el duro trabajo de hacer parir la tierra.

Estuvieron presentes en las Guerras de Independencia contra los haitianos (1844-55) en la Restauración de la República, contra España 1863-65). Ocoa, como se sabe, ha sido un punto estratégico para la organización de la resistencia a la opresión y su población nunca ha estado al margen de los acontecimientos. Así en cada episodio se les encuentra decididos a luchar solidariamente por la justicia social.

Los hijos de San José de Ocoa serían independentistas, restauradores, baecistas, jimenistas, lilisistas, en el Siglo XIX. Velazquistas, Horacistas, perredeístas, socialistas, comunistas, reformistas, peledeistas en Siglo XX pero siempre valientes y decididos a luchar por la justicia social, la dignidad y el decoro, unos más que otros claro. El Siglo XXI hace el Ocoa que hay que construir,  partiendo de ese rico legado histórico que nos viene desde el tiempo de los manieles.

Derrocado el gobierno constitucional del Profesor Juan Bosch, la efervescencia revolucionario encontró cobijo y apoyo en San José de Ocoa. El Dr. Hipólito Rodríguez (Polo), instaló en zona de La Horma su unidad guerrillera como parte de la sublevación de Manuel Aurelio (Manolo) Tabares Justo en 1964. Ocoa fue parte entonces, de las “Escarpadas Montañas de Quisqueya”. Allí cayó asesinado Polo Rodríguez y parte de sus compañeros.

Mas reciente, durante la Guerra de Abril de 1965, los hijos de Ocoa dijeron presente a esta gran cita con la historia para rescatar a la Patria de las Garras del Triunvirato, corrupto y entreguista y luego contra el imperialismo norteamericano. Integrados a las unidades de combate levantaron el honor y el orgullo de su compueblanos.

Tras la invasión al país el 28 de abril de 1965 el patriotismo dominicano alcanzó su mayor nivel y el comando constitucionalista encabezado por el Coronel Francisco Alberto Caamaño enfrentó a 42 mil marines haciéndole saber que la soberanía nacional no estaba en discusión. Alto fue el costo en bajas pero el honor y la dignidad de los combatientes mantuvo vivo el ideal de libertad. Levantando esas banderas y empuñando esos fusiles estuvo nuestra gente.

Concluyó la guerra en julio de 1965 pero no el servicio a la Patria. El 1 de julio de 1966 el Dr. Balaguer, estratega del tirano, Trujillo, había sido instalado en el poder y certificado por el imperio norteamericano con la encomienda de reprimir y matar para evitar otra Cuba en el Caribe. Vino la represión y el descabezamiento del liderazgo progresista. La resistencia no cesa y Ocoa vuelve a servir de centro para refugio de revolucionarios y base para la organización de acciones guerrillera.

Orlando Mazara fue una muestra del sacrificio que pagó la juventud dominicana de la época. Intentando establecer su base apoyo para la organización de acciones de guerrillas rurales es sorprendido y asesinado en la zona de Arabia en 1967. Allí están los testimonios de quienes compartieron con tan digno visitante. Esa estrategia del liderazgo político, especialmente del Movimiento Revolucionario 14 de Junio y el Movimiento Popular Dominicano llevó a muchos cuadros a nuestras montañas. Mazara es solo una muestra de los cuadros políticos que desarrollaron actividades en Ocoa.

El pueblo presente y consciente de su papel histórico desde que se instaló allí el primer comité del Partido Revolucionario Dominicano a su llegada al país tras el ajusticiamiento de Trujillo en 1961 no ha renunciado a ese compromiso. En cada escenario y en cada época está presente el aporte de generaciones de ocoeños que desde sus espacios hacen lo que el momento histórico les exige.

Cuando en 1973, se produce la incursión en el país de la Guerrilla de Caracoles, encabezadas por el Coronel de Abril, junto a 8 compañeros, escogen como centro de acción la parte norte de nuestro territorio. Allí combaten y cae mortalmente herido el bizarro coronel. El liderazgo político y social de San José de Ocoa recibió el bautizo represivo conjuntamente con la incursión de Caamaño y sus compañeros a nuestro territorio.

San José de Ocoa se transformó de la noche a la mañana en una gran fortaleza donde el ruido de las aeronaves de combate, los vehículos militares y las bombas alteraban la tranquilidad que usualmente prima en nuestra tierra. Aunque tenía sólo 7 años recuerdo el fuego y  el estruendo de los disparos allá en la loma de La Chorriosa, cerca de Arabia. Mi comunidad,  el paraje de Los Palos Grandes estaba llena de soldados, había que convivir con aquel ambiente, desagradable e inseguro.

Concluida las operaciones militares en Ocoa, tras la derrota militar de la acción guerrillera y liberados los presos, el trabajo político siguió. Se conocen las acciones desarrolladas por los hermanos Casado Villar, Manuel y Julio en las zonas de El Pinar y luego Manfredo en la zona de los Martinez. Este es un capítulo de nuestra historia que merece una atención especial.

Manfredo trabajó con los campesinos y formó parte de las unidades de resistencia armada que se desarrollaron en las comunidades de San José de Ocoa. Se radicó en la zona de los Martínez, un lugar de difícil acceso donde desarrolló una intensa labor de orientación política y trabajo comunitario. Los Martínez se han caracterizado por ser conjuntamente con la comunidad de Parra como referentes en la lucha por la distribución de la tierra y la organización social de los comunitarios.

Salió del país con destino a Cuba y se integró a los grupos en exilio. La tierra de Martí le cobijó y en ella se integró a la unidad guerrillera que dirigió Claudio Caamaño Grullón con quien llegó al país en 1975, conjuntamente con Toribio Peña Jáquez. Este destacamento guerrillero se internó en las montañas y tras una tenaz persecución de las fuerza balagueristas, dos de los expedicionarios fueron apresados sin oponer resistencia en la zona de San Cristóbal.

La oficialización de la noticia por parte de las Fuerzas Armadas a principios de junio sobre la presencia en suelo patrio de Claudio Caamaño, Toribio Peña Jáquez y Manfredo Casado Villar activó los cuerpos represivos. Se agudizó la represión y se inició la cacería de los expedicionarios. Tanto Claudio como Peña Jáquez eran veteranos de la Guerra de Abril de 1965 y de la Guerrilla de Caracoles de 1973, comandada por el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó. Manfredo era un experimentado dirigente revolucionario de San José de Ocoa.

Los revolucionarios fueron transportados al país por tres puertorriqueños que fueron apresados y condenados a 5 años de trabajo público. Balaguer los indultó en noviembre del mismo año, (Listín Diario 18-12-1975). Queda pendiente aclarar los vínculos de los guerrilleros en el país, así como las fuerzas políticas que los apoyaron. Cabe aclarar que ninguna fuerza se atribuyó el patrocinio de la expedición y los principales líderes negaron cualquier vinculación con los guerrilleros. Una vez más.

Fernando Infante citando a la prensa de la época, refiere que el 3 de octubre Claudio y Toribio fueron capturados en forma pacífica en un campo de San Cristóbal, luego de movilizarse en esos lugares desde su desembarco.

Este último se ve forzado a pedir asilo e irse a Cuba. Allá se juntó con los grupos que continuaban accionando para derrocar la dictadura ilustrada que impuso Balaguer. Regresó clandestinamente al país en 1975 acompañado del veterano guerrillero, Claudio Caamaño y Toribio Peña Jáquez ambos sobrevivientes de la expedición de Playa Caracoles.

De los planes y articulación de este grupo se conoce poco pero eso no quita méritos a la entrega y sacrificio de sus protagonistas. Todos eran experimentados combatientes de la Guerra de Abril y estaban identificados con la necesidad de derrocar al balaguerato que había dado continuidad al trijillato.

El legado de estas gestas y el sacrificio de estos hombres y sus familias es razón más que suficiente como para respetar su memoria. Familias, muchas de las cuales desconocer el lugar donde descansan los restos de sus deudos. Las adversas circunstancias que les tocó enfrentar los colocan en un sitial especial en la historia.

Cuando se habla de aportes y de sacrificios hay que tener siempre presente que la historia es el camino de los pueblos y sus hechos las enseñanzas de los hombres. A cada quien hay que ubicarle en su contexto y reconocer el aporte que cada uno hace en sus respectivas áreas. Tampoco es digno de admiración quien reclama recompensas por los aportes hechos a su tierra.

Los auténticos hijos de la provincia 13-30 sabrán agradecer a quienes por la vía que sea y de buena fe contribuyan al desarrollo de los pueblos, ya que Ocoa recibe con agrado a quienes buscan un espacio para establecerse. Esto no se discute ni tiene por qué ser tema de discordia. Lo que no podemos perder de vista es el elevado sacrificio que hemos pagado para conseguir lo que somos. Ningún esfuerzo sobra cuando de agradecer se trata pero sin menoscabo del sacrificio de la comunidad ocoeña.

El trabajo tesonero de las mujeres y los hombres ocoeños han abierto el camino que han recorrido quienes han tenido la dicha de encontrarse con nuestra tierra y su gente. El orgullo y el sentido de pertenencia a ese terruño es una fuerza que sirve para remover la acción colectiva y solidaria, así como sepultar cualquier diferencia. El aprovechamiento de ese potencial es lo que hará la diferencia en el Siglo XXI.

Queda una larga y compleja historia por contar pero dejo estas ideas para ampliar el debate sobre el asunto. Sabemos que nuestra gente se destaca en todos los campos de la interacción social pero he colocado aquí el planto social y político solo como muestra. Concluyo con esta reflexión diciendo lo siguiente: Por grande que sean nuestros aportes y por elevado que sean nuestros méritos no compensamos el gran honor de haber nacido en este hermoso  y productivo territorio que se llama San José de Ocoa, de ser y sentir como ocoeños/as.

martes, 11 de junio de 2013

¿POR QUÉ SERVIRLE A LA SOCIEDAD DESDE EL ESTADO?

"Trabajar y trabajar, y no me alcanza ni para el sudor, de tanto tragar el humo, tengo humo tengo humo en el corazón. Usted me perdona Don, yo no se filosofar" Alí Primera.

Servir a la sociedad desde el Estado es una oportunidad que permite poner en práctica los conocimientos teóricos que se adquieren en las academias. Es una oportunidad para enriquecer nuestro acervo gerencial. La experiencia adquirida en el servicio público se traduce en capacidades que enriquecen nuestros conocimientos y mejoran nuestras prácticas gerenciales.

De más está decir que servir al Estado no es servir al gobierno de turno, ya que si no se trata de un cargo de confianza la posibilidad de permanecer y hacer carrera en la administración pública está garantizada en la normativa. Es un derecho de todo ciudadano servir al Estado y trabajar por el perfeccionamiento de la democracia, vigilando y denunciando las prácticas reñidas con la ética y la moral.

En una sociedad donde escasean las prácticas basadas en principios éticos y valores morales congruentes con las necesidades del colectivo es un aliciente que la juventud asuma posiciones dentro del tren administrativo del Estado, ya sean puestos electivos, nombramientos o designaciones. De ellos es el porvenir y ellos deben gestionarlo.

La política y la democracia misma, necesitan renovarse continuamente e incorporar a nuevos actores para hacer viable las acciones que sirven de sustento al desarrollo aprovechando las capacidades disponibles e incentivando su ingreso a la administración pública. Cualificar la administración y la función pública surgen como retos y oportunidad a la vez.

Criterios y principios combinados con valores y prácticas apegados a la defensa de los intereses de los oprimidos, excluidos y marginados refuerzan la acción pública. Servir y servir bien más que un deber, es una una obligación de quienes aspiran a vivir en una sociedad donde la justicia social sea la norma y no la excepción.

Los fundamentalismos ideológicos, los prejuicios, dogmas y los caprichos partidarios solo han servido para que los malos se hagan de los espacios que debieran ocupar quienes son o se creen buenos. A la Patria se le sirve desde cualquier escenario y un cargo público dignamente representado, más que crítica, debe despertar júbilo. 

¿Por qué servir al Estado desde la Administración Pública tiene que ser reservado a los partidos, sus militantes, miembros, activistas, simpatizantes y electores? Esto tiene una única explicación el tradicionalismo político nos ha hecho creer que las elecciones son una guerra cuyo botín es el asalto a los cargos públicos, desconociendo los avances de la Carrera Administrativa y los esfuerzos por institucionalizar la Función Pública. 

Aunque están claramente definidas las categorías de cargos y las modalidades de ingreso a la Administración Pública dominicana se manipula y se pervierte el sistema con frecuencia inusitada. Los vicios y debilidades impuestos por prácticas clientelares que datan de tiempos de la colonia hacen más difícil la tarea.

No obstante se pueden apreciar avances significativos que dan idea de que es posible avanzar hacia la institucionalización y democratización de la Función Pública en el país, asumiendo  el mérito, las capacidades y el compromiso como características de la burocracia nacional.

Llegará el momento en que prestar servicios desde la Función Pública sea efectivamente un derecho, tal y como está planteado en la Constitución de la República y la normativa que rige la gestión de  las capacidades humanas en el sector público del país, especialmente la Ley 41-08 y su normativa complementaria.

Instituir el sistema meritocrático en el reclutamiento y selección del personal que sirve a la sociedad desde el Estado es un desafío y una oportunidad. De él depende no sólo la posibilidad de progresar y hacer carrera en el servicio público, sino también, la eficacia en el uso de los recursos y la calidad de los servicios que recibe la ciudadanía.

Entonces, el Estado, el gobierno y la Administración Pública necesitan capacidades para mostrar su potencial y volcar sus acciones en beneficio de la colectividad bajo principios de transparencia, eficiencia, equidad y calidad. Ser servidor o servidora pública es tan o más digno que servirle a intereses foráneos o ser lacayos, sirviendo a quienes tradicionalmente saquean al erario y explotan a los pueblos.

Cuando se asume la responsabilidad del servicio público, referenciado en la defensa del interés nacional y apuntando a que el trabajo se traduzca en bienestar para la sociedad a la que se sirve, se hace un gran aporte. Corresponde al Estado y a sus gestores garantizar un ambiente laboral saludable y respetuoso, así como la posibilitad de hacer carrera, desarrollando y ascendiendo en la medida que se adquiere experiencia y se mejoran las habilidades gerenciales.

Es sabido que muchas veces, se denosta el servicio público a quienes lo ejercen y lo gestionan. Quienes así piensan, desmotivan el ingreso de nuevos talentos y pierden la oportunidad de participar en la concreción e implantación de políticas públicas que beneficien a la sociedad.

Poner las capacidades y experiencia al servicio de la sociedad está reservado a quienes se han liberado de prejuicios y han hecho votos por echar andar la máquina de la historia tomando su fuerza de trabajo y talento como combustible principal.

Trabajar es un derecho en cualquier entorno, servirle a la sociedad desde el Estado, asumiendo la función pública con responsabilidad, vocación de servicio y compromiso social es un grato placer. De nuestro esfuerzo se benefician principalmente, quienes no tienen o carecen de medios para servirse de la oferta privada de bienes y servicios.

lunes, 13 de mayo de 2013

INSTITUCIONALIZAR, MODERNIZAR Y CIUDADANIZAR PRÁCTICA POLÍTICA.

 
"La política no es una especulación; es la Ciencia más pura y la más digna, después de la Filosofía, de ocupar las inteligencias nobles”. Juan Pablo Duarte.

La democracia, ya sea como modelo ideal o sistema político no se puede desarrollar sin el concurso de una ciudadanía políticamente activa y responsable. Para transformar el formalismo democrático en democracia funcional es necesaria una repolitización de la ciudadanía para que asuma sus deberes y exija sus derechos. Fortalecer la cultura política y el civismo para incidir en los procesos políticos es una tarea que exige compromiso, dedicación, confianza, formación, educación y referencias creíbles.
Los partidos y las agrupaciones políticas continúan siendo la principal vía de canalización de las demandas políticas, económicas, sociales o culturales; compartiendo ese rol con las organizaciones de la sociedad civil. Sin embargo, a pesar de la alta participación electoral de los dominicanos en las elecciones, hay un ejercicio poco razonado del voto. Los efectos del clientelismo y la mercantilización de la actividad política se evidencian y se renuevan en cada proceso electoral.
La apuesta de los mercaderes de conciencias, que promueven y ejecutan acciones clientelares, es hacer de la pobreza y las carencias colectivas el insumo básico para su accionar en política, haciendo ver este vicio como una virtud que sólo ellos pueden ejercer. Ignoran los procesos de cambios institucionales, el sistema político social y la sociedad imponiendo su perversa lógica mercantilista.
El siglo XXI debe ser aprovechado para dar el salto que coloque a la República Dominicana en la senda del desarrollo integral. No es posible desenvolverse en la actualidad con los mismos métodos del siglo pasado. La luz tiene que llegar a las mentes de los hombres y mujeres que dirigen las instituciones del país para superar las debilidades propias de los sistemas clientelistas.
El sistema democrático actual luce atrapado en los vicios del formalismo democrático, incluido el clientelismo político, como rasgo distintivo de la cultura política dominicana. La democracia formal se estanca y queda como una fachada en la que escudan politiqueros y traficantes de promesas envueltas en prácticas clientelares y el asistencialismo. Se observan algunos visos de desarrollo e institucionalización, pero distan mucho de las aspiraciones colectivas.
La corrupción política, la iniquidad y la exclusión sólo se podrán superar cuando los intereses políticos y sociales converjan en pactos que sean respaldados por un orden institucional, democrático y participativo de los actores políticos, económicos, sociales y culturales. Contra esto debe imponerse la virtud del buen vivir expresado a través de la vocación de servicio colocando a la gente en el centro de su accionar ¡Vivir para servir, servir para vivir!
Chantaje, soborno, cohecho, nepotismo, tráfico de influencias, complicidad general e impunidad son lacras que corroen los cimientos de la convivencia social y en política, destruyen la capacidad y confianza de las organizaciones políticas para canalizar las inquietudes y demandas de la sociedad. Grande es el reto pero hay que afrontarlo con carácter y decisión.
Es a las organizaciones políticas y a los grupos de presión a quienes les corresponde dar el primer paso, ya que se han abrogado el derecho de representación de los intereses colectivos. De lo contrario, la ciudadanía accionará para transformar esas debilidades estructurales en fortalezas. Estos vicios no son exclusivos ni creación de la República Dominica, se repite en todos los modelos formales de democracias.
Los efectos perversos de las relaciones clientelares, junto a la despolitización social tienen que ser enfrentados con acciones concretas para contrarrestar sus efectos. La responsabilidad fundamental les corresponde al liderazgo político y al liderazgo social, propiciando un nuevo orden institucional sustentado en un pacto social alternativo, apoyados en la cultura cívica transformadora, dialogante, propositiva y progresista.
Politizar la ciudadanía ciudadanizando la política debe ser la estrategia para neutralizar y superar las prácticas clientelares, el prebendalismo ancestral y humillante. Es un gran reto, pero vale la pena asumirlo. Ignorar el problema no es la salida. Hay que enfrentarlo o de lo contrario el Estado y la sociedad se enfrentan a situaciones de extremo riesgo toda vez que la laxitud de los controles partidarios y electorales permita la entrada de recursos provenientes del crimen organizado, incluido el narcotráfico.
Para contrarrestar esa tendencia pervertida de ver la práctica política y la Política misma, como una transacción comercial es necesario elevar la capacidad política de la ciudadanía y fomentar el pensamiento crítico para transformar la democracia formal en una democracia funcional. La cuestión es clara, para mejorar la calidad de la democracia lo que se requiere es más y mejor política.
Los niveles de desarrollo político del país debieran servir para sostener la institucionalidad que exige una democracia funcional y empujar hacia la necesaria modernización política requerida para fortalecer el sistema político dominicano. Se ha avanzado lentamente, pero se avanza, falta sin embargo, un enorme trecho para superar la desconfianza de la ciudadanía en la clase política y dar paso a la eficiencia institucionalizada del modelo democrático adoptado por la sociedad en su dinámica de desarrollo.